Respuesta a S.Pereira.
La literatura, en su esencia más pura, es un espejo que refleja la complejidad de la experiencia humana. En este sentido, mi obra busca explorar y reivindicar la sexualidad de las mujeres mayores, un tema que, a menudo, se encuentra relegado a un segundo plano en la narrativa contemporánea. Recientemente, he tenido la oportunidad de leer la crítica de Pereira sobre mi libroen La Hora Digital, siento la necesidad de responder a su interpretación, que considero errónea y limitada.
Pereira, con su trasfondo portugués y la historia de su abuelo exiliado de Lisboa en 1938, parece haber traído consigo una perspectiva que, aunque rica en matices históricos, no logra captar la esencia de lo que realmente quería transmitir. Mi obra no es solo un relato sobre la sexualidad; es un grito de libertad y una celebración de la vitalidad de las mujeres que han alcanzado la madurez. En un mundo que a menudo asocia la juventud con el deseo y la pasión, es fundamental recordar que la libido no tiene fecha de caducidad.
La premisa central de mi libro es que las mujeres de más de sesenta y setenta años no solo tienen derecho a disfrutar de su sexualidad, sino que también poseen el deseo y la capacidad de hacerlo. A menudo, se nos presenta la imagen de la mujer mayor como alguien que ha perdido su atractivo, su deseo y, en última instancia, su capacidad para disfrutar del placer físico. Sin embargo, esta visión es profundamente errónea. La realidad es que, aunque el cuerpo puede mostrar signos de envejecimiento, el deseo sexual puede permanecer intacto, incluso intensificarse.
Es cierto que la sociedad ha impuesto una narrativa que minimiza la sexualidad de las mujeres mayores, pero mi intención es desafiar esa narrativa. Las mujeres de mi libro son personajes vibrantes, llenos de vida y deseo. Quiero que mis lectoras se sientan identificadas con ellas, que reconozcan que, a pesar de las arrugas y los cambios físicos, el deseo de ser seducidas y de disfrutar de la intimidad sigue presente. La sexualidad no es solo un acto físico; es una experiencia emocional y espiritual que puede ser tan intensa a los sesenta como a los treinta.
Pereira parece haber interpretado mi bra desde una perspectiva que limita la comprensión de la sexualidad femenina. En su crítica, se enfoca en los aspectos físicos del envejecimiento, como si estos fueran los únicos determinantes de la capacidad de una mujer para experimentar placer. Sin embargo, lo que realmente quiero resaltar es que la sexualidad es un aspecto integral de la vida humana que trasciende la apariencia física. La libido, el deseo y la capacidad de disfrutar de la intimidad son cualidades que no se desvanecen con la edad; más bien, pueden evolucionar y transformarse.
Es importante señalar que, aunque los hombres también enfrentan cambios en su libido y pueden recurrir a "pastillas azules" para mantener su virilidad, la narrativa en torno a la sexualidad masculina a menudo se mantiene intacta. La sociedad tiende a aceptar que los hombres pueden experimentar una disminución en su deseo sexual y buscar soluciones, mientras que las mujeres son a menudo silenciadas o ignoradas en sus propias luchas y deseos. En mi libro, busco romper este ciclo de silencio y reivindicar el derecho de las mujeres a disfrutar de su sexualidad en todas las etapas de la vida.
La idea de que las mujeres mayores pueden "aguantar una tarde entera de sexo" no es solo una afirmación provocativa; es una celebración de la energía, la pasión y el deseo que pueden florecer en la madurez. Las mujeres de más de sesenta años tienen historias que contar, experiencias que compartir y deseos que explorar. Mi intención es empoderar a estas mujeres, animándolas a abrazar su sexualidad sin vergüenza ni miedo. Quiero que se sientan libres de chillar de placer, de reírse y de disfrutar de su cuerpo, sin importar cuántas arrugas puedan tener.
La sexualidad es un tema que ha sido históricamente tabú, especialmente cuando se trata de mujeres mayores. A menudo, se nos enseña a reprimir nuestros deseos y a aceptar que, a medida que envejecemos, debemos renunciar a la idea de ser deseadas o de desear. Sin embargo, mi obra desafía esta noción. Quiero que las mujeres se sientan empoderadas para reclamar su derecho al placer, para entender que su cuerpo sigue siendo un espacio de deseo y disfrute, independientemente de la edad.
Además, es fundamental reconocer que la sexualidad no se limita al acto físico.. La sexualidad abarca una amplia gama de experiencias, emociones y conexiones que van más allá del mero contacto corporal. Incluye aspectos como la intimidad emocional, la comunicación, el deseo y la expresión de la identidad personal. Es un componente integral de la vida humana que influye en nuestras relaciones y en cómo nos percibimos a nosotros mismos. Al entender la sexualidad en su totalidad, podemos fomentar relaciones más saludables y satisfactorias, basadas en el respeto y la comprensión mutua.