publicidad

"Lo que la oruga llama 'el fin', el resto del mundo lo llama 'mariposa'."

Cum ira et sine studio

Cum ira et sine studio

Cuenta José Bergamín, el notable poeta e ingenioso creador de aforismos, que al principio de su carrera le llevó a Juan Ramón Jiménez sus primeros bosquejos poéticos. Al poco tiempo, JRJ le contestó amablemente: El libro no me interesa, pero el autor mucho.

Sobre el libro Fernando Savater, la deriva de un intelectual, de Justo Serna.


Sobre el libro Fernando Savater, la deriva de un intelectual, de Justo Serna.

A mí me pasa lo mismo con el libro de Justo Serna sobre Fernando Savater, ampliado a “su corte y tropa”. Don Justo es un crítico literario de primera fila, aparte de un notable historiador de la cultura. Lo demuestran algunos de sus libros, El lector impenitente; Microhistoria; La ciudad futura, viajes por la Europa burguesa, etc., etc. Es, además, un gran conversador; tiene varios libros de charlas sustanciosas con escritores españoles de primera fila, como Javier Cercas, y hasta de segundo orden, como César Antonio Molina. Ha sido un crítico despiadado -con razón- de la derecha valenciana. Pero me parece que la política no es su fuerte, aunque él crea lo contrario. 

 

Empecemos diciendo que su Fernando Savater más que un libro es una recopilación de artículos y escritos de su muy seguido muro de Facebook; una selección, ya conocida por seguidores como yo y varios cientos más, y tan solo un prólogo inédito. Esto me parece un pecado en un investigador de enjundia. Savater necesitaba una biografía y un trabajo al por menor. El escrito de un día fallece pasado un tiempo y concede a su reunión un aire de refrito aburrido, reiterativo y penoso. 

 

Don Justo profesa a Savater un amor despechado. Empezó dirigiéndole artículos encomiásticos, allá por el 2003, en los que incluso personaliza y tutea a su ídolo, para ir distanciándose progresivamente de su “mentor”. ¿Qué es lo que ha motivado el desvío? El carácter tornadizo del filósofo, en primer lugar. Un hombre que ha transitado desde posturas ácratas, comprensivas del nacionalismo periférico, a posturas derechistas y hasta cercanas, según don Justo, de la gente ultra; y ello sin contar los estadios políticos intermedios de UPyD y Ciudadanos . Pero esta variación no es la que reclama los reproches más acerbos del crítico. Nada de eso. Lo peor son las formas, el lenguaje. No critica tanto la “deriva” (voz marinera que significa caer a sotavento por acción de una corriente), el tránsito irresistible de la izquierda a la derecha, sino el estilo “avinagrado”, “insultante” del filósofo; más fuerte todavía, la “desfachatez”, la “arrogancia” y el “egocentrismo”. Le dedica estos adjetivos, se supone, desde la moderación. Pero parece que son demasiados insultos para ser hechos con el temple que reclama para sí el crítico. Y no es solamente Savater el denostado, sino la “tropa” de los Azúa (“sobrevive o malvive con rencor hacia sí mismo”), Arcadi Espada (“deriva irritada”), Andrés Trapiello “manipulación”) y Félix Ovejero. Y no sólo escritores sino políticos como Cayetana Álvarez de Toledo, Rosa Díez y, como no, Isabel Ayuso, la bestia negra de la izquierda actual. Cerca de la cuarta parte del libro está dedicada a los artículos que combatieron a esta corte o tropa, aunque algunos no tengan mucho que ver con Savater, reclamo principal del volumen.

 

Centrémonos en Savater y olvidemos a la tropa, como designa sin mucho equilibrio don Justo a esta pléyade de publicistas y políticos liberales. La acusación de ser un hombre cambiante en exceso le fue reprochada a Savater hace tiempo. Creo que fue Iñaki Anasagasti uno de los primeros en hacerlo desde las páginas de Deia, órgano oficioso del PNV. El político nacionalista se despachaba contra Savater, convertido en crítico del nacionalismo vasco, reprochándole antiguas querencias: “Cuando Savater comprendía a ETA”, aludiendo a sus colaboraciones en EGIN y su proclamada abstención en el referéndum constitucional. El asunto de las vueltas y revueltas savaterianas fueron, incluso, objeto de un libro bastante ponderado de José Lázaro, biógrafo de Luis Martín Santos, en que comparaba acertadamente las trayectorias paralelas de Mario Vargas Llosa, del comunismo y la fascinación por la Cuba castrista a la defensa del liberalismo y la crítica al populismo de la izquierda, a la de Fernando Savater. 

