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Pedro Sanchez como en Sarajevo, culo de hierro, resistir y ganar
Pedro Sanchez como en Sarajevo, culo de hierro, resistir y ganar (Foto: Psoe)

Sánchez, "resistir es vencer"

sábado 01 de agosto de 2020, 13:21h

Sin duda alguna, si hay una característica que define al actual Presidente del Gobierno de España, es la resistencia. Hace más de tres años, y mucho antes de que Pedro Sánchez llegase a Moncloa y también antes de que escribiera su libro “Manual de Resistencia”, escribí un artículo titulado “Resistir es vencer” . Confieso que lo redacté no sólo pensando en el entonces líder del PSOE, derrocado por los suyos que no supieron ver el potencial político inherente a su personalidad, sino que lo hice porque siempre he sentido que la resistencia es el motor que ha movido mi propia vida y la de los hombres y mujeres que mueven el mundo. Incluso nos podemos retrotraer a la II República Española, Azaña ya enseñó a los españoles que la vida era el arte de resistir y adaptarse. De nuevo, Sánchez ha demostrado la forja de un líder en la cumbre de reconstrucción de Europa.

La vida nos enseña que casi siempre las victorias importantes no salen al primer intento, como le sucedió al socialista Jose Luis Rodríguez Zapatero, referente durante sus dos legislaturas en grandes avances en derechos sociales y civiles. Otras muchas veces, las mejores victorias llegan tras el camino de los contratiempos, las traiciones, el sufrimiento y la superación. Los americanos, no consideran a alguien merecedor de grandes triunfos, si no ha pasado antes por alguna derrota importante. Para ellos, es en las derrotas en donde se forjan los mejores líderes. Derrotas previas a victorias. No es el caso de Casado, que saltó al liderazgo del PP de chiripa, ya derrotado, puesto que fue Soraya Saénz de Santamaría quien ganó, y desde entonces va de derrota en derrota, engañándose a sí mismo y sin capacidad de aprender de sus errores.

Lo que las derechas le niegan a Sánchez en España, en Europa se lo otorgan con merecido reconocimiento. No hay más que echar una ojeada a la prensa seria europea, y a las declaraciones, tanto de los presidentes de organismos europeos como de los países miembros más importantes, Merkel, Macron, Conte, Michel, Van der Leyen, incluso del vecino, Antonio Costa. Más allá de nuestro continente, Tedros Adhanom, director General de la OMS, reconoce en Pedro Sánchez uno de los presidentes europeos a imitar en cuanto al procedimiento de confinamiento estricto y la gestión de su mandato durante la época más grave de la pandemia del Covid19. Ese es Pedro Sánchez, aquel político al que el gran aparato artrítico del Psoe temía más que a la peste, nunca mejor dicho. Quizá porque ya intuída que iba a renovar, modernizar y dar la vuelta al viejo Psoe en manos de la gerontocrácia acomodada, dando empoderamiento a la militancia de las bases.

Tan fragmentada está la política española, que todos miran a todos con recelo. Los independentistas a los nacionalistas españoles, los regionalistas a los vecinos de Autonomía, que votan con el Gobierno central. Los comunistas recelan de los liberales de Ciudadanos que se llaman a sí mismos centristas. Y para más inri, ahora la estupidez política de Casado y su equipo de pimpollos, nos ha metido a la extrema derecha en las instituciones. Frante a este maremagnun de "frentismos e incompatibilidades", le ha tocado a nuestro Presidente lidiar con unos y con otros. Cuando dijo que iba a "dialogar con los indepes", se le echó media España encima, incluso algún que otro barón socialista. ¿Pero qué otra cosa se puede hacer para evitar que Cataluña se disgregue de España sino negociar y convencerles para que se queden?. Cuando ha negociado políticas sociales y laborales con Bildu, otro escándalo de Casado y Abascal. Pero oigan, ¿es que creen que los votos vascos que hay detras de Bildu, en Euskadi, son menos legítmos que los que hay tras las siglas del PP o de Vox?. El propio UP, de Iglesias, vetó el acuerdo con CS, y Ciudadanos el acuerdo con UP. Así nadie podría gobernar. Y eso es lo que ha hecho Casado todo el tiempo, poner trampas y palos en las ruedas para repetir y repetir elecciones a ver si caía algo en sus manos. Pero una vez más no había contado con la característica de Sánchez. La Resistencia, la resiliencia y la capacidad de dialogar y llegar a consensos. Este presidente, no sólo dio la vuelta al Psoe, ha dado un vuelco a la forma de hacer política en España. Para empezar, considera a todos los grupos parlamentarios igual de importantes y legítimos y por tanto "negocia con todos". Según se ve, con éxito. Es la nueva política que de una vez por todas desechará el concepto de las dos Españas, el cainismo y la política de trinchera.

