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Casado rechaza integrarse a un Gran Pacto de Nación
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Casado rechaza integrarse a un Gran Pacto de Nación

Señor Casado ¿cuantos más muertos mejor…?

sábado 11 de abril de 2020, 11:41h
Señor Casado, con reservas lo de señor, usted fue nombrado para ser leal oposición a un Gobierno democráticamente constituido en una Democracia plena (según una clasificación hecha, entre otros muchos organismos, por la Unidad de Inteligencia de The Economist -EIU). Tiene usted la obligación constitucional de ejercer la oposición con sentido de Estado. Especialmente ante una pandemia que está asolando no sólo España sino todo el mundo. Si, señor, tiene usted el deber de controlar la acción de Gobierno y de aportar, si las tuviera, ideas y soluciones que puedan mejorar esta acción de gobierno. Pero ante una Estado de Alarma y la enorme gravedad de esta emergencia sanitaria, tiene usted el deber de ser leal al Estado. Esa es su función primordial, señor Casado. Y esa es la función de la que usted está renegando con su comportamiento zafio y ventajista. ¿Por qué está dando instrucciones a sus Comunidades de que saquen muertos de donde sea, mientras hasta ahora los estaban ocultando?. ¿Quizá porque usted y los suyos están acostumbrados utilizar cuanta carroña sea necesaria porque necesitan el poder para seguir haciendo negocio?. Y entre la bolsa o la vida el PP siempre ha elegido lo primero. Pero esta vez han llegado demasiado lejos. El mundo se muerte y ustedes siguen sin arrimar el hombro.¿Por que no quiere sumarse a un Gran Pacto de Estado que le ofrece el Presidente del Gobierno?.

Es increíble que un ciudadano nacido en los años 80 como usted, que ya no conoció el régimen dictatorial de Franco, y que se ha educado supuestamente en los valores democráticos de nuestra Constitución, utilice los mismos métodos antidemocráticos, que salvo por el ruido de sables y uso de las armas -aunque, ¡dele usted alas al señor Abascal!-, siempre han utilizado los partidos y organizaciones políticas de ideología fascista y neofascista.

Sí, y estoy midiendo mis palabras por respeto todavía a sus votantes, o lo que quede de sus votantes. En épocas de crisis, es cuando mejor se puede conocer a las personas. Son éstos, momentos en los que la mayoría de mis conciudadanos han hecho suya la famosa frase de “No hay que preguntarse qué puede hacer el país por mí, sino que puedo hacer yo por mi país” que John F. Kennedy pronunció el día de su investidura en ese ya muy lejano 1961. Son estos, los días en los que millones de personas han dejado de lado sus legítimos intereses particulares en pos del interés general, que aunque no se lo crea usted señor Casado, es vencer al Covid-19, y no vencer ilegítimamenta al Gobierno de la nación. La mayoría de ciudadanos y ciudadanas han aparcado sus legítimos intereses y derechos quedándose en casa, cerrando empresas y negocios y cumpliendo a rajatabla con las indicaciones de nuestro Gobierno. Otros, se están literalmente jugando la vida para salvar la de muchas personas que están sufriendo la enfermedad pandémica. Todos tienen mucho más sentido de Estado que usted y el de sus tres acólitos.

Cuando usted accedió a la Presidencia del Partido Popular algunos ya sabíamos que su comportamiento no sería leal a la Democracia, su relativa juventud y buena presencia, esconde, por desgracia, una gran falta de empatía y defensa de los valores básicos del humanismo racional. Posiblemente no se podría esperar nada mejor del líder del partido más corrupto de toda la Unión Europea. Evidentemente, desde que en su más temprana juventud se unió a las Nuevas Generaciones del Partido Popular ha sido usted perfectamente adoctrinado en los métodos aznarianos y de la FAES, y después también de Rajoy. Si, Aznar, ese presidente que nos engañó a todos los españoles y poniendo los pies encima de la mesa de Bush, se fumó un puro con él y nos llevó a la Guerra del Golfo. Del primero ha aprendido usted los métodos dictatoriales, a negar lo evidente, a desinformar y a amenazar e insultar a los que no piensan como usted. Y del segundo a defender los intereses de los lobbies y élites económicas por cualquier medio dejando a un lado la búsqueda del bien común. Casado, es usted un discípulo aventajado que ha sacado la peor parte de ambos dos. Defiende, sin que le tiemble la voz, lo indefendible, miente, difama, tergiversa y utiliza los muertos como arma arrojadiza para buscar derrocar a un gobierno legítimo.

A usted le molestan las buenas noticias, los rayos de esperanza, -usted mismo lo ha dicho- “porque se habla de altas y no de morgues”- cada vez que las enfermeras aplauden una nueva alta hospitalaria, le zumban los oídos. Fiel obseso del cuanto peor mejor y que se hunda el barco para venir a salvarlo con los consiguientes réditos electorales, políticos y económicos. Por eso incide tanto en que el número de muertos aumente, porque de forma zafia y miserable, cree que más muertos favorecerán sus aviesos fines de alcanzar el poder y ser usted quien ocupe la Moncloa. Como bien le dijo la portavoz socialista, Adriana Lastra. Usted es transparente y con sus torpes maniobras es fácil leer sus deseos,. Así está demostrando cuales son sus valores, humanos, patrióticos y de falta de decencia democrática.

Utilizar las victimas de cualquier desgracia -ya lo hizo su partido el 11M y antes lo llevaban haciendo unos años con las víctimas de ETA- para intentar conseguir réditos políticos que no le otorgan las urnas, es cuando menos repugnante. Pero hacerlo en este momento histórico en donde una pandemia arrasa nuestra sociedad y en el que ya han fallecido más de 100.000 personas en todo el mundo, raya el terrorismo político y la mínima y exigible decencia humana. Usted es un peligro para España y para la humanidad. Con líderes como usted el mundo jamás se salvaría. Su altura de miras y calidad democrática son nimias.

Por desgracia, los que tenemos memoria no olvidamos que muchos de los recortes que se ejecutaron en el periodo del Gobierno de Rajoy, que no eran estrictamente necesarios, tuvieron efectos colaterales dramáticos en los segmentos más vulnerables. Los recortes en la dependencia, la falta de ayudas económicas para algunos tratamientos médicos, el copago, el excluir a muchos inmigrantes de la sanidad pública, el reducir plantillas y camas en los hospitales públicos etc. También tuvieron consecuencias en la salud y en la vida de muchas personas.

Si al PP, a los líderes que lo dirigen y a muchos de sus votantes, no les importaba ni la salud ni la vida de muchos de sus conciudadanos cuando esta organización, no se si política o más bien mafiosa, ostentaba la responsabilidad del Gobierno de España, imagininense lo que les importa ahora que están en la oposición y, necesitan recuperar el poder como sea para seguir haciendo negocio. Si, señor Casado, es evidente que son ustedes capaces de engañar a millones de ciudadanos, pero a mí no, al final todo se reduce a esto: necesitan seguir enriqueciéndose y para ello tienen que recuperar el poder.

Así de sencillo, entre la bolsa o la vida el PP siempre ha elegido lo primero.

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