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Edición testing    31 de octubre de 2020

Pablo Casado

El presidente del Partido Popular ha anunciado la abstención de su grupo parlamentario a la prórroga del Estado de Alarma y ha justificado su decisión porque afirma no querer abandonar a las Comunidades Autónomas. Su postura no le ha impedido lanzar fuertes críticas por la “imprevisión e incompetencia” del Gobierno. Por su parte, Inés Arrimadas, ha manifestado el apoyo de su partido a la prórroga por “responsabilidad y sentido de Estado”. El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, ha dicho que votarán ‘no’ a lo que llama estado de excepción y ha centrado sus críticas en el Gobierno y en la “oposición sumisa”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ofrecido una nueva medida de valoración del Estado de Alarma para tratar de conseguir el mayor apoyo posible a la prórroga de la medida en el Congreso de los Diputados. Ha dicho, en respuesta a Pablo Casado en la cámara alta, que el Consejo Interterritorial de Salud analizará en cuatro meses si la situación de la pandemia permite terminar con el Estado de Alarma y será en ese foro donde están representadas las Comunidades Autónomas donde se decidirá entonces si se continúa hasta el 9 de mayo o en el mes de marzo decae la medida. Por su parte, el líder de la oposición, Pablo Casado, en un tono mucho menos agresivo que hasta ahora ha criticado que el Ejecutivo quiera aprobar una medida tan drástica durante medio año sin que haya un control parlamentario.

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha vuelto a jugar su juego de la negación, dice que brinda su apoyo al Estado de Alarma, siempre que este no dure más de ocho semanas y que se apruebe un marco legal que permita la modificación de la Ley Orgánica 3/86 en materia de Salud Pública. Lo cual, en román paladino es tanto como decir que no lo va a apoyar puesto que el Ejecutivo viene descartando la modificación de la ley de Sanidad Pública, alegando que la Constitución alberga la más eficaz de las medidas jurídicas para hacer frente a un estado de emergencia sanitaria como el actual: El Estado de Alarma. Por tanto, el Ejecutivo de Pedro Sánchez, reafirma su posición insistiendo en la necesidad de seguir las directrices establecidas por los expertos. Por su parte, Vox ha anunciado que recurrirá el decreto ante el Tribunal Constitucional.

Uno creía que era increíble que un individuo se atreviera a secuestrar la atención de todos los políticos, de toda la prensa, de todos los ciudadanos interesados en la política de este país proponiendo una moción de censura contra el gobierno, cuando todo ser humano, es decir, ser racional y empático, tenía su atención, como la tenía que tener, concentrada en defenderse y defendernos contra un virus que nos está aplastando como a moscas. Increíble, pero cierto.

“Hasta aquí hemos llegado, señor Abascal”. Esta frase resonó con fuerza en el Hemiciclo para sorpresa de los diputados presentes en el debate de la moción de censura presentada por VOX. ¿Quién la pronunció? No fueron ni el presidente ni el vicepresidente del Gobierno socialcomunista, objetivo último de la estrategia política del Partido Popular y de VOX. Quien la pronunció fue Pablo Casado, el socio del señor Abascal desde las pasadas elecciones del 10 de noviembre de 2019.

La moción de censura de Vox acabó con Santiago Abascal vapuleado y noqueado y con el líder del PP, Pablo Casado, como el gran triunfador de los dos días de intenso debate. La ruptura de los populares con la ultraderecha se celebra en Madrid y en Bruselas, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez espera a que las palabras se conviertan en hechos. No es la primera vez que el máximo dirigente del PP arremete contra la extrema derecha para después seguir ‘bailando’ al son de los desvaríos populistas de los de Abascal. No habrá que esperar mucho para saber qué hay de cierto de la nueva estrategia, en las próximas semanas socialistas y populares deberían desbloquear la urgente renovación de los órganos constitucionales.

La portavoz del PSOE, Adriana Lastra, ha mostrado su satisfacción ante la negativa del PP en la votación de la moción de censura a Pedro Sánchez. Pese a ello, Lastra exige al líder popular, Pablo Casado, su distanciamiento de la “ideología del odio” propulsada por el partido ultraderechista de Santiago Abascal, como la única alternativa válida para proteger a la democracia.

El partido de Santiago Abascal ha cosechado un fracaso sin paliativos en el Congreso de los Diputados a su moción de censura que proponía sustituir al Gobierno actual por otro Ejecutivo liderado por los ultraderechistas. Sólo los 52 diputados de la extrema derecha han apoyado la moción que ha tenido el peor resultado de la democracia al recibir el no rotundo de 298 diputados que representan a 15 grupos políticos distintos sustentados en 20.850.736 votos de los españoles y españolas en las elecciones de noviembre de 2019. Pedro Sánchez se ha mostrado satisfecho del desarrollo de la moción y se ha alegrado de que el PP, al menos por una vez, haya hecho frente a los ultras con los que a su vez, sustenta sus gobiernos regionales en Madrid, Andalucía y Murcia.

El líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha sido el autor de uno de los discursos más celebrados este jueves en el Congreso de los Diputados, donde incluso ha tenido buenas palabras hacia el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, tras hacerse oficial su ruptura con la ultraderecha gracias a su 'no' a la moción de censura planteada por Santiago Abascal y los suyos contra el Ejecutivo de coalición.

El presidente del Gobierno ha intervenido en la segunda sesión de la moción de censura de Vox para hacer un importante anuncio. Tras la contundente ruptura del PP con la ultraderecha, el Ejecutivo ha movido inmediatamente ficha y ha afirmado que “vamos a detener el reloj de la reforma judicial” para que el Partido Popular se avenga a renovar las instituciones constitucionales que llevan ya años esperando. Se detiene así la proposición de Ley de PSOE y Unidas Podemos que proponía una reforma de la elección del CGPJ que desbloquee el órgano de gobierno de los jueces. Ahora le toca a los de Casado recoger el guante y confirmar su nueva estrategia de ruptura con la ultraderecha, sentarse a negociar como un partido de Estado que es y reforzar las instituciones ante una ultraderecha que nunca debió tener la fuerza que hoy tiene en el Congreso de los Diputados.

Pablo Casado rompe puentes con la extrema derecha y vota ‘no’ a la moción de censura de Vox. Abascal se queda perplejo, según el mismo reconoce.

En un duro, durísimo discurso contra la ultraderecha, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha dado un fuerte puñetazo en la mesa, algo que muchos españoles esperaban desde hace mucho tiempo. Y ha supuesto una ruptura, que habrá que esperar para ver si se confirma en los próximos meses, que lleva al PP a ‘europeizarse’ alejándose de la extrema derecha, una estrategia que los conservadores del resto del continente llevan haciendo desde hace años. El discurso de Casado ha sido tan contundente que el candidato en esta moción de censura, Santiago Abascal, ha dicho quedarse perplejo, y así se ha podido vislumbrar en su réplica dónde se le ha visto descolocado y sin saber muy bien qué responder. Comienza así una nueva etapa política que, quizás, devenga en lo que hace mucho tiempo que debía haber sucedido, levantar un cordón sanitario a la ultraderecha.

En la semana de la moción de censura de la ultraderecha de Vox, el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos ha denunciado la práctica de “oposición de tierra quemada” que realiza el PP y su desnortamiento que ha convertido a la formación de Casado como “el gran problema político de España”. El dirigente socialista afirma que los conservadores han optado “por comportarse como un partido antisistema que niega la legitimidad democrática al Gobierno de Coalición”. Por eso, ha exigido a los populares que “voten NO, junto al resto de fuerzas democráticas, para decirle NO a la extrema derecha y decirle SI a la moderación”.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, explicó este domingo la gran oportunidad que para España suponen los 140.000 millones de euros que llegarán desde Bruselas para afrontar la salida de la crisis. Y afirmó que esos fondos servirán para “reformas estructurales” en sanidad, educación, ecología o igualdad. La dirigente socialista defendió la necesidad de tener ya unas nuevas cuentas públicas que dejen atrás los PGE de la época de Montoro para llevar a cabo las transformaciones que necesita España. Y criticó duramente la actitud de Pablo Casado que se dedica a ir por Europa a tratar de condicionar o impedir la llegada de las ayudas europeas con una actitud “antipatria”. Para Calvo, el PP se ha convertido un partido “incoherente y errático” frente a un PSOE que ahora mismo es la formación que da “estabilidad” a nuestro país.

Yo acuso a los neocon y los ultra radicales de haber contaminado la política española y querer llevarnos al abismo. Les acuso de no respetar las normas democráticas, de vejar la Constitución y estirarla a su antojo. Les acuso de no respetar las reglas del juego democrático que todos los españoles nos hemos dado. Les acuso de crispar, de emponzoñar, de obstaculizar y sobre todo, de retorcer y atacar a la verdad y de debilitar el debate democrático y las normas de este país al que tanto le costó salir de las garras del fascismo. Y finalmente, acuso al partido popular, que alguna vez fue partido de Gobierno, de haber abierto las puertas al rencor, a la venganza, a la cripación, al insulto y la falta de debate parlamentario al no aportar ni propuestas ni soluciones. Y todo ello, en un momento en el que la unidad y el apoyo al Gobierno legítimo de la nación pueden evitar mucha enfermedad y muchas muertes.

Este miércoles el Congreso de los Diputados ha vuelto a acoger una bronca sesión de control al Gobierno en la que han salido a relucir temas como la renovación del poder judicial tras el anuncio de PSOE y Podemos de iniciar una modificación legislativa para romper el bloqueo del PP; la situación judicial del vicepresidente o la activación del Estado de Alarma en la Comunidad de Madrid tras la negativa de Ayuso a tomar medidas drásticas para frenar el coronavirus. Las formas son cada vez más crispadas y el líder de la oposición continúa con estrategia frentista para que la ultraderecha de Vox no le quite protagonismo. Sin embargo, el presidente Sánchez ha avisado a Casado que “no entraré en sus provocaciones” y le ha instado a cerrar la puerta a la ultraderecha y volver a su papel de partido de Estado.