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Theresa May

Como una Ana Bolena de estos tiempos, Theresa May rendirá su cabeza (política) mil días después de haber llegado a lo más alto. No será el Rey (o la Reina) quien la arroje al cadalso, sino el alter ego del poder británico, el Parliament, o más bien sus partenaires tories, que la escogieron como segunda esposa, tras repudiar al primerizo Cameron, un pretendiente que nunca pudo complacer los anhelos soberbios de un Reino rupturista.

A poco más de dos meses de las elecciones europeas, el panorama político de la Unión es sombrío. Cabe preguntarse incluso si puede hablarse de Unión strictu sensu, es decir, de proyecto compartido, de estrategias consensuadas, de políticas coordinadas, de lealtades comprometidas pese a las normales y deseables diferencias ideológicas.
El Brexit suele citarse como el caso más preocupante de la política europea. En parte, es cierto, pero este largo y agónico proceso de desacoplamiento británico está escondiendo o relegando otros procesos menos evidentes.

La primera ministra británica, Theresa May, ha tenido que ceder ante las presiones de su propio Gobierno y se ha visto obligada a asumir que si el próximo 12 de marzo su plan de salida vuelve a ser rechazado por la Cámara de los Comunes tenga preguntar al parlamento británico para que decida si solicitan a las autoridades europeas una extensión del artículo 50 del Tratado de Roma, es decir, una posible prórroga.

La primera ministra ganó el voto de confianza en la Cámara de los Comunes por 200 votos a favor y 117 en contra por lo que podrá seguir adelante con su objetivo de aprobar el Acuerdo firmado con Bruselas.

La primera ministra británica necesita tiempo para buscar el apoyo de la Cámara de los Comunes que dé luz verde al Acuerdo de Retirada de la Unión Europea. Mientras tanto, la justicia europea ha avalado que se pueda revocar el brexit de manera unilateral.

Pedro Sánchez dejó claro que nuestro país votará ‘no’ si el acuerdo de retirada no reconoce el papel de España en la negociación directa con Reino Unido sobre Gibraltar.

El borrador acordado con las autoridades comunitarias para abordar una salida ordenada de la Unión Europea ha abierto una crisis política en el Ejecutivo de May.

A las once de la mañana de este domingo repicaron las campanas en toda Francia. Igual que hace cien años. A las 11, del día 11, del mes 11, concluían cuatro años de guerra gracias a un armisticio firmado en plena noche en un vagón de tren estacionado al norte de París, en medio del bosque de Compiègne.

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391 diputados han votado en contra del acuerdo que la primera dama Británica, Theresa May, había firmado con la UE para una salida ordenada del país de las instituciones europeas. Ni siquiera las garantías obtenidas ayer mismo en Bruselas que trataban de salvar el escollo de la salvaguarda irlandesa han convencido a los parlamentarios que le dan un nuevo revés a la Primera Ministra. Ahora la temida salida sin acuerdo está ya cerca.

La Cámara de los Comunes del Reino Unido ha tumbado el acuerdo del Gobierno Británico con la UE para la salida ordenada del país de las instituciones europeas.

La primera ministra británica afrontará esta tarde una moción de censura de su grupo parlamentario tras la petición de 48 diputados ‘tories’ de esta medida

Si Reino Unido rompe con Europa sin respetar el acuerdo firmado bilateralmente la pasada semana, el país vivirá una situación económica peor a la crisis del 2008, con un desplome de la economía de un 8% de bajada de PIB. Además de una inflación disparada al 6,5% y un aumento del paro hasta el 7,5%. Lo que añade presión a los parlamentarios que deben votar si aceptan el acuerdo del brexit el próximo 11 de diciembre.

El viernes 29 de marzo de 2019 sale el Reino Unido de la Unión Europea. Muchos nos preguntamos qué se está haciendo estos meses previos a la salida, qué es el famoso deal de Theresa May y Barnier, o por qué hace falta un pacto. Pero quizá también saber qué plazos hay para el periodo de transición y cómo afecta el pacto, o su ausencia, a ciudadanos europeos y británicos. Intentaré hacerlo ameno.

El Ejecutivo de Theresa May y las autoridades europeas han encontrado una solución sobre la frontera entre las dos Irlandas, el principal obstáculo para acordar las condiciones del Brexit