Los tiempos avanzan a una velocidad de vértigo y en la nueva economía que está en constante cambio el comercio electrónico se abre como una de las alternativas de futuro para ganarnos la vida. La venta de artículos por internet está cada vez más de moda. Pero no se consigue vender por arte de magia. Detrás hay un arduo trabajo para conseguir nuestro objetivo. Ahora los clientes no están delante de un escaparate, sino que compran ante una pantalla y para eso hay que darles la mejor y mayor información posible de nuestro producto. Una de las claves está en las fotografías. Ya sabes que ‘todo entra por los ojos’. Lo mejor siempre es ponerse en manos de profesionales, pero cuando esto no es posible el trabajo debemos realizarlo nosotros mismos.
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, pasamos más tiempo del que deberíamos navegando por la infinita red de internet buscando y buscando. Muchas veces lo hacemos sin un rumbo fijo, otras, vamos directos a lo que queremos, en cualquier caso, el destino siempre es el mismo: páginas y páginas web. Unos buscan información, otros, entretenimiento y otros comprar al mejor precio.
Si eres de los que se dedican a vender productos de manera electrónica sabrás que el infinito bazar de la red tiene sitio para todos, pero eso no significa que tus ventas se disparen por arte de magia. Hay que trabajar para que te encuentren y cuando eso sucede que los que llegan se conviertan en clientes. Todo muy difícil, pero no imposible.
Una de las claves del comercio electrónico está en ofrecer al detalle la mayor información de nuestro producto y, además, si lo hacemos de forma profesional y bonita, tendremos mucho camino recorrido.
Las fotos de nuestros productos se convierten en muchas ocasiones en la llave del éxito por eso conviene cuidar este aspecto. Lo mejor es contratar a profesionales de un estudio de fotografía ecommerce. Ellos saben cómo hay que tomar las mejores fotos de la ropa, el calzado, las joyas, los cuadros o el libro que queremos vender. La iluminación, el enfoque, la profundidad de campo, la perspectiva, el color… son muchos los detalles que hay que tener en cuenta.
Pero ¿qué pasa cuando no podemos permitirnos el lujo de pagar por estos servicios? Pues en el mundo de los pequeños empresarios tienes que hacerlo todo por ti mismo. Y debes ser el productor, el comercial, el vendedor, el servicio de atención al cliente… todo.
Si no tienes ni idea de fotografía, no te abrumes, hay gente dispuesta a ayudarte para que no te ahogues en el primer metro de tu larga travesía. Así aprenderás a colocar los productos para realizar un bonito bodegón, con la luz adecuada, el fondo perfecto, el enfoque más preciso o el color más real. Así, tus clientes tendrán la mayor información y, además, podrán ‘enamorarse’ de lo que ofreces que es el primer paso para que acaben comprándolo.