El enemigo, un virus nuevo y desconocido, utiliza dos armas principales. La facilidad de contagio y su deriva de complicación respiratoria. Según los expertos, el Covid-19 es un virus que se propaga fácilmente y aunque, oficialmente su índice de letalidad es el tres por ciento (y en situaciones muy específicas el cinco por ciento), en poblaciones envejecidas causa mayores estragos. Y entre la población enferma con afecciones previas o crónicas, también. Por eso es imprescindible que nos confinemos en nuestras casas, para no ser portadores que contagien a la población de riesgo. Y por eso, por sus vidas, y porque si son contagiados de forma masiva, saturarían las UVIs de los hospitales, es imprescindible que extrememos nuestras medidas y cumplamos a rajatabla lo que exigen las autoridades sanitarias. Es una orden, dictada en un RDL de Estado de Alarma.
El ministro Illa y el coordinador de emergencias, doctor Fernando Simón coordinan el frente sanitario, informan diaria y puntualmente, abastecen y reparten los recursos humanos de instrumental y epis sanitarios, no descansan casi ni día ni noche, también son héroes que velan por nuestra salud colectiva
Según nos explica ese héroe nacional, que es el coordinador de Emergencias Sanitarias, el doctor Fernando Simón, y los responsables de Sanidad, puntual y diariamente, al tratarse de un agente desconocido, nuestros organismos no han podido generar anticuerpos que lo frenen. Y aunque la comunidad científica internacional, y la nacional, está trabajando a marchas forzadas en ello, aún no tenemos vacunas ni tratamientos antivirales específicos. Esto llevará su tiempo y aunque se conseguirá una vacuna efectiva, de eso no cabe duda, así como tratamientos efectivos, en este momento nuestra única arma de defensa y la más poderosa es el aislamiento de la población y las medidas higiénicas de lavarse las manos. Hay que evitar a toda costa contagiar a más gente, para que la logística sanitaria española, la madrileña bastante esquilmada por la privatización y corrupción del PP de Madrid, todo hay que decirlo, pueda dar abasto en las UCI para curar a los que han desarrollado neumonía.
Diariamente para tomar decisiones constantes y con información puntual, se reunen el Comité de expertos sanitarios y el Comité de Gestión Técnia, bajo el mando único del Presidente Sánchez y en coordinaciòn con los ministros Illa, Robles, Marlaska y Ábalos
Para luchar contra esta pandemia, todos los estados miembros de la Unión Europea y de Naciones Unidas tienen que estar coordinados y luchar unidos, junto a la OMS y a los ministerios de Sanidad de los países. En España, el Gobierno de la Nación ha creado un mando único, con un Comité Científico, formado por expertos del ministerio de Sanidad que están en permanente conexión con expertos científicos de diferentes organismo, coordinado por el ministro de Sanidad Salvador Illa y presidido por el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, máxima autoridad del Estado en esta situaciòn de Emergencia y Estado de Alerta; también se ha designado un Comité de Gestion Técnica, compuesto por los titulares de Sanidad, Defensa, Interior, Transportes y Movilidad, Salvador Illa, Margarita Robles, Grande Marlaska y Jose Luis Ábalos. Todos ellos encargados de que el Estado de Alarma y sus recomendaciones/órdenes, funcionen como un reloj suizo y sean cumplidas a rajatabla. En ello nos va la vida a los españoles.
