Algo bueno nos queda en España, y es el haber votado mayoritariamente a un equipo de Gobierno, sólido democráticamente, experimentado y muy fajado en luchas y calamidades. Frente a la crispación, trabajo. Frente al insulto, pedagogía. Frente a las acusaciones, transparencia. Y al frente del mismo a un Presidente que parece no conocer la fatiga. Con mejor o peor acierto, lleva en reunión permanente con los barones territoriales casi un año para hacer frente a la pandemia. También, desde este jueves 7 de enero, aunque no se haga la foto limpiando nieve, lleva al frente de la gran nevada, con los dos ministros del ramo, Ábalos y Marlaska, en reunión permanente con El Comité Estatal de Emergencias, para la Previsión de la borrasca y la puesta en marcha de Protección Civil y rescates, y nos sale el tonto de la pala, haciéndose la foto con zapatitos de salón y vaqueros. Y por cierto, la señora, dos días sin dar señales de vida, y cuando creíamos que se habría quedado atrapada y sin móvil en la M30 con cientos de conductores varados, se hace la foto con los del 112, y sin acordarse de que en España tenemos la UME para algo. Ella y el alcalde capitalino, Almeida, creyeron que lo tenían todo controlado ellos solitos... ¡y ahí tenemos los resultados!.
Su jefe, que no ha gestionado ni dirigido nada que tenga que ver con las Emergencias en su vida, tras dejar la pala y sin más preámbulo, se pone a hacer lo que mejor sabe, acusar a Sánchez de no estar presente. Esas son las luces de una oposición banal y centrada en los bulos y las fotos. No les da más de si. Cuando les ha llegado la hora de de demostrar su valía empírica, las autoridades regionales del PP madrileño, la joya de la corona de la derecha y Vox, ahí están a la vista de la ciudadanía, sin capacidad para gestionar la gran capital de España, convertida en una estación de esquí averiada y sin encanto, ni pistas, ni agarres, pero anegada de nieve, y convertida en un lodazal de patinaje desde Plaza de Castilla a Atocha, pasando por Cibeles y la Puerta de Alcalá, donde los autobuses urbanos, ambulancias, taxis han quedado hechos guiñapos. Y como siempre, haciendo de la necesidad virtud y animando a los ciudadanos a que salgan a las calles con palas y desbloqueen la nieve.
Sin darse cuenta de que, al mismo tiempo, sus subordinados de Emergencias de Madrid, los que sí que saben de que va la cosa, pedían a los ciudadanos justamente lo contrario, quedarse en casa y no palear nieve por miedo a desprendimientos de cornisas, aludes de nieve del deshielo del tejado, ramas caídas, resbalamientos y lesiones, etc. Para estos políticos de nuevo cuño, gobernar es una fiesta de marketing y propaganda, como lo fue repartir bocatas en el IFEMA, inaugurar el inútil hospital Zendal, fotografiarse al pie de un avión o patinando por Madrid y haciendo el "ridi" con los Reyes Magos, etc. ¿No está diseñada la presidenta para hacer de su gobierno un puro teatro?¿Estos son los que acusaban a los de Podemos de servir a una república bananera? Qué mayor república bananera que la de Madrid desde que gobiernan a la zaga de Vox.
¿O es que esperaban ver al Presidente del Gobierno a la puerta de Moncloa con la pala? ¿O quizá a Abalos y a Marlaska, a la puerta de sus sendos ministerios limpiando la nieve?. En fin, debe de ser que como no hay una empresa privada especializada en retirar las nieves para contratarla, jalean a la población para que voluntariamente les hagan el trabajo y se pongan en peligro sacando la nieve de sus aceras. La estupidez humana alcanza de lleno a nuestros gobiernantes.
Tanto Ábalos como Marlaska, con Sánchez a la cabeza, estuvieron donde tenían que estar, al mando del Comité Estatal de Emergencias, dando órdenes al personal de emergencias para aparcar a la red de transportistas de camiones en zonas de reposo y áreas de servicio, para evitar lo que Rajoy, en sus mandatos, no supo evitar. Estos dirigentes, se han dedicado a trabajar y paliar la tormenta y se han cuidado muy mucho de no criticar la flagrante ineptitud y falta de previsiones de las autoridades madrileñas. Dejando colapsar las vías más emblemáticas y arterias de la ciudad, con hospitales inasequibles, ambulancias inutilizadas, y miles de madrileños durmiendo donde pudieron esa noche del viernes, incluidos sus vehículos, antes de que se les ocurriera llamar a la UME, que llevaba ya todo el día realizando tareas allá donde se les llamó. No se les ocurrió, a ninguno de los dos, Ayuso y Almeida, Almeida y Ayuso, primero porque ni siquiera estaban comunicados entre ellos, y segundo porque su prepotencia les impidió pedir auxilio a la UME, no fuera a ser que luego el Gobierno se apuntara el tanto. Tampoco a los servicios de emergencias del MITMA, o de Interior, hasta que fue demasiado tarde. Para qué dar una medalla al Gobierno central, se dijeron Ayuso y Almeida, si “nosotros lo tenemos todo controlado”. Con hacernos fotos ya convencemos a los madrileños que estamos donde hay que estar, con la pala en la mano. ¿Quién coordinó a los más de 2.000 funcionarios de emergencias, 1.300 bomberos, 2.600 voluntarios de Protección Civil, del 112 de la Comunidad de Madrid?
