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¡Viva el 8 de marzo! Sin mujeres no hay reconstrucción
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¡Viva el 8 de marzo! Sin mujeres no hay reconstrucción

viernes 12 de junio de 2020, 14:23h

Como hace ya muchos años, yo estuve en la calle el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No fui a una manifestación, sino a dos: por la mañana en Castellón y por la tarde en Madrid.

Como hace ya muchos años, yo estuve en la calle el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No fui a una manifestación, sino a dos: por la mañana en Castellón y por la tarde en Madrid.

Estoy harta, cabreada e indignada, por la desfachatez, la demagogia, la maldad y las mentiras que bocean los partidos de la derecha y la extrema derecha acusando al movimiento feminista de provocar ese día la expansión de la pandemia a causa de las manifestaciones. Es la misma teoría de la manzana de Eva y la expulsión del paraíso de hace más de dos milenios, lo que da una idea de la actualización de sus ideas.

Es una oposición que vive de la confrontación, las mentiras y los bulos. Del “cuanto peor, mejor”, de la crispación y de los insultos. No plantean ninguna idea ni ninguna propuesta, más allá de la crítica demagógica. Siguen sin entender que el enemigo de esa España de la que tanto se llenan la boca es el virus, no el Gobierno. La sociedad española no merece una oposición como esta. En los países de nuestro entorno, todos los partidos políticos han cerrado filas con sus gobiernos, da igual que unos estén en la oposición y otros en la difícil tarea de combatir la pandemia. Todas y todos juntos han arrimado el hombro, por encima de planteamientos partidistas, para doblegar al virus. Aquí ha sido todo lo contrario.

La reconstrucción que necesita España será feminista o no será una reconstrucción real. Las mujeres no somos un colectivo social. Somos más del

51% de la población. Lo hemos dicho, lo repito y lo volveré a defender donde haga falta: sin igualdad no hay democracia y sin democracia no hay libertad.

No queremos hacer política para las mujeres, sino hacer política con las mujeres, que es una cosa bien distinta.

Naciones Unidas teme que la recesión global generada por la Covid-19 resulte “en una caída prolongada en los ingresos y en la participación laboral de las mujeres”, y alerta de que aquellas que lograron escapar de la pobreza extrema vuelvan a retroceder a esa situación de vulnerabilidad una vez más.

El Ingreso Mínimo Vital aprobado por el Gobierno progresista de coalición que preside Pedro Sánchez, tiene también nombre femenino. Una vez más, con los y las socialistas en el Gobierno. El 16% de las potenciales beneficiarias de esas ayudas económicas son hogares monoparentales, casi todos son mujeres. Los mayores estragos que está causando el virus entre las personas que han sobrevivido a la enfermedad son entre las mujeres.

Entidades sociales como Cruz Roja y Cáritas señalan que el nivel de vulnerabilidad de las mujeres que atienden a los enfermos y familiares es más alto que el de los hombres, porque son las mujeres las que asumen mayores responsabilidades en el hogar. Son las mujeres las que padecen mucho más que los hombres el desempleo, los contratos precarios y temporales, y la dependencia económica. Y por si no fuera poco, la violencia de género.

En el Congreso de los diputados se está trabajando desde hace días y con el plazo de los dos próximos meses, poder alcanzar un Pacto para la Reconstrucción Social y Económica. Es una comisión de reconstrucción dividida en cuatro grandes áreas: sanidad y salud pública, reactivación económica, políticas sociales y sistema de cuidados y Unión Europea. En todas ellas debe imperar una perspectiva de género transversal, porque todas las políticas que se apliquen deben ser igualitarias.

Durante la transición se acordaron los llamados Pactos de la Moncloa. Entonces las mujeres estuvieron ausentes porque aquella era una España en blanco y negro del siglo XX, pero ahora ocupan el lugar destacado que les corresponde en la sociedad, en el Gobierno y en la política española. Por eso, el pacto para la reconstrucción ha de dar a las mujeres el protagonismo que se merecen en el siglo XXI. Ni más, ni menos.

Las mujeres no podemos volver a pagar con el peso de la crisis. No podemos ser las sacrificadas, las últimas en salir a la nueva normalidad. No podemos cargar una vez más sobre nosotras los cuidados de la sociedad. España, necesita un gran Pacto de Estado para abordar las políticas de los cuidados. La economía de los cuidados. No sólo es conciliar, es corresponsabilidad con la sociedad y con el mundo que queremos ser.

Es el momento de la unidad, no de la confrontación, porque la mayoría de los españoles esperan ese gran acuerdo por el bien del país y de sus ciudadanos, para afrontar sus necesidades reales y los efectos de la pandemia. No hay economía sin salud ni salud sin economía. Pero sin mujeres no hay planeta. Viva el 8 de marzo.

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