Sánchez ha ido a Europa, a negociar los Fondos de Reconstrucción Europea, teniendo en contra de forma desleal y mezquina al propio PP, que ha intentado por todos los medios menoscabar la confianza europea en España, e impedir que el Presidente español se trajera un buen acuerdo en cantidad y calidad para España. Y lo ha vuelto a conseguir. Ha situado a España otra vez entre los grandes, como en los primeros tiempos de Felipe González. Traerse para casa, 140.000 del montante de 750.000 a repartir entre los ventisiete, no puede considerarse sino un gran éxito. Algo que le duele y le escuece a Casado y al PP, que aún rumia su rencor por las esquinas, como su mentor Aznar, y no lo termina de digerir.

Y es que, como leí hace ya tiempo a Concha Minguela, en uno de sus artículos, ha vuelto a mostrarse como aquel Bronce en Sarajevo, culo de hierro , resistir y ganar. Capaz de unir a unos y a otros. Poca gente conoce sus comienzos, en los que estuvo con Carlos Westendorp, que fue Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España y tuvo que sentarse a negociar, a cara de perro, con criminales de guerra y cientos de muertos encima de la mesa, a pacificar entre serbios, bosnios y croatas en la guerra de los Balcanes. Ese es Sánchez, aquel joven que arrasó en las primarias del Psoe en 2014, y después tuvo que volver a ganarlas en 2017, cuando todo el cuerpo aristocrático y los oficiales del Psoe lo echaron y tuvo que contar con el apoyo arrollador de las bases militantes. A día de hoy, Sánchez sigue teniendo a la caverna mediática de la derecha atacandole sin importar incluso si tienen que utilizar bulos permanentes y fakes news. Pero, pocos habrán visto en Sánchez una mala cara, una ofensa o un insulto. No baja al barro y eso desazona a sus contrincantes.


Por Iñaki Xabier Vélez Domingo



La política ha dado un vuelco. Las herramientas del socialismo, y especialmente de su líder, no son la confrontación, la crispación, el insulto, sino la mano tendida, el diálogo, los acuerdos y todo ello ejercido con dosis altas de audacia y astucia. A Sánchez le han tendido laberínticas trampas de las que parecía imposible salir. Y como reconocen ya cada vez más tertulianos, incluso de la derecha siempre cae de pie. La última, quisieron derrocarle durante la pandemia atribuyéndole a él personalmente los muertos y llamándole sepulturero. Pero este presidente, no entra al trapo del fango. Sigue con la mano tendida, impoluto, pulcro en sus formas. Ganándose día a día a esa clase de españoles no ruidosos, los cautos, tranquilos y trabajadores que sólo quieren salir de esta y volver a vivir con progreso, bienestar social y dignidad.

Como simple militante de a pie, que me he batido el cobre por este presidente que tanto nos gusta a la tropa socialista, tengo que decir que me siento muy confiado en el Presidente y el equipo que lleva las riendas de este país. Y dada la situación, menos mal que están ellos y no la oposición. Como dijo Azaña, la vida y sobre todo la política, es el arte de resistir y adaptarse.

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