Como de todo esto se ha hablado sobradamente nos remitimos a las informaciones ofrecidas en este mismo medio:
🔴Pedro Sánchez modifica su agenda y sigue al frente del Comité Estatal que coordina las actuaciones ante la incidencia de la borrasca Filomena
🔴Carmen Calvo: “Hemos asumido el Gobierno con un Parlamento muy fragmentado y con una oposición de las derechas absolutamente irracional y radical”
🔴Abalos garantiza el suministro de bienes y servicios y el mantenimiento de las infraestructuras durante la ola de frío tras el paso de "Filomena"
🔴A pesar de las heladas de "Filomena", el Gobierno garantiza con convoyes guiados la distribucion de la vacuna llegada ya a los aeropuertos españoles
Y avanzamos en esta columna por otro de los grandes peligros que nos trae el populismo y el afán de crispación de algunos de nuestros contemporáneos políticos. Se trata de serio daño a la Democracia de los políticos populista y mentirosos. El ejemplo reciente de Trump, nos deja mucho para pensar. La carrera por la ultraderecha trumpista que aquí han seguido tanto el Partido Popular como su socio de gobiernos, Vox, lleva tiempo dando miedo a muchos españoles. Con estos políticos conservadores que no dudan en asociarse y gobiernar con la ultraderecha, a cualquier precio, tenemos el riesgo de una regresión democrática. Porque su funcionamiento se basa en el punto trumpiano de no reconocer al gobierno que ha ganado legítimamente las elecciones. Y ya hemos visto, las groserías, mentiras, fakes de Trump, soportadas por una prensa derechista afín, hasta dónde han llevado a la bestia, al borde de un golpe de estado en la primera democracia del mundo. ¿Cómo ha sucedido? Pues como podría estar sucediendo en España. Aviso a navegantes.
Desde aquí nos asombramos en estos primeros días del año 2021 al ver como una turba de exaltados fascistas, en su mayoría hombres blancos de ideología supremacista, racista y machista, asaltaba sin que hubiese un dispositivo de seguridad adecuado para evitar el asalto al Capitolio, sede del poder legislativo en los Estados Unidos de América, una de las democracias más asentadas de nuestro planeta. Y muchos, mentalmente, empezamos a hacer ese paralelismo con lo que estaba sucediendo aquí con los diputados del PP y de Vox en el Congreso, con su bronca, su no reconocimiento del partido socialista como ganador de las elecciones y por tanto su no derecho a formar un gobierno legítimo. Y eso nos debe hacer conscientes de la fragilidad de nuestro pequeño y confortable universo democrático.
En este medio siempre hemos sido muy críticos con la, todavía, primera potencia mundial. Muchas facetas del sistema social estadounidense no son convincentes. Cierto. Pero hasta que la experiencia a nivel internacional no demuestre lo contrario, hay que reconocer que el sistema político implantado en Estados Unidos es posiblemente, al igual que el de las democracias europeas y de algunas otras partes del mundo, el que mejor respeta los derechos y libertades de los ciudadanos. Con sus luces y sus sombras. Pero al ver las imágenes vandálicas del pasado 6 de enero, con cientos de iluminados neonazis azuzados por el mismo Presidente en funciones, Donald Trump, tomando por la fuerza el Capitolio, demócratas convencidos empezamos a ver similitudes con España y esas cartas escritas por ultras de militares retirados, las arengas de Abascal, la crispación mentirosa de Casado, la memez de Ayuso, los Espinosa, Monasterio, Olana, etc. Discursos, muchas veces, que sobrepasan la libertad de expresión y que habría que analizar con el Código Penal en la mano.
Se nos heló la sangre cuando vimos cómo los policías americanos tenían que apuntar con sus armas reglamentarias a algunos de sus conciudadanos que querían conseguir por la fuerza lo que las urnas no les habían otorgado. Y fuimos conscientes, como democracia joven, casi recién conquistada a más de cuarenta años de fascismo español, de la extrema fragilidad, así como del verdadero valor que tienen las que llamamos democracias occidentales avanzadas. Después de ver el Capitolio asaltado, nos parece casi un milagro que haya actualmente 194 países soberanos con democracia (países reconocidos por la ONU con autogobierno y completa independencia) pero según el semanario británico The Economist, de ellos sólo existen 20 "democracias plenas" entre las que actualmente se encuentra España.
La democracia es un logro social, es producto de la lucha de la humanidad por mejorar, por evolucionar, por intentar construir un mundo más justo. Pero desgraciadamente, siempre está en peligro. No debemos olvidar que uno de los conflictos bélicos más grandes de la historia, la segunda guerra mundial, -así como la Guerra Civil española- enfrentó a dos dictadores como Hitler y Mussolini contra algunas de las democracias más avanzadas en Europa durante los años treinta y cuarenta. Sobre todo en un país como el nuestro tan dado a los golpes de estado, no debemos olvidar cómo Franco derrocó al gobierno democrático constituido en la II República Española.
Pero este siglo XXI también nos ha cambiado el paradigma. Hasta ahora, siempre habíamos pensado que los golpes de estados eran ejecutados por los militares, y viendo la experiencia que tenemos en nuestro suelo patrio no andábamos muy descaminados, pero últimamente observamos como en ahora la amenaza más importante a las democracias es el auge del populismo neo nacionalista. Personajes como Trump, Bolsonaro, Salvini, o Abascal, socio del gobierno con Casado, utilizan las falsedades y las trampas para arengar al pueblo lo que a medio plazo, como se ha visto en Estados Unidos, es como echar gasolina al fuego.