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Edición testing    20 de abril de 2021

Salvador Illa

La precampaña de las elecciones en la Comunidad de Madrid prosigue su ritmo y los candidatos exponen sus respetivos proyectos. Este fin de semana, Ángel Gabilondo ha estado respaldado por el secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y por el ex ministro de Sanidad, Salvador Illa. Sánchez ha destacado que los madrileños están llamados a parar al “gobierno de Colón” que ofrece injusticia social, corrupción, demagogia, ultraderecha y transfuguismo. E Illa incide en que Madrid va a culminar la revolución de la sensatez, de la moderación, de la seriedad, de la estabilidad, que empezó en Cataluña el 14 de febrero.

Pedro Sánchez, que represanta la fuerza de los militantes socialistas, ha vuelto a ganar. El PSOE ha vuelto a ganar y ya van 7 victorias desde el 2016. En estas elecciones catalanas del 14F, volvíamos a tener a todos en contra del candidato del PSC a la Generalitat, Salvador Illa. Quizá para algunos medios conservadores, se trataba de alguien anodino, sin capacidad de liderazgo, pero le tenían miedo por su encomiable trabajo al frente de Sanidad en este largo año de la pandemia. Illa es tímido, nada ostentoso, amable en sus formas, honesto, riguroso y constante en su trabajo diario. Con estos valores, que reflejan el perdido seny catalán de los políticos de primera línea, ha conseguido llegar al corazón de más de 653.000 votantes catalanes (23,02%) sacando cincuenta mil votos al segundo, ERC y más de cien mil, al tercero JxCat. Illa quiere hacer algo útil por Cataluña, pasar página y recuperar el liderazgo y vanguardia de tiempos pasados.

La participación en las elecciones catalanas de este 14F ha registrado mínimos históricos entre el miedo a la pandemia y el descontento generalizado. Los grandes beneficiados, los independentistas que, aun así, tampoco consiguen movilizar a los votantes, en unas elecciones en las que apenas ha participado el 50% del censo. Los partidos catalanistas cosecharon el 51% del voto frente al 47’5% en el último encuentro en 2017 con ERC que se beneficia de la separación de Junts y PDeCAT y se posiciona como el partido independentista mayoritario, con 33 diputados. Empatan así en asientos aunque no en votos con el PSC y Junts se queda tercero con 32. No obstante, los votos independentistas solo suponen 1’5 millones de los 7’6 convocados a votar.

El PSC reivindica la victoria de este domingo en las urnas y el líder socialista y ex ministro de Sanidad, Salvador Illa, está dispuesto a presentarse a una posible investidura. No lo tendrá fácil porque enfrente tiene una mayoría de partidos independentistas que pueden reeditar el Ejecutivo actual cambiando la presidencia de manos, que pasaría de JxCAT a ERC. Sin embargo, para el PSOE se puede abrir una nueva época de entendimiento en Cataluña que deje atrás definitivamente la década del ‘procès’ que solo ha traído una confrontación inútil. El objetivo ahora es tratar de romper el bloque independentista y comenzar a ver la política catalana en el eje izquierda-derecha para volver a poner sobre la mesa los problemas reales de los catalanes y las catalanas. Illa ha manifestado este lunes que su intención es hacer valer “la mayoría progresista en Cataluña”, y avisa a ERC “el horizonte de la independencia es un camino intransitable. Cataluña tiene que volver a los problemas reales

Desde mañana mismo, Illa como ganador de las elecciones 2021, ha dicho que se va a reunir con todos los partidos, menos con Vox, para intentar formar gobierno.

El efecto Illa funcionó en Cataluña. Los resultados electorales de este 14F, han supuesto un importante movimiento en el tablero político catalán que afecta en parte al nacional. Si bien el ganador, Salvador Illa (PSC), no podrá formar gobierno, a no ser que Pere Aragonés (ERC) prefiera aliarse con él y reforzar sus lazos con Madrid, en lugar de seguir a las greñas con el otro partido independentista y conservador, Junts per Cat, e incorporar a la CUP. Desde mañana mismo, Illa como ganador de las elecciones 2021, ha dicho que se va a reunir con todos los partidos, menos con Vox (la gran irrupción con 11 escaños y el puesto número 4), para intentar formar gobierno. Lo mismo ha dicho Pere Aragonés, que intentará llegar a acuerdos de gobernación con el independentismo, para reanudar el camino a la autodeterminación, el referendum y la amnistía. En estas quinielas, poco tienen que decir, tanto PP (que ha perdido un escaño de sus raquíticos cuatro iniciales) y Cs, que se ha vuelto a desplomar de forma estrepitosa, pasando de 36 escaños a 6. Los Comuns, se quedan como estaban, manteniendo sus ocho escaños, 7 de ellos en Barcelona, de Ada Colau. Con lo que Iglesias tiene poco que celebrar.

