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Derechos de las mujeres

Desde la aparición del MeToo y las manifestaciones esplendorosas del 8 de marzo pasado, el patriarcado empezó a asustarse seriamente de lo que estaba pasando. “Las denuncias por acoso sexual se están convirtiendo en un tsunami que está sacudiendo los cimientos de la sociedad patriarcal en la que llevamos siglos instalados”, escribí entonces. “El acoso en el que viven, y han vivido las mujeres, desde que el mundo es mundo, empieza a estar globalmente cuestionado. La distribución desigual del poder entre hombres y mujeres esta siendo atacada desde las entrañas”.

La propuesta ha sido ideada por la Concejalía de Patrimonio, y aprobada en el último Consejo de la Mujer.

Un hombre mató el pasado sábado a su pareja sentimental, que se estaba embarada. El presunto asesino es de nacionalidad venezolana lo que ha abierto también el debate sobre los inmigrantes en el país. Incluso el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció la conformación de brigadas para controlar el fenómeno de migración, verificar la situación legal de migrantes venezolanos en las calles, centros de trabajo y en la frontera.

El termino “Derecho” es en si mismo antinómico de “concesión graciosa”, el derecho subjetivo es una facultad que otorga el ordenamiento jurídico a un sujeto, mientras la concesión graciosa es como una gracia o un favor que se puede concede a un sujeto.

¿Cuántas veces hemos escuchado las feministas eso de “ya estás con la escopeta cargada”? Lamentablemente los hechos nos dan la razón. Como acertadamente apuntaba Simone de Beauvoir las mujeres debemos permanecer vigilantes durante toda vuestra vida.

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Las dirigentes de la Women’s March Inc condenaron el antisemitismo, se reunieron con rabinos e incluyeron a tres judías en una nueva comisión de supervisión

Por supuesto que me refiero a Vox. Sus bulos incomprensibles en torno al maltrato de los hombres lo confirman. Su demagogia ante un tema tan serio lo avala. Abascal y compañía no aman a las mujeres. Vox no ama a las mujeres.

Una mujer libre, es sinónimo de una sociedad libre. Y es precisamente este punto el que entra en contradicción con la ultraderecha, donde la libertad viene asociada al poder autoritario, dominante y machista.