Del artículo se puede deducir que el sector quizás esté en ciernes de unos movimientos empresariales de concentración más que interesantes. A seguir de cerca.
Pero me llevó a plantearme alguna disyuntiva reflexiva y rupturista más…
La irrupción masiva de las plataformas de televisión y pago por visión, streaming, hace varios lustros (año 2007 nació Netflix casi como lo conocemos hoy en día) ha generado ya que algunas veces (por no ser pesimista y decir todas las veces) no sepamos que ver en la televisión.
La televisión como electrodoméstico ha cambiado su estatus. Ya no se aspira a comprar una buena televisión. Lo que se desea es que funcione bien, se pueda conectar con casi cualquier aparato de la casa y tenga muchas pulgadas para verlo todo muy grande.
Y al final, lo que ya se busca es un Smart TV con conexión a internet, puertos USB y HDMI, entrada de red, wifi, bluethooth, para tener interconexión con todo y en todos los lados.
Con todos los dispositivos y medios de reproducción que tengamos y elijamos podemos acceder a horas inagotables de contenido; bueno o malo, pero inagotable.
Ahora bien, una persona será capaz de saber decidir y ver lo que realmente quiere o se ve inducido por todas las premiers y novedades que salen en todas y cada una de las plataformas. Ahí dejo la pregunta.
¿Se puede elegir “algo” cuando tenemos todas las opciones sin limitar -solamente por una cuestión económica que ya Roberto González señalaba-? Nótese que esa limitación económica se puede salvar eligiendo sólo dos que casi siempre vienen como fijas con los paquetes de telefonía que usamos (cualquier operadora de móviles ya ofrece a un bajo precio accesos básicos a sus plataformas).
Hablando desde mi práctica, el mal uso otra vez de la tecnología nos ha llevado a una irracionalidad de contenidos, a una multiplicidad -creo- innecesaria de plataformas, y a un atontamiento y casi adoctrinamiento, en lo referente a qué ver y qué no ver.
Ya no podemos consultar una parrilla de programas y elegir qué ver a las nueve y media de la noche. Nos sentamos a ver las pantallas con los rankings de lo más visto en esas plataformas y según sea el pálpito, elegimos ver una serie o película que nos han ofrecido.
Por concluir, pensemos que si todo lo referente a mejoras en las conexiones, mejoras en la calidad de imagen y audio, mejoras en los negocios de televisión (otro día me meto con estas mejoras), eran y han sido eso mejoras, …
NO COMPRENDO COMO NOS HAN CONDICIONADO LA VOLUNTAD Y NO NOS DEJAN ELEGIR, CUANDO ESA CAPACIDAD DE ELECCIÓN DEBERÍA SER LA QUE PRESIDIERA LAS ACCIONES DEL CONSUMIDOR.
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