En el artículo publicado anteriormente, se analizó cómo evolucionaron indicadores industriales tradicionales… y no tenían valores esperanzadores.
Ahora bien, en la parte industrial también hay que analizar lo denominado como Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027, que se planteó como un refuerzo para el crecimiento industrial, estableciendo ambiciosos objetivos para incrementar la inversión en investigación y desarrollo y, por ende, mejoras en la productividad de toda la industria.
El desarrollo de esa estrategia se ha cimentado entre otras fórmulas, en la colaboración público-privada. Y con programas como Horizonte Europa se fomentó la participación de empresas en proyectos de investigación a nivel europeo para conseguir alcanzar los objetivos de esos retos.
Dicho lo cual, los resultados de estas estrategias ya se hacen evidentes en sectores clave de la economía como la industria automotriz, se destaca como líder dentro de Europa en la producción de componentes eléctricos. Y de manera simultánea, la apuesta por las energías renovables posiciona al país como un referente en la transición hacia un modelo más sostenible.
Sin embargo, todos estos esfuerzos no son bastantes para avanzar en la modernización de la Industria Española y de alcanzar los objetivos de I+D y aumento de productividad que se necesitan.
Las actividades científicas e innovadoras permiten que el avance sea mucho más rápido que con métodos y procesos no tan automáticos y más antiguos. Y esto está acreditado por cada vez más estudios desde el propio Banco Central en 2017 ya lo señalaba como un aspecto clave para la industria.
[https://www.ecb.europa.eu/ecb/educational/explainers/tell-me-more/html/growth.es.html]
O la propia Fundación Cotec, en su informe de ejecución presupuestaria del año 2022, señala que no se crece a los ritmos deseados ni se ha ejecutado el presupuesto que se disponía.
[https://cotec.es/informes/ejecucion-presupuestaria-de-la-id-en-el-sector-publico/]
Esto, de manera clara y evidente redunda en que nuestras pymes no crezcan con la velocidad deseada y eso provoque desequilibrios en la economía.
Así las propias pymes echan el freno a sus inversiones porque si esa colaboración público-privada no funciona y no encuentra su velocidad, las propias empresas deciden que no invierten más e intentarán ajustar y retener lo que tienen, esperando mejores opciones.
En esencia, la política industrial en España debería centrarse en alcanzar los objetivos marcados de incrementos de investigación, productividad y debería evolucionar con determinación para hacer frente a los desafíos actuales.
La combinación de innovación, sostenibilidad y colaboración público-privada es el camino hacia un tejido industrial robusto y competitivo. España, con su mirada puesta en el futuro, se debe posiciona como un actor clave en la economía global, impulsando la industria hacia nuevos horizontes.
La política industrial en España debería coordinarse entre las Administraciones para poder hacer frente a los desafíos del siglo XXI y no desaprovechar los recursos que nos están dando desde Europa.
La apuesta por la innovación, la sostenibilidad y la digitalización se erige como piedra angular para consolidar un tejido industrial competitivo y generar empleo de calidad.
Para un mayor conocimiento de las ayudas a la ciencia y a la industria acudir a:
https://www.ciencia.gob.es/Estrategias-y-Planes/Planes-y-programas.html
https://www.mintur.gob.es/es-es/paginas/ayudas.aspx
https://www.mintur.gob.es/es-es/recuperacion-transformacion-resiliencia/Paginas/plan-recuperacion-transformacion-resiliencia.aspx