El mismo día en que se confirmaba el caso del El Molar como violencia machista, la Sra. Ayuso decía que “esa violencia estaba ahí, pero que hay otras violencias, también sobre el hombre que incluso sufre más agresiones”. No dábamos crédito. Ese discurso es una irresponsabilidad propia de Vox, en cuyos posicionamientos parece situarse tan cómoda la presidenta de la Comunidad de Madrid.
En lo que llevamos de 2021 nos faltan cinco mujeres por violencia machista, cuatro de ellas en nuestra región, y una niña. Esto ha ocurrido porque eran mujeres, porque quien debía quererlas decidió que eran suyas y podía acabar con sus vidas.
1083 mujeres han sido asesinadas desde que tenemos datos. Pero este terror afecta a cientos de miles. Es la otra pandemia.
En la Comunidad de Madrid en 2019 hubo 26.166 denuncias por violencia de género. Y esta es la punta del iceberg ya que solo dan este paso un 20% de las víctimas. Y no es de extrañar, se pide a una mujer destrozada que se enfrente a todo, a su entorno en muchas ocasiones, a rehacer su vida y a un sistema judicial que no termina de acompañar. Nuestra región sigue siendo la única sin unidades de valoración forense que se relaciona directamente con que se denieguen el 50% de las peticiones de protección.
Tampoco las ayudas y apoyo para la reinserción sociolaboral, claves para romper con el maltratador y empezar una nueva vida, son efectivas en Madrid. Solo dos víctimas de violencia de género se beneficiaron de los incentivos de Ayuso en todo 2019. Y no aparecen los dos millones y medio que le entregó el Gobierno de España para fomentar el acceso y permanencia de estas mujeres en el mercado laboral.
Con la pandemia, la desigualdad entre hombres y mujeres se ha agravado, también su manifestación más extrema que es la violencia machista. Y mientras que el número de llamadas de madrileñas al 016 se ha disparado hasta un 40%, el de denuncias en 2020 ha caído hasta las 16.748. Esto significa que muchas mujeres están atrapadas con su verdugo.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tenía la obligación de decirles a las miles de mujeres que sufren violencia de género que no están solas. Y, en su lugar banalizó su calvario, ocultando que esta violencia es brutal y que tiene un origen claro, el machismo en todos y cada uno de los ámbitos de la sociedad. Como presidenta tenía, y tiene, la obligación de disponer todas las herramientas a su alcance para acabar con esta lacra. En su lugar ha recortado la inversión regional a casi la mitad en los últimos 12 años. Y ha dejado sin gastar millones de euros de los fondos europeos y del Pacto de Estado de Estado contra la Violencia de Género. Esto ejemplifica el abandono por parte de la Presidenta Regional de las mujeres, más de la mitad de la ciudadanía.
Se le olvida a la Sra. Ayuso que el feminismo es hijo de la democracia y el único camino hacia el Madrid más justo que necesitamos. Si las mujeres quedamos atrás, no habrá reconstrucción posible. Queremos un compromiso que se traduzca en políticas públicas acompañadas de recursos para avanzar en igualdad. El compromiso del Partido Socialista, liderado por Ángel Gabilondo.