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Edición testing    15 de agosto de 2020

Derechos de las mujeres

Hace poco he descubierto que no soy Lídia, que soy Charo. Tengo una cuñada llamada Charo, fantástica, pero yo me llamo Lídia y no soy mi cuñada. Lídia no es un nombre que me entusiasme, de hecho me hubiese gustado llamarme como mi madre, Roser, me parece mucho más bonito. Pero, después de toda una vida con el mismo nombre, una acaba reconciliándose con el que le han puesto que, después de todo, tampoco está tan mal. Pues bien, cuando llego a ese punto de reconciliación nominativa, van y me lo cambian. Pero el de "Charo" no me gusta. No por el nombre en sí mismo, que además es el mismo que el de mi madre en otra versión, sino porque quien me lo atribuye lo hace como insulto. Sí, ser "charo" es como en otro momento fue ser "maruja". Son términos despectivos que los machistas nos lanzan como armas arrojadizas para desprestigiarnos, descalificarnos y ningunearnos a las mujeres, especialmente a las feministas.

Desde la aparición del MeToo y las manifestaciones esplendorosas del 8 de marzo pasado, el patriarcado empezó a asustarse seriamente de lo que estaba pasando. “Las denuncias por acoso sexual se están convirtiendo en un tsunami que está sacudiendo los cimientos de la sociedad patriarcal en la que llevamos siglos instalados”, escribí entonces. “El acoso en el que viven, y han vivido las mujeres, desde que el mundo es mundo, empieza a estar globalmente cuestionado. La distribución desigual del poder entre hombres y mujeres esta siendo atacada desde las entrañas”.

La propuesta ha sido ideada por la Concejalía de Patrimonio, y aprobada en el último Consejo de la Mujer.

Las dirigentes de la Women’s March Inc condenaron el antisemitismo, se reunieron con rabinos e incluyeron a tres judías en una nueva comisión de supervisión

Un hombre mató el pasado sábado a su pareja sentimental, que se estaba embarada. El presunto asesino es de nacionalidad venezolana lo que ha abierto también el debate sobre los inmigrantes en el país. Incluso el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció la conformación de brigadas para controlar el fenómeno de migración, verificar la situación legal de migrantes venezolanos en las calles, centros de trabajo y en la frontera.

Por supuesto que me refiero a Vox. Sus bulos incomprensibles en torno al maltrato de los hombres lo confirman. Su demagogia ante un tema tan serio lo avala. Abascal y compañía no aman a las mujeres. Vox no ama a las mujeres.

El termino “Derecho” es en si mismo antinómico de “concesión graciosa”, el derecho subjetivo es una facultad que otorga el ordenamiento jurídico a un sujeto, mientras la concesión graciosa es como una gracia o un favor que se puede concede a un sujeto.

Una mujer libre, es sinónimo de una sociedad libre. Y es precisamente este punto el que entra en contradicción con la ultraderecha, donde la libertad viene asociada al poder autoritario, dominante y machista.

¿Cuántas veces hemos escuchado las feministas eso de “ya estás con la escopeta cargada”? Lamentablemente los hechos nos dan la razón. Como acertadamente apuntaba Simone de Beauvoir las mujeres debemos permanecer vigilantes durante toda vuestra vida.

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