La falta de consenso a nivel europeo respecto a la violencia de género presenta un problema para la Unión Europea a la hora de establecer medidas para hacerle frente. Casi todos los países miembros tienen sus propias normas para abordarla, pero no existe una definición común a nivel comunitario ni un marco jurídico sobre el que desarrollar la legislación interna. Estas carencias han llevado al Parlamento Europeo a pedir a la Comisión que la violencia de género se incluya en la lista de delitos tipificados en la Carta de la Unión Europea. Al mismo tiempo, la Unión está trabajando en otras iniciativas y propuestas para acabar con esta lacra que afecta principalmente a mujeres y niñas.
La Unión Europea está trabajando para poner fin a la violencia de género y doméstica en su territorio. A pesar de que casi todos los países miembros cuentan con normas propias para tratar este tipo de violencia, la falta de una definición común a nivel europeo y de leyes que lo aborden dificulta la actuación a nivel comunitario. Por eso, desde el Parlamento Europeo se ha insistido en la necesidad de redactar normas más estrictas y concretas.
Según un informe de la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales, más de la mitad de las mujeres han sido acosadas sexualmente. Una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual desde los 15 años y en casi uno de cada cinco casos el agresor es una pareja íntima. Aunque la violencia de género afecta principalmente a mujeres y niñas, las personas LGTBI+ y los hombres también son susceptibles de experimentarla. Desde la UE recuerdan que este tipo de violencia tiene consecuencias tanto a nivel personal y familiar como comunitario y económico.

Los eurodiputados ya reclamaron a principios de este mes a la Comisión que la violencia de género fuera definida como un nuevo ámbito delictivo dentro de la legislación de la organización. Esto permitiría que se establezcan definiciones jurídicas y estándares comunes para todos los miembros, así como unas penas mínimas iguales en todos los Estados. Esta iniciativa se basa en una resolución de la Eurocámara publicada en febrero que solicitaba una directiva europea para combatir todas las formas de violencia de género.
La petición incluye un "protocolo europeo para luchar contra la violencia de género en tiempos de crisis" que apoye a las víctimas. Además, el Parlamento defiende que los servicios de protección como las líneas telefónicas, alojamientos seguros y la atención sanitaria sean considerados "servicios esenciales".
Todavía no se ha finalizado la adhesión de la UE al Convenio de Estambul del Consejo de Europa porque, aunque todos los miembros lo han firmado, quedan algunos por ratificarlo. En este sentido, la Comisión se propone tomar medidas para alcanzar los objetivos enunciados en el tratado si estos Estados siguen bloqueando su ratificación.
Uno de los principales logros de la Convención es que define y tífica como delito las diversas formas de violencia contra la mujer y la violencia doméstica. Esto implica que los Estados que la incluyan en su ordenamiento interno deberán introducir una serie de nuevos delitos en aquellos casos en los que no existan y tomar medidas para garantizar la investigación efectiva de todas las denuncias de violencia de género.
Los Gobiernos que den el consentimiento para obligarse por la Convención deberán formar de forma especializada a los profesionales en contacto con las víctimas, realizar campañas de sensibilización, tomar medidas para incluir la igualdad de género en el material didáctico, establecer programas de tratamiento para los perpetradores de violencia doméstica y delincuentes sexuales, colaborar estrechamente con las ONG e involucrar a los medios de comunicación y al sector privado para erradicar los estereotipos de género y promover el respeto.
Más de la mitad de las mujeres europeas han sufrido algún tipo de acoso sexual
La Convención incluye también medidas de protección y apoyo a las víctimas en aquellos casos en los que la prevención falla. Entre estos se incluye la posibilidad de que la Policía saque a un perpetrador de violencia de su hogar en situaciones de peligro inmediato, garantizar el acceso a la información adecuada a las víctimas después de experimentar violencia, establecer refugios y líneas telefónicas de ayuda y centros de referencia para casos de crisis por violencia sexual.
La UE trabaja también en una propuesta para hacer frente a la violencia de género online como respuesta al aumento de este tipo de abusos que resulta del uso masivo de las redes sociales y las nuevas tecnologías. El derecho penal no se ha adaptado lo suficiente a la era digital como para prevenir estos casos, por lo que se demanda que la formación policial y judicial en este ámbito mejore. La Comisión Europea también tratará de respaldar iniciativas digitales para luchar contra la violencia de género utilizando Internet.
Se prevé que la propuesta se presente en noviembre, en base a un informe de 2016 sobre el acoso en línea. Las instituciones de la UE recalcan la importancia de la cooperación europea en este sentido porque Internet va más allá de las fronteras nacionales.
Finalmente, la Unión trabaja para erradicar la mutilación genital femenina en el mundo. Aunque es ilegal en todo el territorio de la UE, se estima que alrededor de 600.000 mujeres que viven en Europa la han sufrido y que 180.000 niñas distribuidas por 13 países europeos están en riesgo.