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Laura Luelmo

Los agentes del caso han dado detalles de la investigación y afirman que desde el primer momento Bernardo Montoya fue "sospechoso con mayúsculas".

Por Concha Minguela

A vueltas con la prisión permanente revisable. O lo que es lo mismo, los monstruos que la sociedad crea, que la sociedad los meta en un cajón o directamente que los mate. Creará otros nuevos y pronto no tendremos cajones donde guardarlos a todos de por vida. Prevenir y tratar las causas, tratar al delincuente, darle calificación y tratamiento penitenciario reinsercitivo, y sobre todo, que es lo que ahora mismo está faltando crear "políticas de control y vigilancia permanente para estos criminales sexuales y medidas inmediatas de protección para las mujeres y para la sociedad en general", como anunció de forma sosegada pero contundente y pedagógica la vicepresidenta del Gobierno, Camen Calvo este martes en la sesión de control.

Todo buen gobernante sabe que en casos de sangre y sucesos no es conveniente legislar por reacción y en caliente. Esto se ha escenificado en la sesión de control del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez ha tenido que hacer frente a un rifirafe con Pablo Casado que ha aprovechado las circunstancias, una vez más, para lanzar mensajes populistas volver a reivindicar la prisión permanente revisable. Ante estas circunstanias, Sánchez ha anunciado que el Gobierno no derogará esta pena y esperará al posicionamiento del Tribunal Constitucional. Además ha anunciado la aprobación de nuevas medidas encaminadas a reforzar la seguridad de las mujeres.

Este lunes, después de una búsqueda que movilizó a todo el pueblo de El Campillo y aledaños, Huelva, apareció el cadáver de Laura Luelmo, 26 años. Aún no se sabe cómo la asesinaron pero si se sabe que fue una muerte violenta.

Continúa la búsqueda de Laura Luelmo, la joven desaparecida en la localidad de El Campillo (Huelva), por cuevas, pozos y grutas a manos de profesionales tras concluir con voluntarios. La desaparecida ya le había comentado a su novio que tenía miedo de un vecino que la observaba.

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El asesinato de Laura Luelmo vuelve a poner sobre la mesa la misma cuestión: Las mujeres son asesinadas por depredadores sexuales y psicópatas no porque las penas sean más cortas o largas, si no porque existen estos monstruos y el sistema judicial y policial, no sabe ni preveerles ni tratarles. La cuestión no es más autoritarismo y mano dura, incrementar las condenas y meterles de por vida en la cárcel. La solución, como ha avanzado la vicepresidenta Carmen Calvo, pasa por dos vertientes, tratamiento más especializado y eficaz al delincuente, y mayor prevención y vigilancia cuando salen, así como desarrollar medidas de información y protección a la sociedad y a las mujeres.

Bernardo Montoya, vecino de Laura Luelmo, que vivía en la calle Córdoba, 13 de El Campillo, Huelva, ha sido detenido este martes al mediodía como principal sospechoso de la muerte violenta de la joven zamorana cuyo cadáver fue encontrado este lunes tras cuatro días de búsqueda. El sospechoso es hermano gemelo de Luciano Montoya, actualmente en la prisión de Ocaña. Ambos acumulan una carrera delictiva que llevó a Bernardo a cumplir una condena de 17 años por asesinato de una mujer mayor. Hacia apenas dos meses que se encontraba en libertad tras haber cumplido íntegramente su condena.

Tras una intensa búsqueda durante todo el fin de semana de la profesora desaparecida en le localidad onubense, la policía ha hallado el cadáver de una mujer en la zona donde se perdió su rastro.