El ministro Ábalos controla puertos, aeropuertos, estaciones RENFE, autobuses de largo recorrido, y el transporte por carretera y fronterizo para garantizar el abastecimiento y la movilidad de los agentes que están directamente involucrados en la gestión de esta crisis
El ministro Ábalos controla puertos, aeropuertos, estaciones RENFE, autobuses de largo recorrido, y el transporte por carretera y fronterizo para garantizar el abastecimiento y la movilidad de los agentes que están directamente involucrados en la gestión de esta crisis: abastecedores, distribuidores, gente de limpieza, trabajadores imprescindibles, desplazamientos a tiendas de comida y primeras necesidades, etc. En estas tareas participan todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Desde la UME, dirigida por la ministra Robles, hasta policías, guardia civil, cuerpos autónomos, mossos, ertzaina, local, etc. Y por supuesto Sanidad controlando hospitales, centros de Salud, investigación, tratamientos, prioridades etc.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y estos cuatro ministros insisten: el mayor seguro de vida es el aislamiento. Esta medida es dura puesto que per se, los humanos somos gregarios y seguimos desplazándonos sin parar. Ahora con el mundo globalizado, la expansión de virus se hace pandemia, como así ha sucedido. Ya que afecta a más de 165 países de todo el mundo y ya están contagiados -oficialmente- casi doscientas cuarenta mil personas en todo el mundo. Los españoles, a los que tanto nos gusta tener casas en propiedad y por las cuales nos endeudamos de por vida, resulta que somos una de las poblaciones europeas que más tiempo pasamos fuera. Por eso, es un gran sacrifico el que se nos pide y salvo una minoría de personas insolidarias e inconscientes, la inmensa mayoria del país, ha asumido el encierro. Todos somos soldados y de nosotros depende ganar esta guerra.
Es de cajón que ahora mismo es, o debe ser al menos, más importante la vida que la bolsa. Aunque en lugares tan salvajemente capitalistas como Reino Unido o Estados Unidos de America no lo tengan tan claro. Para el mundo anglosajón la economía todo lo puede, los dirigentes son unos inconscientes fuera de la realidad social, pero serán sus ciudadanos los que lo acaben pagando. Y muy caro.
Los trabajadores de Correos, cumpliendo con su deber de servicios mínimos, también son heroícos, como los sanitarios, policías, distribuidores, limpiadores...
Miles de pequeñas empresas y autónomos van a pasarlo muy mal en este patrón para preservar la Salud Pública y la vida de las personas. Como siempre la picaresca intenta hacer su agosto, hay empresas de grupos multinacionales que están contratando a trabajadores en precario para que lleven a domicilio enseres que no son vitales de supervivencia. También hay empresas públicas que se la tienen que jugar, ya que por ley siguen obligadas a prestar un servicio público pero han cesado en su actividad comercial, con los consabidos perjuicios económicos que esto puede acarrear de pérdida de ingresos y de clientes. Y mientras los trabajadores de Correos piden mayor protección, y la presidencia de la empresa está concienciada y garantiza los servicios mínimos e imprescindibles, a marchas forzadas, y con todas las medidas de protección ya implementadas, llega la multinacional Amazon y anuncia que contratará a 1.500 personas más para atender a la demanda, con unos salarios de auténtica explotación. Y para hacerse con el pastel, anuncia que se le subirá el salario a la plantilla alrededor de un 20%.
Contradicciones del sistema, los que cumplen con su obligación de servicio público pierden, mientras que los que se lo saltan a la torera, se hacen con la tostada del mercado a través de la deslealtad con el conjunto de la ciudadanía. Las grandes grupos multinacionales aumentan su negocio a través del e-commerce .
El Gobierno, de momento no puede controlar que se muevan mercancías no esenciales a través de esta modalidad de venta a distancia, pero quiero dejar bien claro que para llevar a domicilio estos millones de paquetes con bienes no esenciales ( ¡joder que unos cascos de música de 5 euros no son tan necesarios!) se necesitan miles de personas que tocan mercancías, e interactúan entre ellos, y además pueden ser vectores de contagio cuando salen a reparto.
Seamos serios, o paramos todos o esto no es efectivo. Y ya no hablo de las consecuencias para la Salud Pública, pero es a todas luces se trata de controlar la competencia desleal con las empresas del mismo sector que han parado. Esto es injusto para todos los empresarios, autónomos y trabajadores que están asumiendo el riesgo de perder sus empresas, negocios o puestos de trabajo en bien de la Salud colectiva.
Las cosas son así, este parón de la economía tendrá consecuencias, pero cuanto más corta sea su duración menos efectos nocivos tendrá, no alarguemos más el periodo de confinamiento que lo realmente necesario. Desde aquí hago un llamamiento a mis compatriotas para que compren de forma responsable, no expongáis al virus a un trabajador por que necesites unos cascos auriculares, y otros artículos de los que no depende tu bienestar a corto plazo. Cuando acabe la amenaza para nuestras vidas, volveremos al consumo desenfrenado, no os preocupéis, pero seamos también leales ante una adversidad transitoria y letal.