El “efecto Illa” ha funcionado y los socialistas catalanes han ganado las elecciones del 14 de febrero con más de 635.000 votos y 33 escaños. Salvador Illa se predispone desde el primer momento a abrir una nueva época en Cataluña y aseguró que “me presentaré a la investidura”. No lo tendrá fácil, pues el independentismo mantiene la mayoría absoluta para gobernar, pero ahora se abre una nueva posibilidad y un Ejecutivo de izquierdas es posible. Pere Aragonés y ERC tendrán que elegir entre seguir por la deriva independentista o cambiar el rumbo de la política catalana. Los republicanos consiguen también 33 escaños con más de 590.000 escaños. JxCAT y Carles Puigdemont han perdido el control de la parte soberanista y perderán la presidencia. La ultraderecha de Vox se estrena con 11 diputados que supera a la suma de PP y C’s que son los grandes perdedores de la noche electoral en Cataluña.

Esta jornada electoral del 14F es un desafío para conocer si Cataluña continuará su viaje a ninguna parte, con una hoja de ruta quimérica y fuera de la Ley, que acabó con las promesas en la cárcel y algunos políticos fugados de la Justicia. O si, por el contrario, el candidato socialista Salvador Illa conseguirá su propósito, muy arropado por el Gobierno central de Pedro Sánchez, de acabar con diez años de engaños y división entre catalanes, y traer de vuelta la recuperación del seny catalán y los valores que pusieron a esta autonomía, hace más de una década, en la vanguardia de las regiones españolas y una de las regiones más respetadas también en Europa. Suceda lo que suceda, la participación ha sido la más baja de las últimas décadas, y los comicios han estado marcados por la pandemia. La situación política catalana, por la corrupción de Pujol y los "Convergentes" ha sido tan caótica que los catalanes han tenido que ir a votar quince veces en diez años. Los partidos independentistas, ERC, JxCat, PdCat, Cup, se han conjurado para no darle ninguna posibilidad de formar gobierno al PSC de Salvador Illa. Vox, puede irrumpir en el parlament e incluso superar al PP; los Comuns se quedarían como éstán y todo indica un hundimiento de Ciutadans, que no supo aprovechar su caudal político.

Esta mañana escuché en la radio una entrevista a Oriol Junqueras y me volvió a la memoria un día aciago, el 10 de octubre de 2017. Un puñado de políticos pasaron la mañana de aquel día intentando convencer a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, de que debía convocar elecciones, mientras otros, entre ellos el vicepresidente, Oriol Junqueras, intentaban convencerle de que esa tarde proclamara la independencia de Cataluña en el Parlament.

Los procesos electorales son en democracia el momento de tomar impulso. La profundización democrática es lo que viene después, cuando desde las instituciones se hacen posibles políticas creíbles y realizables que vienen a solucionar los problemas de los ciudadanos. Asi se legitima el sistema democrático.

Guerra sucia contra Salvador Illa, le acusan de haberse vacunado, a pesar del desmentido de Sanidad, y además falsifican una PCR positiva de la clínica Quirón que ésta desmiente rotundamente. El asunto esta denunciado judicialmente. "No todo vale", ha dicho el ex ministro y candidato del PSC.

Dos días faltan para conocer el nombre del nuevo president de la Generalitat y aunque todas las encuestas dan como favorito al socialista Salvador Illa, PSC, éste está siendo objetivo de una campaña sucia por parte del independentismo que tiene miedo a perder su hegemoía. A pesar de que el Ministerio de Sanidad ha negado fehacientemente que Illa se haya vacnado contra la Covid-19, sus adversarios hacen oídos sordos y siguen acusándole a sabiendas. Otro bulo, de círculos de Ciudadanos, asegura -incluso ha falsificado un certificado- que el exministro Salvador Illa había dado positivo en una prueba de detección de Covid-19. Fuentes de la Quirón, hospital del membrete, han asegurado que es falso el documento, y se han iniciado acciones legales.

