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Edición testing    11 de abril de 2021

Concha Minguela

Han transcurrido seiscientos días, casi dos años, desde que una desconocida damisela de la Corte de Madrid, como por un guiño del destino, que dijo aquel, se viera sorpresivamente coronada con la presidencia de la Comunidad. Como suelen decir los de por aquí, la joya de la corona, el motor de España, el centro de Comunicaciones. En fin, la Corte del Reino, donde parece que todo lo que pasa por Madrid pasa por España. Y es mentira. Mentira egocéntrica, tendenciosa, publicitaria y flagrante. Como mentira es aquella con la que Ayuso quiere ilusionar -de ilusionismo- a los hosteleros dándoles la ocasión de facturar cuatro cafés y unos cubatas, de forma prohibida y no carente de frivolidad. Estas decisiones, aquí o en cualquier parte del mundo, son las que llenan las UCI de enfermos gravísimos y los cementerios de muertes solitarias y evitables. Un informe del BBVA demuestra la ineficacia de Ayuso ya que economicamente salen mas caras las muertes que mantener el comercio activo. Ahora, con la traca final de unas elecciones a capricho se ha cavado su propia tumba.

Dios está en su palacio de cristal. Quiero decir que “llueve Platero, llueve”. Juan Ramón Jiménez habría sido un excelente hombre del tiempo. Nos avisaría de borrascas, anticiclones, tormentas terrestres o marítimas y demás eventos climatológicos de forma tan poética y didáctica que sería el programa más visto de todas las televisiones, fueran públicas o privadas. Hasta un burro como Platero se enteraría de que ‘Filomena’ no es una funcionaria de la AEMET, sino una peligrosa borrasca que llegaba acompañada de vientos, frío intenso y ventiscas de nieve que complicarían las comunicaciones y la vida a los ciudadanos, máxime a los madrileños, poco acostumbrados a caminar sobre autopistas de hielo..

Ahora todo el mundo se lleva las manos a la cabeza, la tasa de contagio del maldito virus está en pleno auge. Las muertes aumentan, la saturación y el colapso de hospitales es insufrible. El cinismo colectivo funciona a las mil maravillas y pareciera que esta "tercera ola" nos hubiera cogido de improvisto, que nadie nos hubiera avisado de lo que podía, e iba, a pasar, y que finalmente está pasando. Ya está bien de manipulación, no puede ningún Gobierno poner un policía en cada casa, tras de cada individuo. Todos, sin excepción, ya saben, y sabemos, lo que tenemos que hacer. Si no lo hacemos, después que no se quejen. Las nuevas cepas se presentan como nuevas amenazas cuyo alcance se desconoce. Familias enteras están con el Covid ingresadas en planta de los hospitales. ¿Qué más tiene que pasar para que la sensatez vuelva a todos esos locos ciudanos irresponsables?. Y también a esas dirigentes políticas lunáticas e irresponsables que siguen diciendo que es más importante ¡la bolsa que la vida!.

El caso es que la tormenta Filomena, que pilló a Ayuso desprevenida y al alcalde de Madrid, Almeida, bailando con los Reyes Magos, al final quieren transformado en una oportunidad de oro para solicitar una lluvia de millones del papá Estado. Ante su ineptitud, quietud y esperar a poner la mano. Sólo han tardado tres días en recuperar su liturgia del “cuanto peor mejor” para sacar réditos económicos. Nada menos que 1.398 millones, es el gordo de la Lotería que piden al Gobierno por los daños pasados, presentes y futuros de Madrid. Mientras tanto, y a diez días del colapso de la gran nevada, ningún esfuerzo en reponer servicios para que los ciudadanos puedan recuperar cuanto antes sus vidas normales. Total, que limpien la ciudad Ábalos y Robles, con sus quitanieves y soldados de la UME, para qué gastar energías...

