Las derechas son especialistas en embarrar la política, sobre todo cuando es más necesaria la unidad de acción entre los partidos y la máxima cooperación y coordinación entre las administraciones de cualquier color. Están enturbiando el admirable patriotismo cívico de la ciudadanía y el trabajo sacrificado de tantos profesionales para combatir al enemigo común que es el virus.
Lo hicieron anteriormente, jugando sucio, con motivo de episodios trágicos de gran trascendencia en nuestra historia reciente. En particular, tras los atentados del 11M o a lo largo del proceso final del terrorismo de ETA o con ocasión de la llegada de la crisis económico-financiera mundial de 2008. Ahora lo hacen con esta pandemia.
Pero no todo vale. Menos aún los bulos orquestados en las redes sociales y las noticias manipuladas en algunos medios de comunicación. Y no van a parar de sacar informaciones tendenciosas, como venimos observando cada día. Quieren convertir una situación dramática que reclama unidad y civismo en una oportunidad para pasar factura y sembrar el odio contra el Gobierno de Coalición.
Claro que han faltado equipos de protección para el personal sanitario y material diverso que hubieran ayudado, desde el primer día del estado de alarma, para la prevención del contagio a la ciudadanía y a los sanitarios. Es cierto y por ello se creará una Comisión en el Congreso que pondrá sobre la mesa los errores y responsabilidades que pudieran haberse producido. Ahora se trata de avanzar todos en la misma dirección.
La reacción, ante la dimensión de algo excepcional e imprevisto, llegó sin los recursos necesarios, sin un protocolo experimentado de actuaciones ante una experiencia desconocida y sin los almacenes llenos de mascarillas homologadas, guantes, trajes de protección para el personal sanitario y servicios de atención en primera línea, PCRs y test rápidos, geles, gafas, respiradores, ventiladores, etc. Tampoco los recortes en Sanidad por las políticas neoliberales han sido todavía paliados, ni en el dimensionamiento de las plantillas ni de las UCIs necesarias.
No es un consuelo pero les ha sucedido lo mismo a otros Estados. A todos. No olvidemos que las CCAA tienen transferida, hace tiempo, la competencia en Sanidad y no es juego limpio acusar de falta de previsión al Gobierno sobre la llegada del coronavirus a España (¿quién la tuvo?). No es serio acusar a Pedro Sánchez de no tener acopios en los sótanos de La Moncloa.
Cada cual, cada CCAA, pudo haber hecho sus previsiones y sus compras de material. Si bien es cierto -para todas las instituciones- la gran competencia existente en el mercado para la compra de esos materiales y productos, la especulación actual y la dependencia de la producción en China. Un error estratégico que se empieza a corregir con la producción acelerada desde industrias y empresas españolas.
Fíjate si tienen competencia en Sanidad las CCAA que el PP de la Comunidad de MADRID, con Esperanza Aguirre e Ignacio González, acordó todo un proceso de recortes y de privatización de parte de los servicios sanitarios en 2011, con el argumento de tener que ahorrar. Ahí está la hemeroteca.
Aquel disparate, frenado al final por los Tribunales en enero de 2014, a requerimiento de los profesionales de la Sanidad, los sindicatos, el PSOE y otras fuerzas progresistas, provocó la gran movilización social de la Marea Blanca en las calles y Hospitales de Madrid en defensa de la Sanidad Pública. ¿Qué nos va a contar ahora la Sra. Diaz Ayuso que no sepamos de la falta de memoria en el PP?
*Odón Elorza / Diputado Socialista del PSE-PSOE por Gipuzkoa.
San Sebastián 25 de marzo de 2020.