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Edición testing    30 de mayo de 2020

SPD

La dimisión diferida de la presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK para amigos, colegas y medios), y su renuncia a la candidatura para la Cancillería en 2021 ha abierto una crisis más en Alemania. Que podría no ser la última, si se quiebra la endeble GROKO (Gross Koalition) y se precipita el adelanto de las legislativas.

El candidato liberal Thomas Kemmerich se convirtió esta semana en el presidente del Estado Federal de Turingia (Alemania) gracias al apoyo del partido de Angela Merkel, la CDU, y también a los votos del partido nazi Alternativa para Alemania (AfD). La rotura del cordón sanitario a la ultraderecha ha supuesto un escándalo político de primera magnitud. Todos los partidos consideran inaceptable que un primer ministro regional gobierne con el apoyo de los ultras. La canciller alemana, Angela Merkel, considera que esto ha sido “un mal día para la democracia” y su partido ya trabaja para forzar la repetición electoral antes de que nadie gobierne de esta manera. Por su parte, el propio Kemmerich ha anunciado que renuncia al cargo.

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