Hola intrépidos y valientes espectadores capaces de disfrutar de la carrera de Nicolás Cage en esta última década, sois unos auténticos héroes de videoclub.
¿Qué es una película buena? ¿Qué es una película mala? ¿Qué es para ti una película buena, fea o mala?
Para unos, estás preguntas serán sencillas de responder, pero para otros, será sumamente complicado. Todas las semanas somos bombardeados con estrenos, y todas las semanas en una sala de cine se puede escuchar exactamente la misma frase después de que las luces de una sala de cine se enciendan: “Me encantó” “normalita” “tampoco es para tanto” “qué película más mala” “horrible” “espantosa” y otras expresiones muy graciosas que, por decoro, es mejor no reproducir en estas líneas.
Una misma película, y una percepción dispar.
El Padrino, Ciudadano Kane, Apocalypse Now, no son solo buenas películas sino ejemplos indiscutibles de obras maestras.
¿Indiscutibles? ¿Estamos seguros?
Una buena película e incluso una obra maestra cinematográfica es aquella película que reúne cada uno de los componentes que la construyen, trabajos tan bien ejecutados, que es ineludible no percibir sus virtudes como filme.
Un buen guion, acompañado de una excelente composición ante la cámara, sumado con una impecable y única fotografía, vitaminada por un buen estudio de luces y sombras de quién ilumina, mientras unos interpretes en estado de gracia encarnan de manera tan pasional y verosímil unos personajes llenos de vivencias y conflictos , a la par que música, producción, arte y montaje bien elaborados, transforman una serie de imágenes en una historia audiovisual tan atractiva, que es inevitable no prestar atención en esa historia tan bien contada.
Una mala película se considera como tal cuando uno o varios de los elementos utilizados y mencionados líneas más arriba, sufren una mala ejecución o desarrollo, arrebatando verosimilitud, emoción e incluso magia.
Pues bien, en parte todo esto es cierto, pero en gran parte no. Hasta las Obras Maestras más indiscutibles son discutidas, desmenuzadas y destrozadas sin piedad.
¿Por qué El Padrino es una joya cinematográfica y Barbie no?
La respuesta es el género, para empezar. Hay una manera de categorizar cierto nicho de película que socialmente la hace buena o mala. Consideramos el drama y el thriller como una buena película y luego géneros como la comedia, son totalmente apartados de este nicho, categorizándolas como obras menores.
Sin querer mis queridos lectores, nos hemos dejado adoctrinar poco a poco, y nos han enseñado ver cine de una manera muy concreta y específica casi sin darnos cuenta.
Hoy esto es mucho más evidente. Las generaciones más jóvenes desde hace años atrás, está acostumbrada a ver un tipo de cine de una manera determinada. Esta educación cinematográfica, categoriza el baremo que hace que una película, ante nuestra percepción, sea buena o mala.
La Liga de la Justicia de Zack Snyder es un excelente ejemplo de ello. Objetivamente está película no puede ser equiparada a El Padrino, pero mis queridos cinéfilos… esto es algo que está ocurriendo, ya que la educación cinematográfica actual, teniendo en cuenta los aspectos que rezábamos al principio del artículo, se están dando pero desde una perspectiva generacional distinta: Una generación bombardeada con una música, cultura, moda y maneras de comportarse distintas.
Por lo tanto, El Padrino y Zack Snyder Justice League son valoradas de la misma manera a pesar de jugar en ligas diametralmente opuestas.
La metamorfosis social por lo tanto cambia maneras de analizar el Arte Cinematográfico.
Ahora bien, no hay que ser alarmista en este aspecto.
Este íntimo análisis cinéfilo parte desde el punto de partida de un espectador generalista, espectador muy importante dentro de él ejercicio de ver cine, pero no determinante.
Los cinéfilos de un segmento mucho más especializado y cafetero, los cuales existieron, existen y existirán, siempre permanecerán firmes en convicciones más inquebrantables en cuanto al análisis y capacidad de categorización en lo referido a época y género sin ser excluyente en cuanto al género y la forma de cualquier película del mundo.
La manera de ver y categorizar cine está cambiando, y esto no es ni bueno, ni malo, sencillamente es evolutivo, es un lugar donde no hay espacio para las verdades absolutas en ningún sentido, ni para bien, ni para mal.
Si una película es buena o una película es mala o fea o bonita, va a depender del espectador que las mira, del cine que vio y del que verá y de cómo los estudios quieren que veamos sus propuestas.
En cualquier caso, hambrientos del futuro, los cinéfilos siempre tendremos el ojo puesto en el pasado al mismo tiempo y aunque el tiempo es finito, y extrañamente cuantificable según la circunstancia, afortunadamente el cine es inmortal.
Hoy se toparon conmigo unas líneas más reflexivas que de costumbre, y eso está bien, al fin y al cabo, aquí vuestro servidor vive el cine, y el cine (muy) pacientemente, me soporta a mí. ¡Banana!