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Edición testing    3 de diciembre de 2020

Congreso de los Diputados

Este jueves el Congreso de los Diputados finaliza el trámite parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado y el Gobierno de Pedro Sánchez podrá aprobar sus primeras cuentas públicas con una amplia mayoría de 188 diputados y el apoyo de nueve grupos parlamentarios distintos. Ahora, la Ley de Presupuestos llegará al Senado que realizará su trámite durante las dos próximas semanas.

El Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alzó este lunes la voz para pedir lealtad y prudencia a algunos barones de su partido, en especial a Javier Lamban, Emiliano García Page y a Guillermo Fernández Vara tras la polémica del anuncio de Bildu y su apoyo a los PGE. El líder socialista reprochó que se hiciera público el malestar de ciertos sectores del partido por la forma en la que el Gobierno está buscando los apoyos necesarios para sacar adelante sus primeras e indispensables cuentas públicas. Además, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, aseguró que no existe ningún acuerdo con la izquierda abertzale.

El Ejecutivo ha logrado ‘pasar de pantalla’, esa que se le resistió la pasada legislatura y desencadenó el adelanto electoral. Y lo ha hecho con nota alta al aunar el voto de 198 escaños que dijeron ‘no’ a las enmiendas a la totalidad presentadas por PP, Vox, y dos formaciones del Grupo Plural y tres del Grupo Mixto. Ahora, el objetivo de Pedro Sánchez y los suyos es mantener intacto este apoyo durante la tramitación de las enmiendas parciales que se realizan en la comisión de presupuestos y, lo más complicado, llegar hasta el final del trámite parlamentario con este amplio respaldo. La clave está en la capacidad de los socialistas para romper los vetos cruzados que mantienen Ciudadanos y ERC y que son alentados por Unidas Podemos de manera incomprensible.

El anuncio de Bildu de su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, celebrado con entusiasmo por el vicepresidente Pablo Iglesias, ha creado mucho malestar en el seno de las filas socialistas. Barones como Emiliano García Page o Guillermo Fernández Vara han criticado este ‘peaje’ del Ejecutivo para sacar adelante las cuentas públicas. Pero los números en el parlamento son los que son y hoy por hoy, los ciudadanos decidieron conformar el Congreso más fragmentado de la historia democrática. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, se ha manifestado sobre el asunto destacando que “hemos trabajado mucho en este país por la normalización democrática” y recalca que “con la mentalidad de algunos, la Transición hubiera sido imposible”.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha aclarado este miércoles durante el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado que Bruselas no pone objeciones a ningún Gobierno europeo para que se reduzca el IVA de las mascarillas, tal y como se venía exigiendo en las últimas semanas. Además, ha anunciado que tras la bajada del precio, el Gobierno estará vigilante para que la rebaja no suponga una ampliación de la ganancia empresarial para aquellas compañías que venden estos productos tan imprescindibles en tiempos de pandemia.

Los partidos políticos PP y Vox intentan mostrar que su postura en la moción de censura planteada hace dos semanas contra el Gobierno del PSOE tiene más apoyo entre sus afiliados. Mientras que Vox contaba con la ayuda del PP en su intento de acabar con Pedro Sánchez, los populares vieron la ocasión perfecta para romper relaciones con Vox, Abascal y la ultraderecha. Este hecho generó un enfrentamiento en el Congreso de los Diputados que, dos semanas después, se ha traducido en una guerra de cifras sobre el aumento de afiliados que ambos partidos aseguran haber ganado.

El Congreso de los Diputados ha celebrado este martes un acto conmemorativo en honor al presidente de la II República, Manuel Azaña. Con motivo del 80 aniversario de su muerte, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha recordado el papel “reconciliador” de Azaña destacando la ausencia de la formación política Vox en este acto.

El Congreso aprueba por mayoría holgada, 194 votos a favor, la prórroga del Estado de Alarma hasta el 9 de mayo. Con la finalidad de frenar la alarmante expansión del virus en España (algo que también sucede en casi toda Europa), esta medida excepcional se prolongará durante los próximos seis meses, aunque podrá ser levantada en marzo en función de la evaluación del comité de expertos durante su transcurso. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá cada dos meses a dar cuenta de la evolución de la pandemia, tras la enmienda de ERC que fue aprobada con 189 votos a favor. El PP se ha abstenido de forma tosca con duras críticas al Ejecutivo de Sánchez.

