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Edición testing    3 de marzo de 2021

Pacto de derechas

El pacto cerrado el martes 8 de enero entre los partidos PP y C´s, ha sido el final de una representación a la que hemos asistido durante varias semanas, con malos actores y peor guión. El final, aunque temido, no nos ha sorprendido. Los dos galanes, PP y C’s terminan con la protagonista que les permitirá alcanzar el poder, formando un triángulo obsceno, en el que para guardar las formas uno de ellos asume el papel de pareja y el segundo, de amante vergonzoso y distante.

Ciudadanos se ha retratado en Andalucía y lo ha hecho, lo admita o no, al lado de la ultraderecha filofranquista, xenófoba, machista y homófoba. Ahora, Monsieur Manuel Valls deshoja la margarita en Barcelona, ciudad de sus antepasados de donde el ex primer ministro francés pretende ser alcalde. Pregona pureza antinacionalista pero ya no cuela.

Previsiblemente el día 15, Juanma Moreno será investido presidente de Andalucía. Pero aún no ha tomado posesión y ya tendrá que “apagar” el primer fuego de un Gobierno, forzado y mal mirado desde Europa, que ellos mismos denominarían Frankenstein. El PP se pondrá al frente de esta triple alianza entre Ciudadanos, la extrema derecha de Vox y la derecha más reaccionaria de Casado, incluso con importantes dirigentes populares en contra. Para ello, el PP ha firmado dos acuerdos, uno en Andalucía y otro "en Madrid". El primero, acuerdo programático con Cs de 90 medidas con la estructura del futuro Gobierno que se repartirán casi a partes iguales. Para que salgan las cuentas, ha sido necesario que, desde Madrid, Pablo Casado Santiago Abascal hayan añadido a esta llamado Pacto de la Vergüenza, otro acuerdo que incluye 37 medidas que obligan a Moreno a cumplir e implantar algunas de las radicales políticas que exige la extrema derecha. Los primeros desencuentros han venido a cuenta de la configuración del nuevo Ejecutivo y también por la inclusión de medidas como la derogación de la Ley de Memoria Histórica. Mientras toda la prensa europea se lleva las manos a la cabeza con la chapuza de Andalucía y el blanqueo de la ultraderecha, en España los medios ultra ya venden el pacto como victoria del PP sobre la extrema derecha.

Las exigencias de Vox para apoyar el pacto PP-CS en Andalucía ya están ocasionando fuertes discrepancias entre los socios del tripartito. Debido a la novedad del pacto con la ultraderecha, las negociaciones se están llevando directamente desde Madrid entre Pablo Casado y Albert Rivera con Santiago Abascal. Mientras para el líder del PP no hay líneas rojas en las concesiones a la extrema derecha, Rivera, el líder de Cs se encuentra entre la espada y la pared. Quiere formar parte del tripartito de la derecha, pero sus socios europeos le han advertido de que no puede ser a cualquier precio. Y este precio, ahora mismo, está centrado en la Ley contra la Violencia de Género, que Abascal exige derogar antes de aportar su apoyo a un nuevo gobierno que desbanque a la socialista de Susana Díaz.
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