En un mundo donde las empresas son globales y su competencia es feroz y agresiva, la innovación se ha convertido en la piedra angular para poder tener cierta esperanza de éxito empresarial, y en un mantra que permite utilizar el dinero para justificar actividades, puestos de trabajos y procesos “que van a revolucionar” el mundo.
Sin embargo, detrás de cada avance revolucionario y cada producto innovador, yace un desafío monumental: el coste de la propia innovación.
La innovación, lejos de ser un proceso económico barato, es una inversión a largo plazo que pone a prueba los recursos financieros y humanos de la empresa.
Hablemos con datos, por ejemplo, Apple siendo líder en innovación desde su Ipod en 2001, hasta el iPhone en 2007, y en este 2024, con sus gafas Vision Pro, ha necesitado más de 23.000 millones de euros en 2023 en su departamento de I+D para dar forma a sus estándares de innovación.
Y Microsoft, que desde los años 90 cambió el sector de la distribución de software y de los sistemas operativos, con su famoso Windows 95, hasta su reciente Microsoft 365, se ha gastado más de 24.000 millones de euros en 2023 en su departamento de I+D.
Los datos acumulados nos enseñan inversiones de billones de euros a lo largo de los años. Y las empresas no han tenido esos billones de euros de beneficios.
Ahora bien, ¿son rentables estos gastos o inversiones para las compañías?
Aunque desde un análisis económico y financiero, estas empresas -al igual que el resto de tecnológicas como Amazon o Meta- sí son rentables y han obtenido beneficios continuos casi todos los años, hay que entrar en un análisis de carácter no financiero y ver por qué están despidiendo a tantos trabajadores.
El recurso fundamental para lograr la innovación son las ideas y su ejecución, y estas no salen de máquinas autónomas -quizás con el tiempo la IA puede recrear entornos de creación automáticos ex-novo similares a los sistemas neurológicos de los seres humanos, pero actualmente no se puede entender el proceso creativo sin el pensamiento del ser humano. Así que los trabajadores e investigadores son el principal recurso innovador.
Dicho lo cual, ¿por qué las grandes tecnológicas mundiales están despidiendo a miles de trabajadores?
La respuesta no es sencilla, y debe afrontarse desde, al menos, dos vertientes no financieras.
La primera, las ideas innovadoras cada vez son más escasas; el avance tecnológico que se ha alcanzado es descomunal y a una gran velocidad, implicado un agotamiento tecnológico desde la base.
Ya son pocas las situaciones donde exista una idea innovadora pura, esencialmente rompedora y disruptiva que va a crear un nuevo producto o servicio. Lo que se está haciendo en muchas empresas es implementar sistemas y procesos ágiles de mejora continua con soluciones “novedosas” -pero que ya existían en otros lugares o empresas-. Y así se están consiguiendo eficiencias en resultados y en productos, y presentándolo como avances innovadores. En sí mismo, este planteamiento, es una falacia empresarial para justificar los ingentes presupuestos en I+D que se utilizan.
La segunda es que ya no son necesarios tantos investigadores ni trabajadores para ejecutar los procesos innovadores, y, por consiguiente, son “prescindibles”. Esto se está demostrando año tras año: Apple hizo su primer recorte de empleo en 2023 y batió récord de beneficios, en este año Microsoft lo ha hecho ya, y van a ir cayendo las demás.
Este aspecto es tan relevante, que una de las principales revistas de tecnología como CrunchBase, ha diseñado un portal para hacer seguimiento de los despidos en las empresas tecnológicas…
Síganlo semana a semana; es tremendamente interesante ver como se están justificando los despidos porque “nuevas tecnologías” -como la IA- hacen prescindibles al MAYOR RECURSO QUE TIENE UNA EMPRESA: LOS TRABAJADORES.
En conclusión, las personas que son la base de todo lo que las empresas hacen. Y los despidos en las grandes empresas tecnológicas ofrecen una visión fascinante y compleja sobre el coste de la innovación en la era actual.
A medida que se desafía la capacidad de la tecnología y la innovación, es crucial examinar de cerca las implicaciones sociales y humanas de sus decisiones empresariales. Después de todo, la verdadera medida del éxito empresarial no solo se encuentra en la innovación, sino también en la forma en que se maneja y se responde a los desafíos humanos que surgen en el camino.