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Fake news

A Donald Trump le gusta llevar las cosas al límite. Lo hace por instinto y por una falta muy aguda de sentido de responsabilidad. Presume de los éxitos que obtiene actuando de esa manera, pero se calla los tremendos fracasos. O más bien los niega. O los sepulta bajo un aluvión de tweets encabezados con la divisa fake news.

Este 9 de mayo se ha celebrado la 36ª edición de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, que cada año concede el periódico El País. El primer premio ha recaido en el legendario periodista colombiano, Darío Arizmendi, al frente de Hoy por hoy, de Radio Caracol. También ha sido premiado el medio digital venezolano El Pitazo, por su trabajo La generación del hambre. Además de los periodistas de la revista Barcelona 5W, Agus Morales y Edu Ponces. El premio a la fotografía ha recaído en el británico Vincent West.

En anteriores artículos de La Hora Digital, he descrito cómo las noticias falsas son el actual elemento vehiculador para que, a través del mal uso de las redes sociales, crezca el populismo en sus diferentes formas. Ahora bien, ¿por qué se entrelazan tan bien ambos conceptos? ¿Cuáles son las premisas que han permitido desarrollar una ‘tormenta perfecta’ que, desde la atalaya digital, sirve de catapulta para formaciones extremistas que sólo buscan dañar la democracia?

Entrevista a la escritora argentina Olga Wornat

Nuestra compañera y corresponsal, Olga Wornat es una periodista y escritora argentina que conoce muy bien las dinámicas y dictaduras de los países latinoamericanos, por haberlas vivido y sufrido, incluso en propias carnes. Superviviente nada menos que de una dictadura militar, superviviente después de una serie de debacles económicas en su país natal, Argentina, que le obligó a exiliarse a México durante casi una década, ha conocido y entrevistado a los protagonistas del vaivén latinoamericano como Lula, Chavez, Fox, Menem, Héctor y Cristina Kichner, Macri, Lopez Obrador, entre otros. Hoy habla, con profundo coraje y tristeza del fenómeno Bolsonaro.

En esta recta de fin de año, como es habitual, se presentan múltiples balances del fin de año que analizan la fotografía global de los doce meses anteriores.

Aunque la generación y difusión deliberada (y a menudo encubierta) de información falsa con el fin de influir en la opinión pública u oscurecer la verdad es tan vieja como la humanidad, a lo largo de las últimas semanas hemos contemplado cómo Brasil se ha prestado para una utilización interesada de las redes sociales, no solo para desprestigiar a un adversario político sino para distorsionar el debate público en su totalidad: en lugar de facilitar la difusión positiva sobre cómo abordar los gravísimos problemas económicos del país sudamericano, las redes sociales se llenan de insultos y afirmaciones explosivas para favorecer el sectarismo y la polarización. Una marea de mensajes que podría estar detrás de los resultados de la primera vuelta que dieron la victoria a Bolsonaro.
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Es incuestionable que las noticias falsas han afectado a las sociedades y democracias internacionales de manera que han tenido impacto en hechos a nivel internacional como es el caso del Brexit, la elección de Donald Trump en Estados Unidos o la elección de Bolsonaro en Brasil. Para contrarrestar estas “fake news” el Gobierno va a crear una unidad que se ocupará de la prevención de la desinformación durante los procesos electorales que se avecinan.

En uno de los libros de su República, Platón compara a la sociedad ateniense con una nave gobernada por unos marineros ineptos que se empeñan en dirigirla sin tener idea alguna de navegación. Tanto identificó la humanidad a los gobernantes con aquella tripulación desquiciada que, desde entonces, la alegoría ha dado para cuadros, libros, películas.

Balance final de 2108 (II)

En la anterior capítulo de balance de fin de año, dejaba patente que la ‘toxicidad’ es peligrosa no sólo por su opacidad sino porque al segmentar las noticias falsas en las redes sociales y destinarlos a pequeños grupos de población, esto permite a oscuros grupos de presión (los partidos políticos son sólo meras herramientas, la intencionalidad es mucho mayor) sembrar dudas sobre los procesos electorales, sobre las intenciones de otros partidos, o directamente incitar al odio mediante desinformación y campañas de descrédito.

En anteriores tribunas escritas para La Hora Digital, he descrito cómo las ‘fake news’, o noticias falsas, han ganado tanto protagonismo en los últimos años, sobre todo por la velocidad de su propagación en las redes sociales, que suponen un enorme riesgo para la libertad de un país y un peligro para la sociedad en general.

La asociación califica de ilegal e inaceptable que se pretenda privar de los derechos a los consumidores, al querer limitar la resolución de los gastos hipotecarios a un tema meramente tributario y mitigar sus efectos a los últimos cuatro años.

Ser ciudadano o ciudadana obliga (incluso, a veces, ser ciudadana obliga más). Contiene deberes y responsabilidades que se enumeran en textos legales y que la filosofía ha definido desde la Grecia antigua.