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Nuria Coronado

Les duele la patria, tanto, tanto, que gritan "¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Guardia Civil!…" tan fuerte como si se les fuera la vida en ello. Se dan golpes de pecho y todo lo que haga falta porque su bandera, esa que llevan en pulseritas o en los tirantes y cinturones que sujetan sus pantalones y faldas, es lo más grande. Los y las más patriotas roban millones a espuertas, se los llevan a paraísos fiscales, son cum laude en cajas B o en chiringuitos edificados con planos que firman arquitectas sin serlo y aun así se muestran españoles y mucho españoles. / @NuriaCSopena

Ser periodista feminista nunca ha sido fácil pero ahora, pese a que vivamos en el siglo XXI, lo es mucho menos. A la precarización de una profesión vocacional que no supo adelantarse a la transformación digital y que ha desangrado miles de puestos de trabajos por el camino, se une la censura redoblada que pretenden imponer los grupos de poder de toda la vida. Quieren acallar, o lo que es lo mismo matar al mensajero, para seguir viviendo de lo lindo en su zona de confort.
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Hemos logrado la igualdad hasta cuando nos morimos. Lo dicen los que, dándose golpes de pecho y agarrados a su cruz, juran sobre la Constitución y representan después un cargo en un Parlamento. Lo piensan también quienes pactan y se sientan a su lado, que mira tú siempre es el de la derecha, y aceptan que el asesinato de una mujer a manos de su victimario, es lo mismo que la muerte del maltratador que acaba con la vida de la mujer y luego va y se suicida o se muere.