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Edición testing    5 de agosto de 2020

ACNUR

En medio de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19, ACNUR ha publicado su informe anual de Tendencias Globales revelando que el 1 por cierto de la humanidad es desplazada. Unas cifras que desde 2010 se han duplicado, alcanzando un máximo histórico.

El Parlamento italiano decidió aplicar penas de hasta un millón de euros a los barcos y organizaciones que lleven a cabo operativos de búsqueda y rescate de migrantes en sus aguas territoriales. La Agencia de la ONU para los Refugiados alertó sobre el riesgo de esa medida en la tarea de salvar vidas en el Mediterráneo e instó a Europa a llegar a un acuerdo sobre inmigración.

El 20 de junio se celebra el Día Internacional del Refugiado y la Agencia de la ONU para los Refugiados ha publicado un informe que revela que el número de personas que han huído de sus hogares a causa de la guerra, los conflictos y la persecución alcanzó los 70 millones en 2018, el nível más alto del que ACNUR tiene constancia y el doble de personas que hace 20 años.

A pesar de la cifra récord de desplazamiento global, 2018 cerraba el año con la escasa cobertura del 4,7% de las necesidades de asentamiento. De los 1,2 millones de personas que se estiman “necesitados” de esta herramienta, solo 55.692 fueron reasentadas el pasado año.

La necesidad de reasentamiento se refiere a la relocalización desde el país de asilo a otro que acceda a acoger y permitir la residencia de forma permanente a quien no tiene dónde volver. O no puede por alguna clase de motivos. Suena lejano, es algo que no choca directamente con la piel de la población española. Sin embargo, está pasando a no tantos kilómetros. El reasentamiento se ofrece únicamente a una diminuta fracción de la cifra global de refugiados: menos del 1% de los 19.9 millones, de los que están bajo el mandato de ACNUR.

Según el informe de ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, el Mar Mediterráneo se ha convertido en una trampa mortífera para los inmigrantes que intentan llegar a Europa huyendo de conflictos bélicos y del hambre. Los datos son estremecedores ya que solo en 2018 más de 2.000 personas perdieron la vida intentando cruzar las aguas mediterráneas para alcanzar algún país Europeo. El Alto Comisionado de la ONU para los regugiados, Filippo Grandi, pide "poner fin a estas tragedias teniendo el coraje y la ambición de mirar más allá del próximo barco y adoptar un enfoque a largo plazo basado en la cooperación regional, centrado en la vida y la dignidad humanas".

ACNUR lanza una campaña que invita a la población a recorrer la distancia que, conjuntamente, recorren los refugiados cada año. La organización pretende recaudar con "Dos mil millones de kilómetros a la seguridad" unos 15 millones de dólares con los que asistir a los que más lo necesitan. Pese a una realidad que se enfrenta a los prejuicios sobre los refugiados, Kelly T. Clements, Alta Comisionada de ACNUR, incita a recordar el riesgo que estas personas se ven obligadas a correr.

El Alto Comisionado Auxiliar para la Protección hizo un llamado a volver a un “diálogo más empático y humano” que se centre en la dignidad humana, para contrarrestar los tensos debates sobre los refugiados.

El pasado 3 de octubre se celebró el Día Nacional en Memoria de las Víctimas de la Migración, una fecha simbólica para recordar a las víctimas del naufragio de 2013 frente a la costa de Lampedusa (Italia), y a todas las personas refugiadas e inmigrantes que siguen muriendo en el mar Mediterráneo y en las fronteras europeas, en su intento desesperado de hallar protección y seguridad.

ACNUR, la Agencia de la ONU para Refugiados, celebra la histórica decisión de España y de Haití de unirse a los acuerdos internacionales contra la apatridia, una situación que sufren millones de personas, privadas de derechos básicos al no ser consideradas como nacionales por ningún Estado.
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