 

Hay cambios que honran al que los realiza. Pasar de la indiferencia a lo que entonces se denominaban “libertades formales” y la colaboración con el periódico de los insensatos del norte, de escribir en EGIN a demostrar un envidiable coraje cívico frente a la ETA, pasar digo de la estupidez a la cordura de un liberal maduro, defensor de la unidad nacional, del idioma común y de la constitución, parecería que es digno de elogio y no de vituperio, como cree don Justo. Miguel de Unamuno, el paradojista, dedicó todo un ensayo a este asunto, titulado “Sobre la consecuencia, la sinceridad”

 

Es cosa que tengo muy comprobada, decía don Miguel, la consecuencia moral de los inconsecuentes mentales, o que así aparecen por lo menos; y por el contrario, cuán frecuente es que los consecuentes mentales inventen todo género de supercherías para justificar consecuentemente sus inconsecuencias morales”.

 

Yo observo en Fernando Savater mucha más consecuencia de esas veleidades que le reprocha don Justo. La política viene a ser muchas veces como la sobrehaz de la vida. Lo raro, lo patológico si se me apura, son las fidelidades a machamartillo, sobre todo a personajes políticos secundarios que no las merecen. Savater sigue siendo un anticlerical, como en sus días mozos. Los curas nunca salen bien parados de sus escritos, sea a propósito de la moral sexual o de la hipocresía del gremio ensotanado. Todavía recuerdo una de sus frases sobre la teología de la liberación, “de lo primero que hay que liberarse es de la teología”. Sigue conservando la inclinación antiautoritaria, protestando con frecuencia contra las intromisiones del Estado o de la Iglesia en el fuero individual y en sus bolsillos. Savater hace gala de un liberalismo de costumbres, hoy también político, que le lleva a enfrentarse a ese neo puritanismo reaccionario, de que adolece la izquierda actual. Y, por fin, Savater nunca ha decaído en materia de escritura amable, ingeniosa y risueña. Es cierto que como novelista no es gran cosa, y cuando se ha salido de lo suyo, que es el ensayo breve y conciso, el artículo chispeante, la conversación graciosa e inteligente, decae visiblemente. Pero uno no puede servir para todo. Yo le reprocharía a Fernando Savater su afición a un tipo tan siniestro y pesimista como Cioran, que sigue manteniendo.

 

Las críticas sañudas, inmoderadas, de Justo Serna hacia Savater y su tropa creo que están inspiradas por el despecho. Quizás por el amor defraudado o no correspondido. Coinciden con los inicios del gobierno de Zapatero, en 2003, en el momento en que surgen plataformas o partidos liberales como UPyD y Ciudadanos, fallidos al cabo, y se acentúan en los últimos años, durante el mandato de Pedro Sánchez. Justo Serna se confiesa como un socialdemócrata de siempre, con toda la consecuencia de la que no ha sido capaz su mentor antiguo. En la medida en que los intelectuales fueron abandonando a la izquierda, cada vez más escorada al populismo, la poca gente pensante se sintió en soledad, acompañada tan solo por un público, más bien hinchada aquiescente.  Un cambio de banderas o de lealtades, representado por la radical devaluación intelectual del diario El País.  En resumen, volviendo a don Miguel, la consecuencia en el pensar no cabe más que en el dogmático, el sofista o el petrificado. Don Justo Serna quería publicar una bomba y, sin querer, su Savater se ha quedado en petardo.  


INFORMACION SOBRE LA PROTECCIÓN DE TUS DATOS


Responsable: S.E.I. EDETRONIK. S.A

Finalidad: Envío de información solicitada, gestión de suscripción a la web y moderación de los comentarios.

Datos tratados: Comentarios: Datos identificativos (en el caso que te registres en la web) y comentarios.

Legitimación: Consentimiento del interesado.

Destinatarios: Utilizamos MDirector como plataforma profesional de envío de mails. Nos permite ofrecerte un servicio libre de SPAM y con total confidencialidad. Ellos únicamente almacenarán tu correo para poder realizar el envío.

Derechos: Puedes acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos que detallamos en el siguiente link

Información adicional En este link dispones de información adicional y detallada sobre la protección de datos personales que aplicamos en nuestra web.

CERRAR