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El temple socialista para resistir, sin contestar, los envites e insultos del PP y de Vox mientras les convocan a un Gran Pacto de Estado
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(Foto: Europa Press)

El temple socialista para resistir, sin contestar, los envites e insultos del PP y de Vox mientras les convocan a un Gran Pacto de Estado

jueves 16 de abril de 2020, 14:16h

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el PSOE buscan desde hace semanas un Gran Acuerdo de Nación con todos los partidos políticos, autonomías y agentes sociales, para afrontar la grave crisis sanitaria y económica que está ocasionando el Covid-19. No solo en España sino en Europa y en todo el mundo. Además, en la encuesta del CIS de abril, queda de manifiesto que así lo requiere la mayoría de los españoles: Unidad de todos los políticos con su Gobierno. No obstante, conseguir unir a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados más fragmentado de nuestra historia democrática, es una tarea que requiere un Presidente conciliador y con artes políticas finas de mucho temple y paciencia. Sobre todo por la radical postura política de la ultraderecha y la irresponsable actitud de un Partido Popular que lleva semanas acusando directamente al Gobierno, y a Sánchez, de las muertes causadas por el coronavirus. Desde las filas socialistas se ha decidido mostraz pragmatismo, madurez política y mucho temple para no contestar a los brutales ataques, que incluso acusan de "eutanasia de ancianos" al Gobierno. No obstante, la oposición, mostrando una piel tan fina que no se corresponde a su puño de hierro, se ha sentido ofendida porque desde el grupo socialistas, se hayan verificado los datos y se haya puesto de manifiestos que la realidad no se corresponde con los bulos permanentes que utilizada la derecha y la ultra. Como un mal pagador, Casado pone excusas una tras otra para no reunirse, ahora quiere que Sánchez le pida perdón y que le llame personalmente. No sirve que la cita la gestionen los equipos como se ha hecho toda la vida.

Es pasado miércoles, el Congreso de los Diputados volvió a celebrar una sesión de Control al Gobierno en la que se pudo comprobar, una vez más, el enrarecido ambiente que vive la política española. Por un lado, está el Gobierno, con el Estado de Alarma activado desde hace un mes, que trata de poner todos los recursos del Estado para frenar la crisis sanitaria y para amortiguar los devastadores efectos económicos que producirá el coronavirus, no solo en España sino en toda Europa y en todo el mundo. Desde el principio, Sánchez ha tendido la mano y ha pedido unidad, lealtad y moral de victoria a todas las formaciones poilíticas, para afrontar esta gravísima situación que ha desbordado todos los límites de nuestros hospitales. Y lamentablemente también, ha venido a sacar a la luz el trágico abandono en el que se encontraban de gran parte de las residencias de ancianos. Como consecuencia de la expansión vetiginosa de la pandemia, ha obligado al Gobierno a decretar el confinamiento y ello ha provocado la paralizaciión de prácticamente la totalidad de la actividad económica de España..

Por todo esto, y ante la crisis sanitaria más grave desde el año 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez ha pedido y sigue pidiendo el apoyo de todos los grupos políticos porque esta crisis no tiene colores, no discrimina fronteras, no se compadece de nadie y no debe ser objeto de ningún debate político. Sánchez insiste en que para salir de esto y reconstruir la economía del país, España, ahora más que nunca necesita de todos los grupos políticos, autonomías, agentes sociales, patronal, etc, para hacer un Gran Pacto de Nación.

Pero para el Partido Popular de Casado, cualquier excusa es la típica de mal pagador para no unirse a ese pacto. La idea que se les cuela siempre al PP para negarse a ir al pacto es evidente y tiene lectura clara entre líneas. "Sánchez lo que quiere es que nos unamos ahora para ser copartícipes de su nefasta gestión del coronavirus", repite Casado sin aceptar el guante de ahora pensar en la altitud de miras y no en las miserias partidistas. Vox directamente ni se pone al teléfono. Está esparando a que se hunda el barco, no importa los daños en vidas humanas para llegar al rescate con el Ejército de Salvación Nacional.

Precisamente este jueves, Pedro Sánchez ya ha empezado su ronda de consultas con los portavoces de los distintos grupos. Pablo Casado debía haber sido ser el primero en acudir a la cita, pero no está poniendo las cosas fáciles, más bien al contrario. Aduciendo una falta de formalidad a la hora de convocarle, el líder del PP ha dicho que irá a Moncloa la próxima semana. Y así lo ha tenido que aceptar el jefe del Ejecutivo.

El líder de la tercera fuerza política del Congreso, el ultraderechista Santiago Abascal se ha negado a entablar ningún contacto con el Gobierno de España y no acudirá, por tanto, a la reunión. Su posición política está basada en atacar al Ejecutivo de forma frontal, pedir su dimisión y sustituirlo por un Gobierno liderado por los militares. Y todo ello basándose en noticias falsas que ellos mismos crean y difunden para inocular odio y división.

