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Militantes socialistas del PES Madrid (Partido Socialista Europeo en Madrid), han encuestado a los vecinos del barrio madrileño de Lavapiés para conocer cuales son sus preocupaciones e intereses con respecto a Europa. El auge de la extrema derecha es su principal preocupación

A primera hora de la mañana, Javier del Pino dedica, en la Cadena SER, la habitual necrológica de los domingos a Violeta Zúñiga, una mujer a la que los esbirros de Pinochet arrebataron al marido convirtiéndola en activista de los derechos humanos desde la Agrupación de Detenidos y Desaparecidos de la Dictadura Militar de Chile. Participa Luis Sepúlveda, escritor y periodista chileno, víctima también de la dictadura. Sepúlveda relata anécdotas del infierno en el que los militares convirtieron su país en la década de los 70.

España se enfrenta a un momento difícil en lo político en el que los migrantes debemos luchar por nuestros derechos

El portavoz Francisco Serrano ha reivindicado el papel de su formación como la “herramienta democrática que ha puesto fin al régimen socialista”. El ex juez ha advertido que llegan para defender “sin complejos” sus valores “morales y éticos”, es decir, la defensa de las tradiciones y los símbolos, reducir impuestos, defensa de la natalidad y de la familia tradicional. También llegan para enfrentarse al movimiento feminista al que acusan de lucrarse de jugosas subvenciones y para ello no dudan en negar que las mujeres sufran una violencia estructural que cada año se cobra la vida de decenas de víctimas de violencia de genero. Igualmente, no dudan en presumir de sus postulados racistas basados en datos falsos como que la inseguridad ciudadana se debe a los inmigrantes ilegales por lo que piden la expulsión de más de 50.000 personas.

Gracias a las donaciones del CRNI, un grupo marxista-islamista en el exilio iraní, la extrema derecha de Abascal pudo financiar el 80% de su campaña a las elecciones europeas de 2014. El grupo opositor iraní desconocía el trasfondo ultraderechista de este partido político, pero el ex dirigente del PP catalán, que fue uno de los fundadores de Vox, Alex Vidal-Quadras asegura que eran "donativos a su persona". El político catalán, tras haber fracasado en el Parlamento Europeo, abandonó la organización política, pero antes de hacerlo advirtió al actual líder, Santiago Abascal, de la procedencia del dinero.


Previsiblemente el día 15, Juanma Moreno será investido presidente de Andalucía. Pero aún no ha tomado posesión y ya tendrá que “apagar” el primer fuego de un Gobierno, forzado y mal mirado desde Europa, que ellos mismos denominarían Frankenstein. El PP se pondrá al frente de esta triple alianza entre Ciudadanos, la extrema derecha de Vox y la derecha más reaccionaria de Casado, incluso con importantes dirigentes populares en contra. Para ello, el PP ha firmado dos acuerdos, uno en Andalucía y otro "en Madrid". El primero, acuerdo programático con Cs de 90 medidas con la estructura del futuro Gobierno que se repartirán casi a partes iguales. Para que salgan las cuentas, ha sido necesario que, desde Madrid, Pablo Casado Santiago Abascal hayan añadido a esta llamado Pacto de la Vergüenza, otro acuerdo que incluye 37 medidas que obligan a Moreno a cumplir e implantar algunas de las radicales políticas que exige la extrema derecha. Los primeros desencuentros han venido a cuenta de la configuración del nuevo Ejecutivo y también por la inclusión de medidas como la derogación de la Ley de Memoria Histórica. Mientras toda la prensa europea se lleva las manos a la cabeza con la chapuza de Andalucía y el blanqueo de la ultraderecha, en España los medios ultra ya venden el pacto como victoria del PP sobre la extrema derecha.

Por supuesto que me refiero a Vox. Sus bulos incomprensibles en torno al maltrato de los hombres lo confirman. Su demagogia ante un tema tan serio lo avala. Abascal y compañía no aman a las mujeres. Vox no ama a las mujeres.

