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Edición testing    3 de diciembre de 2020

Partido Popular

Es la polémica de la semana en la capital, y no es para menos. Dirigentes del Partido Popular, encabezados por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, han jaleado las redes sociales y a su militancia atribuyendo el destrozo del cruceiro de Madrid a un ataque de odio contra los cristianos. Sin embargo, la realidad parece del todo diferente: fue un accidente. ¿Seguirá adelante Abogados Cristianos con su querella? ¿Se retractará Vox al respecto?

El Congreso aprueba por mayoría holgada, 194 votos a favor, la prórroga del Estado de Alarma hasta el 9 de mayo. Con la finalidad de frenar la alarmante expansión del virus en España (algo que también sucede en casi toda Europa), esta medida excepcional se prolongará durante los próximos seis meses, aunque podrá ser levantada en marzo en función de la evaluación del comité de expertos durante su transcurso. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá cada dos meses a dar cuenta de la evolución de la pandemia, tras la enmienda de ERC que fue aprobada con 189 votos a favor. El PP se ha abstenido de forma tosca con duras críticas al Ejecutivo de Sánchez.

El líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha sido el autor de uno de los discursos más celebrados este jueves en el Congreso de los Diputados, donde incluso ha tenido buenas palabras hacia el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, tras hacerse oficial su ruptura con la ultraderecha gracias a su 'no' a la moción de censura planteada por Santiago Abascal y los suyos contra el Ejecutivo de coalición.

Pablo Casado rompe puentes con la extrema derecha y vota ‘no’ a la moción de censura de Vox. Abascal se queda perplejo, según el mismo reconoce.

En un duro, durísimo discurso contra la ultraderecha, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha dado un fuerte puñetazo en la mesa, algo que muchos españoles esperaban desde hace mucho tiempo. Y ha supuesto una ruptura, que habrá que esperar para ver si se confirma en los próximos meses, que lleva al PP a ‘europeizarse’ alejándose de la extrema derecha, una estrategia que los conservadores del resto del continente llevan haciendo desde hace años. El discurso de Casado ha sido tan contundente que el candidato en esta moción de censura, Santiago Abascal, ha dicho quedarse perplejo, y así se ha podido vislumbrar en su réplica dónde se le ha visto descolocado y sin saber muy bien qué responder. Comienza así una nueva etapa política que, quizás, devenga en lo que hace mucho tiempo que debía haber sucedido, levantar un cordón sanitario a la ultraderecha.

Las sesiones de control al Gobierno se han convertido en un verdadero campo de batalla en el que la Oposición arroja todo tipo de acusaciones, e incluso descalificativos, al Ejecutivo. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, sabe siempre salir al paso, aunque quizás este miércoles haya sido una de sus mejores intervenciones en el Congreso de los Diputados, con la calma, mesura y gracia que le caracteriza, abogando incluso a poner en práctica el 'fratelli tutti' (todos hermanos) por el que aboga el Papa Francisco en su tercera encíclica, publicada la semana pasada.

Se me agotan las palabras, es tal mi frustración e impotencia que no sé cómo expresar mis pensamientos. Siempre me he considerado una persona moderada tanto en mis comportamientos como en las ideas políticas que he defendido. He intentado huir a lo largo de mi vida de posicionamientos radicales o extremistas. No voy negar que perteneciendo a esa generación de españoles que nos hicimos adultos durante la Transición, no ha sido una empresa fácil. En los tiempos convulsos que atravesamos en el País Vasco durante el post franquismo, muchos jóvenes vascos pudimos ser presas fáciles de los radicalismos. Como decía Salvador Allende, ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica. En cierto modo es así, si de joven no quieres cambiar la sociedad es que ya has nacido viejo.

Con Aznar volvemos a la casilla de salida. Muchos creyeron que la marcha de Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía del PP en el Congreso, a finales del mes de agosto, obedecía a un movimiento interno dentro del primer partido de la oposición hacia posiciones más moderadas. Algunos barones de ese partido acogieron con satisfacción la destitución de la Marquesa de Casa Fuerte y el nombramiento de Cuca Gamarra como portavoz en el Congreso. Pero pronto hemos tenido otra prima donna en primera plana de la zozobra política, el bloqueo, el negacionismo y la crispación. No es otra que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuya inacción y frentismo ha situado a Madrid en el epicentro del Covid de toda Europa. Los madrileños caen como moscas, pero a ella sólo parece importarle el negocio que hay tras la construcción del nuevo hospital, y la prestación de servicios de sus empresas amigas, para triplicar las UCI, llegado el caso. La contratación de médicos, rastreadores, personal sanitario, para la atención primaria, no da dinero, no interesa. Por otro lado, todo vale para enfrentarse y desgastar al Gobierno central, obligado a intervenir ante el crecimiento alarmante de los contagios.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, se ha mostrado contundente a la hora de rechazar los ataques al Rey por parte de miembros del Gobierno como Pablo Iglesias y Alberto Garzón. La dirigente socialista ha defendido en una entrevista en Antena 3 el "papel impecable" que ejerce Felipe VI y su "neutralidad", ha criticado al líder del Partido Popular, Pablo Casado, por bloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a la vez que ha lamentado que el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, revelase una conversación privada con Pedro Sánchez "con el único objetivo de criticar al Gobierno".