Salvador Illa, al dejar Sanidad para presentarse a President de la Generalitat catalana, no imaginaba que todo el independentismo se le iba a echar encima, en una de las campañas más sucias que se recuerdan. Utilizando mentiras, bulos claramente inventados, y desmentidos de antemano, los partidos independentistas, exigieron a Illa que se pusiera una mascarilla, e incluso que abandonara el plató de La Sexta, donde, por otro lado, se cumplían todas las medidas de seguridad impuestas por las autoridades sanitarias. Le acusaron de haberse vacunado en secreto, y fuera de turno, incluso después de que el Ministerio de Sanidad, certificara la falsedad de dicho ataque. Y por si esto fuera poco firmaron un documento en el que se comprometían de antemano, a no pactar con el PSC, fueran cuales fueran los resultados electorales. El debate de La Sexta, transcurrió zafio y bronco, sobre todo contra Illa, que en sus propuestas, no dejaba de pedir "dejar atrás una década de frustración independentista y viaje a ninguna parte"..."pasar página y formar un Gobierno real, para todos los catalanes, no solo para una mitad"... y sobre todo, un Gobierno integrado en España y en Europa, con "compromisos y propuestas para recuperar el bienestar social, la sanidad y la educación públicas", presentando proyectos, con presupuestos concretos, nombres y desarrollos.

El próximo domingo, la ciudadanía de Catalunya se la juega. Se juega seguir dando vueltas en la rueda indefinidamente o empezar de nuevo a andar por la senda de la sensatez, camino de un futuro próspero. Se juega terminar con los recortes, con las listas de espera sanitarias y de dependencia interminables, con la desinversión en educación, con la pobreza infantil. Catalunya se juega mucho el 14F y solo Salvador Illa es capaz de hacer que vuelva a ser lo que un día fue.

A tres días de la celebración de las elecciones catalanas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya tiene claro a su ganador: el candidato al PSC, Salvador Illa. Apostando por una Cataluña “integradora, inclusiva y justa”, Illa llama al voto femenino para cambiar el rumbo divisorio de la comunidad. En un acto celebrado este miércoles, ‘Mujeres por el cambio’, el candidato a convertirse en president de la Generalitat ha insistido en lo imprescindible del voto femenino para cambiar la historia, tanto de la comunidad como del país.

Los partidos independentistas catalanas temen que el "efecto Illa" les quite la mayoría parlamentaria de la que han gozado la última década y que ha servido para meter a Cataluña en un callejón sin salida con la ensoñación de la independencia. A dos días de las elecciones del 14 de febrero, JxCAT, PdCAT, ERC y Cup han reeditado un "pacto del Tinell" pero esta vez para hacer un "cordón sanitario" o un bloqueo a los socialistas catalanes. Así lo han expresado con la firma de un escrito en el que aseguran que no pactarán “en ningún caso” con el PSC la formación de un Govern, “sea cual sea la correlación de fuerzas” tras las elecciones catalanas. Esta iniciativa ha surgido de un grupo llamado "Catalans per la Independència", que ha pedido a las cuatro fuerzas independistas del Parlament, así como a una formación extraparlamentaria, Primàries Catalunya, que firmen el compromiso escrito para dejar fuera de cualquier posibilidad de pacto a los socialistas. Salvador Illa ya ha reaccionado a este movimiento de los independentistas y ha afirmado que este “episodio de bronca y confrontación” es una muestra de “la perpetuación del odio, la división y la decadencia en Cataluña”, al tiempo que ha asemejado el documento con “la foto del Colón del independentismo”.

El segundo debate a las elecciones catalanas del 14F dejaba ayer un mayor clima de empates y tensiones ante los continuos enfrentamientos entre los nueve candidatos a la presidencia de la Generalitat. Las encuestas dispares, al final coinciden más o menes en un triple empate, PSE, ERC, JxCAT, otorgando mayorías a ERC unas y victorias del PSC otras; sorpasos de Vox al PP; caídas y subidas de los grupos independentistas y los constitucionalistas a su vez. Como todos, fue un debate en el que nadie quería pactar con el otro y crecía el distanciamiento entre socios habituales. Este escenario sí logró que la atención se desviara del conflicto independentista al cóctel de posibles o imposibles alianzas que definen ahora mismo los resultados del próximo domingo