Las negociaciones con Vox en Andalucía, que empezaron con un documento que el propio Partido Popular calificó de "inasumible", están abriendo discrepancias entre los barones populares, incluido el gallego Alberto Núñez Feijóo. El líder gallego se manifestó apoyando con rotundidad la lucha contra la violencia de género y advirtiendo de que no se pueden dar pasos atrás en la lucha contra esta lacra.

Partido Popular, Ciudadanos, Vox, Falange, Hogar Social… toda la derecha y la ultraderecha, habían convocado a los “españoles de bien” en la mañana de este domingo para pedir la dimisión del presidente del Gobierno y protestar contra lo que consideran una “traición” de Pedro Sánchez. Fuentes de la Policía Nacional, facilitados por la Delegación del Gobierno, han cifrado la asistencia a la convocatoria en 45.000 personas, una cifra muy lejana a otras manifestaciones históricas, como los 700.000 asistentes del Orgullo Gay en 2018 o las 170.000 personas que estuvieron en la última marcha del 8M. Y eso que Casado y el PP, había puesto autobuses gratis desde todos los rincones de España para acudir a Madrid.

🔴 Sánchez asegura que la ultraderecha ha radicalizado a PP y C's para volver a una España regresiva
🔴 La batalla en las redes sociales por la manifestación de Colón
🔴 La manifestación de Colón en imágenes

El portavoz popular del municipio madrileño, Sergio López, acusó al movimiento feminista fuenlabreño de ser “títeres políticos del PSOE” y les recriminó su “ideologización de la igualdad en función de quién venga” copiando el discurso de la extrema derecha. Ante este ataque, las asociaciones de mujeres han contestado en un comunicado negando esta dependencia política y reivindicando su feminismo.

La irrupción de Vox en el panorama político español, que ha dado al traste con la llamada “excepción española” – la que convertía a nuestro país en el único de cierto calado en la UE que carecía de un partido de extrema derecha con representación parlamentaria- ha colocado al partido de Santiago Abascal en el centro de la actualidad informativa nacional y de las conversaciones de ámbito político de millones de españoles. Puede parecer algo común: desde el “Sí se puede”, nos hemos acostumbrado a que partidos de nuevo cuño entren de lleno en instituciones y noticias y parezcan, sucesivamente, llevar la voz cantante de un supuesto cambio del paisaje político y social español.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó en Barcenola este sábado que “hoy en España hay tres derechas con un objetivo: la involución. Son los Bolsonaros de la política española”. Recordó que “en siete meses hemos hecho más por los derechos y las libertades en este país que en siete años el gobierno del Partido Popular”. Afirmó que los presupuestos del Ejecutivo siguen ese rumbo. “Son unos presupuestos cargados de valores sociales y de enorme sentido común y pido a todas las fuerzas parlamentarias que los apoyen para que España y Cataluña avancen en la modernización de la economía, el empleo digno y la reconstrucción del Estado del bienestar”.

Pese a que Ciudadanos será parte fundamental del Gobierno de Juanma Moreno y seguramente tendrá que desarrollar los compromisos que han alcanzado PP y Vox, su líder nacional, Albert Rivera asegura que el pacto no les vincula. Afirma que esas propuestas no las han refrendado desde Ciudadanos y por tanto no les comprometen.

Las dos derechas constitucionales han abierto las puertas de las instituciones a la extrema derecha que dará los votos de sus 12 diputados al candidato popular Juanma Moreno para convertirlo en presidente andaluz. En este pacto de la vergüenza se le concede al partido de Santiago Abascal liquidar la ley de memoria histórica, reducir a la mínima expresión Canal Sur, endurecer la política de inmigración, apoyar una ley de la tauromaquia, crear una consejería de familia o potenciar los centros educativos que disgregan por sexos a sus alumnos. En el acuerdo, los populares han dejado para más adelante las peticiones de Vox de acabar también con leyes como la de violencia de género o la de no discriminación a las personas LGTBI, pero habrá que ver qué sucede a lo largo de esta legislatura en la que la ultra derecha tendrá mucho que decir y tanto PP como Ciudadanos han demostrado estar dispuestos a pasar por todo con tal de gobernar Andalucía.

Este tripartido supone el suicidio político para el PP y Cs que quedan divididos y avergonzados frente a Europa