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Edición testing    20 de abril de 2021

Jair Bolsonaro

La derrota de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas ha suscitado interrogantes sobre el futuro inmediato del nacional-populismo como fenómeno global. ¿Estamos ante el fin, o al menos el declive de esa orientación socio-política? En caso afirmativo, ¿será un proceso lento o rápido, parcial o total, zonal o universal? ¿Desaparecerá? De no ser así, ¿cambiará? ¿Qué formas adoptará?

El cuarto análisis desde el inicio de la pandemia al que se ha sometido el presidente de Brasil ha dado positivo. Tras presentar síntomas durante todo el fin de semana, Bolsonaro acudía al Hospital de las Fuerzas Armadas de Brasil, donde se realizó una radiografía pulmonar y una prueba para detectar el coronavirus. En una entrevista concedida a la televisión estatal y a CNN Brasil ha informado de los resultados y ha declarado que pese a haber dado positivo se encuentra bien.

Jair Bolsonaro acudía al Hospital de las Fuerzas Armadas de Brasil tras presentar algunos síntomas propios de la Covid-19 durante el fin de semana. Allí se realizaba su cuarta prueba desde que comenzó la crisis sanitaria, y una radiografía pulmonar. Fuentes oficiales han informado de que el presidente obtendrá los resultados a lo largo del día de hoy.

Con los datos registrados el 13 de mayo, Brasil acabó superando a Francia en cuanto a los contagiados confirmados, registrando 181.518 infectados, es decir, más de 3.000 con respecto al día anterior. Este ascenso de positivos ha situado al país como el sexto en cuanto al más afectado por el coronavirus. Una de las zonas más afectadas es Manaos, la capital de la Amazonía, donde las autoridades les han dejado a su destino, y la población indígena ya no sabe qué hacer con los cadáveres.

Brasil vive una crisis política

El presidente del país continental rompió con las recomendaciones de la OMS y reunió a cientos de personas frente Cuartel General del Ejército en Brasilia. Allí se proclamaron en contra de las medidas aprobadas por el Congreso para obligar al Gobierno central a compensar las pérdidas generadas por la caída de impuestos.

El presidente Jair Bolsonaro, informó que se desplegaran las tropas de las Fuerzas Armadas en toda la región.

Solo durante las fiestas de carnaval del sábado se produjeron 34 asesinatos. El senador del Partido Democrático Laborista (PDL) Cid Gomes resultó herido dos disparos en una manifestación protagonizada por los agentes de las fuerzas.

Mientras que los demás asuntos siguen siendo fuente de tensiones, la Amazonia parece ser un punto, quizás el único, de convergencia. Según ha adelantado el presidente francés y anfitrión del encuentro, Emmanuel Macron, lo que se busca es una vía para ayudar a Brasil y los demás países afectados “lo antes posible”. Una ayuda inmediata pero, también, a largo plazo con el objetivo de “reforestar” las vitales zonas devastadas.

“Los negros no sirven ni para procrear”, “lástima que la dictadura torturara y no matara”, “no merece ni ser violada porque es muy fea”, “no podría amar a un hijo homosexual”... Jair Bolsonaro es el último de los líderes impresentables democráticamente, por xenófobo, machista, grosero, ultra, que obtiene el Gobierno en una de las cuatro democracias más pobladas del globo, Brasil, la novena potencia del mundo y primera de América Latina. A las redes sociales en pleno siglo XXI las carga Dios o el diablo. No se sabe, pero las democracias deben actuar, y pronto.
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