Los que arriman el hombro y los cantamañanas. Cuando en 2001 el mundo despertó con aquella terrible tragedia, las torres del capitalismo ardiendo, a dos pasos de Wall Street, con cerca de tres mil muertos y miles de heridos, en pleno corazón de Occidente, el psiquiatra español, Luis Rojas Marcos, jefe de Salud Mental de Nueva York, en medio de la conmoción distinguió claramente los comportamientos humanos entre “héroes y villanos”. El de héroes correspondió a los bomberos de la gran capital, crisol de civilizaciones. Los villanos fueron, Bush, hijo, y su gabinete de guerra, entre los que destacaban Cheney, Rumsfeld, Powell, Wolfowitz, muchos de ellos gerentes de la industria armamentística y mercenaria del mundo. Cuando en Madrid, poco tiempo después, 11 marzo de 2004, sufrimos en Atocha nuestro peor atentado terrorista, también la historia se encargó de señalar a los héroes, bomberos, ambulancias, enfermeros, taxistas, psicólogos, voluntarios, y a los villanos, Aznar, Acebes, Zaplana, que por una foto, en las Azores, sacrificaron cientos de miles de vidas de civiles en Irak y pretendieron engañar vilmente a todos los españoles. Esta pandemia continúa con la saga, los héroes, los servidores públicos de emergencias, los villanos, los mismos: Aznar, Casado, Ayuso...!

Pedro Sánchez ha luchado a fondo en la cumbre de la EUCO y ha tenido éxito. Con él, los presidentes Conte, de Italia, Costa, de Portugal y Macron, de Francia. Eso si, apoyados por la todapoderosa Alemania con Angela Merkel como maestra de ceremonias, esta vez si, Europa ha dado ejemplo poniendo por delante la solidaridad como uno de los grandes valores europeos. Los grandes tenían claro que Europa, en esta desastrosa situación de pandemia mundial, o era solidaria, generosa y valiente en las ayudas, o se hundía. Frente al nuevo orden mundial que ha adquirido el panorama con las grandes potencias en el eje central con China, Rusia y Estados Unidos. Tras cinco días de interminables y durísimas reuniones multilaterales, al fin el Consejo Europeo ha aprobado la concesión de 750.000 millones para la reconstrución frente al Covid19, de los cuales 140.000 corresponden a España, la mitad más o menos en créditos y la otra mitad en ayuda directa (no reembolsable). Todo un éxito para el Presidente Charles Michel, y sobre todo para el Presidente español, Pedro Sánchez. Veremos cómo se lo toma el jefe de la oposición, Pablo Casado, que ha hecho todo lo posible para que Sánchez, y por ende, España sacase malos resultados en esta cumbre.

Ya se han cansado de estar en sus amplios pisos del barrio rico de Madrid. Ya se han hartado de que sólo sus banderas nacionales -algunas con el aguilucho fascista y crespón negro- luzcan en sus balcones-. De que su himno nacional y sus caceroladas se oigan menos que los aplausos a los sanitarios, auténticos héroes de esta pandemia. Ya se han cansado de ver y escuchar a todas horas lo que el Gobierno de España está haciendo por salvar nuestras vidas. Ya les empieza a inquietar que se esté pensado en todos, incluidos los pobres, desasistidos y vulnerables, para repartir “dividendos” y salir unidos de esta catástrofe sin precedentes. Ustedes al lado de los pobres, ni a misa. Les molesta que se esté legislando por vía de urgencia para humanizar las residencias, que ustedes o sus parientes de renombre, explotan en rimbombantes Consejos de Administración de empresas que se lucran de la indefensión de nuestros abuelos. Muy cristiano esto, por cierto, no es. Ya no pueden soportar más que de esta crisis estemos saliendo todos unidos. Se alinean a la irresponsabilidad perniciosa y zafia de sus líderes, Ayuso, Casado, Abascal, Ortega Smith…¡Salen a la calle a pedir libertad!. Su gesto insolidario puede suponer nuestras muertes.