El presidente del Partido Popular ha anunciado la abstención de su grupo parlamentario a la prórroga del Estado de Alarma y ha justificado su decisión porque afirma no querer abandonar a las Comunidades Autónomas. Su postura no le ha impedido lanzar fuertes críticas por la “imprevisión e incompetencia” del Gobierno. Por su parte, Inés Arrimadas, ha manifestado el apoyo de su partido a la prórroga por “responsabilidad y sentido de Estado”. El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, ha dicho que votarán ‘no’ a lo que llama estado de excepción y ha centrado sus críticas en el Gobierno y en la “oposición sumisa”.

El ministro de Sanidad ha defendido este jueves en el Congreso de los Diputados la decisión del Gobierno de España de activar nuevamente el Estado de Alarma durante un periodo de seis meses. El Ejecutivo necesita el respaldo de la cámara baja para convalidar su Decreto Ley, apoyo que consigue gracias al voto afirmativo del PSOE, Unidas Podemos y el resto de socios de investidura, tras acordar nuevas medidas de control de esta medida excepcional. El Partido Popular continúa con sus fuertes críticas al Gobierno, pero se abstendrá. El líder ultraderechista, Santiago Abascal, ha adelantado que votará en contra y prosigue su choque frontal con el PP lo que le ha llevado a calificar a Casado como “ministro de la oposición”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ofrecido una nueva medida de valoración del Estado de Alarma para tratar de conseguir el mayor apoyo posible a la prórroga de la medida en el Congreso de los Diputados. Ha dicho, en respuesta a Pablo Casado en la cámara alta, que el Consejo Interterritorial de Salud analizará en cuatro meses si la situación de la pandemia permite terminar con el Estado de Alarma y será en ese foro donde están representadas las Comunidades Autónomas donde se decidirá entonces si se continúa hasta el 9 de mayo o en el mes de marzo decae la medida. Por su parte, el líder de la oposición, Pablo Casado, en un tono mucho menos agresivo que hasta ahora ha criticado que el Ejecutivo quiera aprobar una medida tan drástica durante medio año sin que haya un control parlamentario.

Uno creía que era increíble que un individuo se atreviera a secuestrar la atención de todos los políticos, de toda la prensa, de todos los ciudadanos interesados en la política de este país proponiendo una moción de censura contra el gobierno, cuando todo ser humano, es decir, ser racional y empático, tenía su atención, como la tenía que tener, concentrada en defenderse y defendernos contra un virus que nos está aplastando como a moscas. Increíble, pero cierto.

La moción de censura de Vox acabó con Santiago Abascal vapuleado y noqueado y con el líder del PP, Pablo Casado, como el gran triunfador de los dos días de intenso debate. La ruptura de los populares con la ultraderecha se celebra en Madrid y en Bruselas, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez espera a que las palabras se conviertan en hechos. No es la primera vez que el máximo dirigente del PP arremete contra la extrema derecha para después seguir ‘bailando’ al son de los desvaríos populistas de los de Abascal. No habrá que esperar mucho para saber qué hay de cierto de la nueva estrategia, en las próximas semanas socialistas y populares deberían desbloquear la urgente renovación de los órganos constitucionales.

Pablo Casado rompe puentes con la extrema derecha y vota ‘no’ a la moción de censura de Vox. Abascal se queda perplejo, según el mismo reconoce.

En un duro, durísimo discurso contra la ultraderecha, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha dado un fuerte puñetazo en la mesa, algo que muchos españoles esperaban desde hace mucho tiempo. Y ha supuesto una ruptura, que habrá que esperar para ver si se confirma en los próximos meses, que lleva al PP a ‘europeizarse’ alejándose de la extrema derecha, una estrategia que los conservadores del resto del continente llevan haciendo desde hace años. El discurso de Casado ha sido tan contundente que el candidato en esta moción de censura, Santiago Abascal, ha dicho quedarse perplejo, y así se ha podido vislumbrar en su réplica dónde se le ha visto descolocado y sin saber muy bien qué responder. Comienza así una nueva etapa política que, quizás, devenga en lo que hace mucho tiempo que debía haber sucedido, levantar un cordón sanitario a la ultraderecha.

El presidente del Gobierno ha desmontado el mitin político de Santiago Abascal, el ‘candidato a presidente’ de la fracasada moción de censura de Vox en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez, además, ha rebatido todos y cada uno de los argumentos de la ultraderecha a quien ha acusado de “utilizar la Constitución democrática para promover un acto de propaganda de un mensaje de odio, furia y choque”. Y, además, ha exigido a Pablo Casado, líder del PP que deje de engordar a la ultraderecha que solo busca “dividirnos, provocarnos y enfrentarnos. Esta es y no otra la razón última de su moción de censura”. La mayoría de partidos políticos han recriminado a Abascal que gaste recursos del Estado y el tiempo de los dirigentes, en actos tan vacuos e inútiles.