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¿Podrá terminar el calor del verano con el coronavirus?
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¿Podrá terminar el calor del verano con el coronavirus?

lunes 01 de junio de 2020, 14:23h

El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró pandemia global a la enfermedad del Covid-19, producida por el nuevo coronavirus SARS Cov-2. Son muchas las investigaciones y estudios científicos que relacionan las condiciones atmosféricas con la propagación de la enfermedad, y la mayor parte de ellos concluyen que existe una cierta influencia con el clima en la extensión del Covid-19, en concreto, el frio, es el tiempo atmosférico mas idóneo para la expansión del virus y por el contrario, el calor veraniego podría ayudar a que el coronavirus no se expanda de una manera tan rápida.

Una de las hipótesis que esta estudiando la comunidad científica es la opción de que el coronavirus sea menos transmisible cuando nos encontremos en un ambiente cálido y húmedo, una posibilidad que podría disminuir el numero de contagios, que hasta ahora han sido masivos, según avance la primavera y nos vayamos acercando a los meses de verano y el tórrido calor.

Por el momento solo hablamos de hipótesis, a pesar de que se hayan realizado estudios preliminares, aun no existen evidencias científicas exactas para afirmar que el Covid-19 sobrevive peor con el calor y que la pandemia podría frenarse con la llegada de la nueva estación y las temperaturas altas.

Si hablamos de otros virus comunes como la gripe, sabemos que se propaga mas durante los meses fríos, y que por lo general, los demás virus sobreviven peor a las altas temperaturas y a la elevada humedad que en los entornos secos y fríos.

Entre algunas de las razones que podrían defender las hipótesis estudiadas por expertos del Instituto de Salud Carlos III, habría que señalar, la propagación del virus durante los meses de otoño e invierno, que por lo general es mayor, y podría deberse a la actividad humana, es decir, mas convivencia en el interior, menos ventilación y menos espacio interpersonal que en ambientes exteriores, lo que provoca un aumento de contagios, es el caso en particular de los centros escolares, que constituyen un lugar perfecto de transmisión de enfermedades infecciones, aunque en este ejemplo, aun se desconoce que papel juegan los niños en relación al coronavirus.

También al funcionamiento del sistema inmunitario, donde en invierno, la inmunidad por lo general es mas débil, debido a que producimos menos niveles de vitamina D y de melatonina.

En los meses fríos, también se produce un agotamiento de hospedadores susceptibles. Las epidemias de enfermedades infeccionas aumentan, se nivelan y disminuyen, porque hay mas población con defensas frente al virus. En concreto, hay mas gente con defensas para los virus que han existido durante mucho tiempo, y estos se apoyan en las condiciones mas favorables, como es el caso del invierno, así, poder extenderse a través de la población. Los virus que nacen nuevos tienen una ventaja temporal, que consiste en que pocas personas o ningún individuo de la población es inmune a ellos. La consecuencia es que los nuevos virus infecciosos pueden propagase de una manera mas fácil fuera de la temporada “normal”.

Aun es pronto para especificar la estacionalidad climática como un factor clave de transmisión del SARS-Cov2, pues también existen datos ecológicos que podrían explicar estas hipótesis como la diferente velocidad de contagios entre zonas geográficas con factores climatológicos distintos. Algunos estudios realizados sobre patrones climatológicos en relación con el Covid-19 defienden esta posibilidad y también, explican que el coronavirus se esta propagando de manera eficaz por todo el mundo, incluidos lugares de temperaturas tropicales y cálidas.

En conclusión, todavía falta conocimiento acerca del nuevo coronavirus y su propagación. Los estudios epidemiológicos y virológicos recomiendan prudencia ante una hipotética menor transmisión con climas cálidos y húmedos.

Todavía faltan estudios que afirmen el impacto que tiene la variabilidad climática, la contaminación, los patrones de relación social, la susceptibilidad de la población y la vigilancia de infecciones respiratorias, entre otros asuntos, para descartar riesgos de transmisión de la enfermedad y una posible predicción del riesgo a ser contagiado.

El Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Estatal de Meteorología continúan realizando en conjunto la investigación para determinar la influencia de las condiciones meteorológicas y la contaminación ambiental en la difusión del Covid-19 y la incidencia del virus.

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