Los datos falsos, por mas que se repitan no se convierten en ciertos. Pero las mentiras, si se pueden volver contra quien las utiliza con ánimo de confundir y falsear la realidad. La tan cacareada frase de Pablo Casado y de Santiago Abascal de que España es el país con más muertos por coronavirus, y por ende, el culpable de los muertos no es el Covid-19 como sucede en todos los países, sino Pedro Sánchez y su Gobierno, sobre cuyos hombros colocan las víctimas, siempre ha sido falsa, además de zafia e irresponsable, y siempre ha sido desmentida por los datos. Y sobre todo por los ranking mundiales que se publican en toda la prensa europea, salvo en la caverna mediática de la derecha española, tan aficionada a mentir incluso saltándose todos los códigos deontológicos profesionales. Pues si, algo se estará haciendo bien en España cuando somos el segundo paíss con mayor índice de recuperados del mundo occidental, y el que más rápidamente respondió a la crisis a pesar de los 85 millones de visitantes y del mayor tránsito europeo. Pero en algo sí es España el primero en el ranking, en ser el único país, donde la oposición en lugar de unirse y luchar contra el Covid-19, lucha contra el Gobierno.

La contribución del PP de Casado a combatir la pandemia, además del teatrillo y las fotos falsas, los crespones y corbatas negras, en realidad es nula, pero tiene dos vectores de interés político. Por un lado desgastar al Gobierno a base de repetir y repetir, con doble tono acusatorio, que España es el país con mas muertos por Covid-16, lo cual es radicalmente falso como así lo avalan los datos, está a la par que Francia, por debajo de Italia, de Reino Unido, incluso Bélgica y por supuesto muy por detrás que los Estados Unidos. Y por el otro, sacar músculo de la "maravillosa gestión" que la presidenta Isabel Ayuso, del PP, ha hecho y está haciendo de la Salud Pública madrileña. También los datos le desmienten rotundamente.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso está resultando incontenible en cuanto a propaganda y banalización sobre la peor catástrofe sanitaria que vive España, Europa y el drama que vive el mundo entero. Sus ansias de figurar, sus poses de starlet, ni siquiera le impiden saltarse las normas de seguridad exigidas por Real Decreto Ley a todos los españoles con tanto sacrificio, como así lo ha demostrado en el multitudinario jolgorio que ha organizado, este 1 de Mayo, en el IFEMA. Ha pasado de posar con los féretros en el Palacio de Hielo, de llorar con falsas lágrimas negras y negar los aplausos y las alegrías en los hospitales cada vez que daban un alta, a ponerse al frente de una multitud, convocada por ella misma, bien juntitos, todo su séquito e invitados, y hasta ponerse detrás de la barra de un food-truck a repartir bocatas a mano limpia (es decir mucha gente sin guantes). A ello le precede la queja permanente hacia todo lo que hace el Gobierno. Todo está mal. Ayuso no matiza. ¿Qué está mal?. Todo. Se lo pone fácil a si misma. "No a todo", que diría la "inclita" Teresa Saíz, la transfuga ignorante del Tamayazo cuando le preguntaban sobre su huida de la Asamblea para robarle la presidencia a Simancas: "A todo no". Y de la misma manera, la insustancial Ayuso, la que le llevaba el perrito a Aguirre, acusa a Sánchez de una cosa y la contraria. Se queja de que Sánchez no se reune con los presidentes, de que no les informa, pero es ella misma la que se escapa de las teleconferencias con todos los presidentes autonómicos porque tiene hora con los fotógrafos, bien para un posado en la misa de la Almudena, preparada con el ritmel corrido por las lágrimas de actriz de quinta, o bien porque llega tarde tras el posado con el avión. Este dos de Mayo, día de la Comunidad de Madrid, no extrañaría a nadie que se auto impusiera la medalla de Oro. ¿A qué señora Presidenta, al estado en el que mantenía su gobierno la inspección y gestión de las Residencias de Mayores?.

Ante una pregunta de La hora Digital y la respuesta perfectamente lógica y clara del general de la Guardia Civil (hablando siempre en el contexto de combatir bulos perniciosos) , la derecha y la ultra ya quieren montar otra vez crispación y un golpe de Estado pidiendo de nuevo un gobierno de salvación nacional. Es lo que piden todos los días, cualquier excusa les sirve.

