Quinto día de guerra. Desde que el pasado 24 de febrero Vladimir Putin anunciara, en un discurso televisado, una ofensiva militar contra Ucrania, los desencuentros entre ambos países y los sucesivos intentos de Rusia para invadir Ucrania se han multiplicado. La ONU afirma que el número de heridos asciende a 1684 y el de asesinados a 376, hasta el momento.
La invasión de Kiev, la capital ucraniana, es determinante para Rusia. Los enfrentamientos en la ciudad se han originado desde el noroeste y el noreste, y las tropas de ambos bandos han protagonizado también enfrentamientos en Vasilkov, al sureste de Kiev.
Las imágenes de satélite de Maxar Technologies afirman lo que las autoridades ucranianas vaticinaban el pasado domingo, un convoy militar de cinco kilómetros de largo se aproxima a Kiev, desde el sur. La columna rusa lleva consigo camiones de transporte de combustible y otros medios logísticos, además de vehículos blindados. Vadim Denisenko, asesor del Ministerio del Interior ucraniano, afirma: “Sabemos hacia donde se dirigen y estamos preparados”.
Otros focos de enfrentamientos han sacudido Hostomel, Irpín o Priluki, y disparos contra viviendas han amenazado a Bucha. Berdyansk ya ha sido ocupada. Mientras tanto, las tropas de Ucrania han establecido el control en la segunda ciudad más grande del país, Járkov.
Días después de hacerse con el control de las instalaciones de Chernóbil, Rusia asegura haber tomado la central nuclear de Zaporozhie, la mayor de Europa. Sin embargo, la empresa eléctrica ucraniana, Energoatom, afirma en un comunicado: "No presten atención a la falsedad. La central nuclear de Zaporozhie se encuentra bajo control total de Ucrania y trabaja de forma estable, dando electricidad al país".
"Todos los intentos de alcanzar la meta por parte de las fuerzas de ocupación rusas fracasaron. Las columnas del equipo del invasor fueron destruidas. El enemigo sufrió pérdidas significativas de personal. Las tropas rusas están desmoralizadas y exhaustas", ha afirmado el comandante de las Fuerzas Terrestres de las Fuerzas Armadas de Ucrania, el coronel general Alexander Syrsky, según informaciones de la agencia Unian. De esta forma, Ucrania se mantiene alerta, y confía en su ejército para que finalmente no sea absorbida por el imperio ruso con el que Putin sueña.