La que sí acudirá a la llamada de estos pactos será la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que ha cambiado el discurso de su antecesor y ahora si parece predispuesta a que su formación vuelva a la centralidad, aunque siguen gobernando en Madrid, Andalucía o Murcia con el Partido Popular y el apoyo de Vox.

Los independentistas catalanes, los nacionalistas vascos y el resto de fuerzas políticas también parecen dispuestos al diálogo, aunque está por ver si finalmente se suman al acuerdo.

PP y Vox recurren al insulto y las provocaciones para sacar rédito político

Llevamos poco más de un mes en el que el Gobierno se puso al frente de la gestión del Covid-19. Siempre han asumido las críticas y no niegan que hay cosas que se podían haber hecho mejor. Pero también asumen que ahora no es el momento de analizar lo hecho, sobre todo porque aún se sigue combatiendo el virus y aún hay muchas vidas por salvar. Mientras unos ponen el foco en la cantidad de enfermos y de fallecidos, el Ejecutivo prefiere ponerlo en los ciudadanos a los que se ha protegido que han sido millones.

A pesar de la mano tendida, desde las filas de Vox y del PP prosiguen en su batalla de acoso y derribo del Gobierno en una postura irresponsable y zafia. Cayetana Álvarez de Toledo, Macarena Olona, Teodoro García Egea, Juan Luis Steegmann, Cuca Gamarra, Víctor Sánchez del Real o José Ignacio Echániz aprovecharon la sesión de Control al Gobierno para lanzar insidias, medias verdades, informaciones manipuladas, etc y todo un arsenal contra el Gobierno. Enfrente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el vicepresidente, Pablo Iglesias; o los ministros y ministras, Salvador Illa, Yolanda Díaz, Mª Jesús Montero e Isabel Celáa tuvieron que mostrar nervios de acero para defenderse de tantos ataques, defender la verdad de los datos y no tensionar aún más la vida política en una situación tan compleja.

Nuevamente, la cámara baja fue testigo de las ‘malas artes’ de la diputada del PP y portavoz, Cayetana Álvarez de Toledo, que volvió a cambiar su pregunta, en esta ocasión, dirigida a la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, Mª Jesús Montero. En su pregunta escrita, la dirigente conservadora cuestionaba sobre la información que estaba proporcionando el gobierno, sin embargo, en el pleno preguntó “¿Por qué España es el país con más muertos por habitante?

En su respuesta, Mª Jesús Montero, contestó con unas declaraciones del director general de la OMS, Ghebreyesus, que afirmó que “España ejemplifica la respuesta unitaria en la lucha contra la pandemia”. Además, acusó a la portavoz popular de querer “competir con Vox”. Y le dijo que “un país confinado no merece su discurso, que no comparten ni en su grupo parlamentario (…) Nosotros le tenderemos la mano al PP pese a usted”.

Por su parte, Teodoro García Egea, preguntó al vicepresidente tercero del Gobierno, Pablo Iglesias a quien acuso de haber actuado tarde en la crisis del Covid-19. El dirigente popular volvió a recurrir al mantra de la manifestación del 8-M, a la falta de precisión y al manido mensaje de que España tiene un “gobierno Comunista”. El líder de Unidas Podemos, contestó también con temple “No le voy a pedir que piense como yo, le voy a tender la mano (…) le pido una actitud un poco más constructiva”.

Iglesias también contestó a las preguntas de la diputada de Vox, Macarena Olona, que acusó al Gobierno de tener e imponer en nuestro país un “modelo chavista bolivariano”. También acusó al Ejecutivo de querer implantar la censura e incluso les hizo responsables de que una multinacional como Facebook, propietaria de WhatsApp, haya implementado medidas para frenar la colosal marea de bulos que circulan por las redes sociales, muchos de ellos incentivados en nuestro país por el partido ultraderechista. Pablo Iglesias, se limitó a pedir a la diputada “un poco más de seriedad y respeto a la Cámara, cuando los españoles con uniforme blanco se están jugando la salud para protegernos a todos”.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, que tiene comparecencias diarias y que informa con detalle todos los días sobre la evolución de la pandemia, respondió a las preguntas del diputado de Vox Juan Luis Steegmann; y a las de Edmundo Bal de Ciudadanos. El titular de Sanidad, visiblemente molesto, tuvo que escuchar como el parlamentario ultraderechista Juan Luis Steggmann le acusaba de dar cifras falsas de los fallecimientos y de “esconder cadáveres”. Además, vertió todas las culpas contra el Gobierno por ser España el país con más fallecidos cada 100.000 habitantes en el mundo. El ministro Illa dijo que todos los datos que se hacen públicos se ajustan a las normas internacionales y a los estándares establecidos. Se defendió de estas graves acusaciones y pidió “respeto y seriedad” en un tema tan importante.

Resulta curioso cómo los miembros de la oposición ultraderechista de Vox acusan por un lado al Gobierno de manipular los datos, de esconder las cifras reales; y por otro lado dan por buenas las cifras del resto de 184 países de todo el mundo con los que comparan a España. Para este grupo son creíbles todos los datos de todos los Gobiernos del mundo, menos los de España, en un claro ejemplo más de incongruencia política.

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