Si el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pensaba tener una retirada política tranquila, no parece que vaya a ser así ya que los nuevos datos conocidos de las investigaciones judiciales apuntan nuevamente al ex dirigente del PP. Nuevas grabaciones del supuesto espionaje contra el extesorero del PP, Luis Bárcenas, implican a Rajoy. En una de ellas, el excomisario de Policía, José Manuel Villarejo, reconoce que le habían “encargado maldades para salvarle el culo al Barbas”, refiriéndose al expresidente. Incluso afirma que el ex presidente del PP “podía estar preso” debido a su alta implicación en el caso.

El secretario de Organización, Ministro de Movilidad, Transportes y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha hecho declaraciones sobre actualidad política, desde Suresnes (Francia).

El líder los socialistas madrileños, en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, no oculta que quiere un cambio de Gobierno en la Comunidad. Aunque fue el ganador de los comicios del pasado año, no reclama para sí la presidencia de la región, sino que ha instado tanto a Ciudadanos que retire su apoyo a la 'popular' Isabel Díaz Ayuso por su "estremecedora gestión de la pandemia, "dejando caer un mandato al que no augura mejores tiempos". Gabilondo ha dicho que nadie se ensaña con Madrid, "lo único que se ensaña con Madrid son los datos, más del 30% de nuevos positivos, hospitalizaciones y UCI, están en Madrid", dado que Ayuso ni ha contratado rastreadores, ni sanitarios, ni docentes, como fue su compromiso en el mes de junio y lo ha dejado todo al albur de un nuevo hospital, IFEMA, innecesario si realmente los Centros de Salud abrieran y tuvieran dotación de médicos y enfermeras.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, no se libra de las salpicaduras de las investigaciones por el presunto caso de corrupción que afecta directamente a quienes fueran los más altos responsables del ministerio del Interior, entre los que se incluye al propio ex ministro, Jorge Fernández Díaz. También implica a la anterior SG del PP, Mª Dolores de Cospedal. Precisamente ambos dirigentes políticos fueron dos de los apoyos más relevantes de Casado en el Congreso que le aupó a la presidencia. La investigación del ‘caso Kitchen’ apunta a que se utilizaron recursos públicos para montar una operación ‘parapolicial’ que tenía por objeto arrebatar al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, pruebas que pudieran probar la financiación irregular de la formación a través de la trama Gürtel.

Casado lleva dos años siendo rehén de la extrema derecha y a día de hoy, también se ha vuelto rehén de la corrupción de su partido. Hace unos pocos años, algunos politólogos, opinadores y comunicadores a sueldo, afirmaban taxativamente, que la histórica división ideológica entre izquierdas y derechas había pasado a mejor vida en nuestro panorama político. "Nuevos líderes” como Pablo Iglesias y Albert Rivera, que intentaban por cualquier medio hacerse un hueco entre los dos formaciones que se alternaron en el Gobierno de España desde 1982, abrazaron por puro tacticismo este nuevo dogma político que negaba la existencia de esos dos bandos opuestos. Hoy sin embargo, tenemos dos grandes bloques y Vox. Y hoy, también sabemos que España necesita una Oposición leal y responsable para reconstruirse tras la pandemia. Pero el líder del principal partido de la Oposición, Pablo Casado, ya no sólo es rehén de la ultraderecha, también lo es de la corrupción de su partido. No en vano fue jefe de Gabinete de Aznar y estaba en primera línea del partido durante los casos de Gürtel, Bárcenas, Púnica, Rato, y ahora Kitchen, entre otros.

La mayoría del Partido Popular y Ciudadanos en la Mesa de la Asamblea, órgano rector de la institución, ha hecho presión para aprobar un calendario de sesiones que, a juicio de los socialistas, "limita seriamente la actividad parlamentaria e institucional". Ambos grupos parlamentarios han rechazado la propuesta del PSOE de ampliar el número de sesiones de las Comisiones y Plenos, y habilitar semanas declaradas inhábiles en la propuesta de estos dos grupos.