Todo les vale para deteriorar al Gobierno y justificar que, en lugar de ayudar en la peor crisis de todos los tiempos, la derecha y la ultra derecha se dedican a crear y difundir excusas, bulos, y hasta a justificar un golpe de Estado. Abascal lleva desde el inicio de la pandemia pidiendo que el Gobierno de Sánchez dimita en pleno para crear un Gobierno de Salvación nacional, eso en román paladino tiene un nombre que recuerda mucho a aquel 23F con el ruido de los sables. Casado no sólo no arrima el hombro sino que día si y día también, amarga a la población poniendo el foco en los muertos, como si le fuera el cargo en ello, en lugar de ayudar a los vivos a seguir viviendo. Y ahora, ante una pregunta de La Hora Digital sobre un bulo grotesco y hasta grosero -difunde la derecha en redes que el Ejército nos va a fumigar desde aviones a las personas- el general de la Guardia Civil, Jose Manuel Santiago, con su pulcra transparencia y mejor intención contesta que es completamente falso y que : “Estamos trabajando para atajar todos los bulos por un lado y para minimizar, por otro lado, las criticas [originadas por esos bulos se sobreentiende perfectamente] a la gestión del Gobierno”.

Ahora nos preguntamos cómo un país demócratico como España ha llegado a tener una oposición que arrasa todo lo que toca, miente sin disimulo y hasta cuando los hechos y las realidades les deberían abochornar, siguen mintiendo. Nos preguntamos cómo hemos llegado a tener una oposición tan poco sensible y humanitaria, que en plena pandemia mundial y con miles de muertos encima de la mesa, explota las imágenes de morgue y tragedia, y le molestan las imágenes de ayuda y esperanza para los españoles. Muchos lo vimos venir cuando, en contra de lo que se hacía en Europa, los líderes del PP y de Ciudadanos, se abrazaron a la extrema derecha de Vox y le dieron entrada en las instituciones y en los gobiernos regionales. De aquellos polvos estos lodos.

Malas noticas para la derecha. Ya se ve luz al final del túnel. Con ello, se les esfuma un poco más la esperanza de aprovechar la pandemia para derrocar al Gobierno. Tal como afirman los expertos parece que llegamos al pico y que las drásticas medidas de confinamiento empiezan a dar sus resultados. Esta pandemia tardará meses, si no años, en ser encarrilada y normalizada en nuestras vidas. Pero después de esto ya nada será igual. Los occidentales habremos pasado nuestro bautismo de sangre y fuego (en África y Asia ya lo hacen desde siempre). Pero aquí, en concreto en España, la sangre la han puesto nuestros mayores. Ellos han recibido la artillería masiva de un virus que se ha ensañado en la Tercera Edad, las Residencias y que a la vez ha convertido en héroes, y también en afectados, a aquellos que les atienden y ofrecen una mano mientras mueren.

Mil ancianos han muerto en las residencias de mayores. Cuando el Ejército ha entrado se ha encontrado auténticos Tanatorios. Pero a ellos todo eso les da igual. Nunca aceptaron el resultado de las urnas. No aceptaron -tan patriotas ellos- que tenemos un Gobierno de la Nación a quien corresponde ahora tomar la iniciativa y salvarnos de la pandemia. También les da igual. Creen que España es suya y de su patrioterismo. No tienen ninguna consideración. Incluso, en este último pleno del Congreso, interminable, el presidente del Gobierno, el ministro de Sanidad y los grupos parlamentarios dejaron claro que en momentos de crisis, cuando lo que nos jugamos son vidas, se espera de los representantes políticos unidad, lealtad y responsabilidad. Que va. A ellos les resbala. Siguen crispando y expandiendo el odio que creen les da algún rédito político.

Desleales, insolidarios y cretinos no aportan nada del valor y la unidad que se necesita para ganar la guerra. Viajamos en un enorme transatlántico que lucha contra la tormenta más devastadora jamás vista desde hace casi un siglo. Y, como suele ocurrir, ya aparecen los grumetes cretinos que van disparando contra el capitán y la tripulación, creyendo que ellos llevarían mejor el timón. Se nos está quemando la casa común, con todos nosotros dentro, y ya aparecen por doquier los miserables que pretenden tumbar al Jefe de Bomberos y su equipo, con sus mini ridículas mangueras privadas echando agua por aquí y por allá, siempre a favor de si mismos.