La semana pasada los talibanes asesinaron a la joven Zainad Abdullahi en un tiroteo cuando se dirigía a su casa. Zainad es solo una de las múltiples mujeres que han perdido la vida en Afganistán a mano de los talibanes desde su vuelta al poder el pasado agosto. Estos actos, sumados a las cada vez más duras prohibiciones decretadas contra las mujeres dificultan la vida de las afganas, que no tienen más opción que aceptar su situación o protestar por el reconocimiento de sus derechos, arriesgándose a sufrir el castigo del régimen por no bajar la cabeza ante la opresión.
La vuelta al Gobierno del régimen talibán en Afganistán el pasado 15 de agosto fue acompañado de un gran retroceso en los derechos y libertades que las ciudadanas tenían reconocidos. A pesar de las promesas del nuevo Gobierno a la comunidad internacional de que en esta ocasión serían más flexibles con las mujeres que durante la anterior dictadura, entre 1996 y 2001, sus acciones han demostrado que nunca tuvieron intención real de respetar sus derechos.
Este domingo, la capital del país, Kabul, volvió a convertirse en el escenario de protestas contra la opresión del régimen. Las mujeres que marcharon por las calles de la ciudad condenaban la reciente muerte de una joven a manos de los islamistas y reclamaban el respeto a sus derechos, que se ven cada vez más reducidos por las duras imposiciones de los talibanes.
La semana pasada, la joven Zainad Abdullahi fue asesinada cuando regresaba a su casa, localizada en un barrio habitado por la minoría hazara, que es perseguida por el régimen . Su hermana, Fatima Abdullahi, difundió un vídeo a través de las redes sociales en el que se ve cómo los talibanes abrieron fuego contra el vehículo en el que se encontraba la joven.
“Después de revisar el vehículo y cruzar los puestos de control, las fuerzas de seguridad de los talibanes abrieron fuego contra nuestro automóvil y mi hermana murió en mis brazos”, aseguró Fatima. Zainad se suma a una ya larga lista de mujeres que han perdido la vida a manos de los islamistas sin ninguna otra razón más que la de ser mujeres.
"La vida de las mujeres se ha vuelto muy dura en Afganistán [...] la única opción es alzar la voz, incluso si esto puede suponer un peligro para nuestras vidas"
El Gobierno también ha decidido recientemente que las estudiantes de secundaria no podrán volver a la escuela, y tampoco permite que las trabajadoras gubernamentales acudan a sus puestos de trabajo. Además, las protestas mostraron el descontento de las ciudadanas ante la posible imposición del burka frente al velo islámico. Recientemente se han difundido varias recomendaciones por parte del Gobierno que favorecen el uso de esta vestimenta.
"La vida de las mujeres se ha vuelto muy dura en Afganistán. El asesinato de Zainab, las restricciones de los talibanes a las afganas... por lo que la única opción es alzar la voz, incluso si esto puede suponer un peligro para nuestras vidas" declaró Mursal Ayar, una de las organizadoras de la manifestación, a la agencia de noticias Efe. Ella misma informó a los medios de comunicación de que las fuerzas de seguridad disolvieron la protesta de forma violenta, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.
La mayor parte de estas regulaciones provienen del Ministerio de Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, una institución que ya existía durante el primer régimen talibán y que fue eliminada con la invasión de Estados Unidos. La vuelta de los talibanes al poder trajo consigo la reinstauración del Ministerio, que ahora ocupa la sede del antiguo Ministerio de la Mujer.