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La lealtad institucional no va con Rivera, ni Casado y mucho menos con Iglesias
(Foto: Europa Press)

La lealtad institucional no va con Rivera, ni Casado y mucho menos con Iglesias

sábado 07 de septiembre de 2019, 11:21h
Esos españoles están todos locos. Siempre dando el cante. Somos diferentes. Aunque algún día en este país se practicó la lealtad institucional, en la escuela post moderna y post verdad donde han bebido los actuales líderes de la oposición, PP, Cs e UP, no saben lo que significa. Vivimos tiempos de salvar el liderazgo propio, al precio que sea y de sacrificio del partido para gloria de su jefe. Ciudadanos no existe. Rivera es el partido, lo que ha originado la desbandada de los cerebros. Unidas Podemos apenas se tiene en pie aunque ya casi todos los fundadores se han dado a la fuga. Iglesias es el rey absolutista de Podemos, se acabaron las asambleas, UP es Pablo Iglesias. La lealtad institucional es un obstáculo en sus carreras hacia ninguna parte, salvo el bloqueo y la regresión.


Qué fácil es caer en las generalizaciones, en los tópicos, que normalmente suelen ser apreciaciones injustas que banalizan los comportamientos o idiosincrasias que intentan describir. Pero, ya me conocéis, mis amigos me definen como una persona sencilla, con pensamientos y gustos simples, y por el contrario, los adversarios me achacan que, precisamente por la sencillez de mi forma de ser, mis reflexiones y argumentaciones son demasiado simplistas.


Bueno, dicho esto, dejémonos de tonterías, vayamos al lio:
Desde luego nadie me podrá negar que los habitantes del Reino de España somos especiales. Diferentes entre nosotros, pero aún más diferentes del resto de los habitantes del planeta tierra. Esto último, este carácter hace de nuestras pequeñas diferencias culturales un rasgo común de todos los españoles que a los ojos de la mayoría de los ciudadanos que habitan este planeta nos define como habitantes de una misma nación, les guste o no les guste a nacionalistas e independentistas, para la mayoría de extranjeros todos somos españoles y por eso somos “diferentes”.
En este caso solo me voy a centrar en algunos comportamientos diferentes e ideologías sociopolíticas peculiares que nos diferencian del resto del mundo. Tenemos, como ciudadanos, una forma muy peculiar de interpretar las diferentes ideologías políticas, además de que nuestros partidos políticos, o al menos la gran mayoría de ellos, tienen unos comportamientos muy extraños.


-La derecha española es diferente a las derechas de los países más avanzados:
Si, lo es, nuestra derecha es una derecha retrógrada, decimonónica, demasiado apegada a la Iglesia católica, con demasiadas reminiscencias franquistas y que nunca ha pedido perdón, a diferencia de los que han hecho las derechas europeas, de sus comportamientos pasados.


Éramos diferentes también del resto de Europa, porque en teoría, en la derecha española ya no había partidos de la ultraderecha. Hasta que apareció Vox, pareciera, que por fin, nuestra derecha hispánica era semejante a la del resto de países avanzados. ¡Gran error! En dichos países el centroderecha hace todo lo posible para que los partidos de la derecha más radical nunca lleguen al poder. Aquí, por supuesto, también nos tenemos que diferenciar, PP y Cs se coaligan con la ultraderecha y la permiten entrar en las instituciones.


Otra peculiaridad de nuestra derecha: no ha evolucionado ideológicamente, solo han puesto caras más jóvenes al frente de sus formaciones, pero sus comportamientos siguen siendo los mismos de siempre y me atrevería a decir que hasta peores: España es su cortijo particular y cuando no pueden gobernar, a diferencia de la lealtad institucional que las derechas europeas profesan a las formaciones gobernantes cuando están en la oposición, desarrollan una política de tierra quemada, de cuanto peor mejor y de bloqueo institucional.
Otro comportamiento peculiar que sorprende es escuchar las diferentes declaraciones de los portavoces del la triple alianza que conocemos como trifachito, de sus voceros y medios de comunicación a sueldo, apoyando y defendiendo las últimas declaraciones de Pablo Iglesias, líder de lo que ellos mismo denominan un partido radical y antisistema. Increíble, la “derechona” quiere que los “antisistema” y comunistas entren en el gobierno de la nación.

¿Somos o no somos diferentes?. La “verdadera” izquierda española:
Desde luego, la izquierda radical española se está comportando de forma que deja escandalizados a sus homólogos europeos. Si, se quedan ojipláticos, al observar la rápida “evolución ideológica” de sus líderes. Han pasado de no creer en la propiedad privada a comprarse mansiones en barrios elitistas, a pasar de una gestión participativa y asamblearia, a ser formaciones presidencialistas en el que el líder lo decide todo. Prefieren que gobierne un partido de derechas a que lo haga uno de izquierdas si no consiguen “sus” sillones.

Se dicen de izquierdas pero anteponen los derechos territoriales a los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos más humildes. La izquierda siempre ha sido internacionalista. ¿Os suena lo de “La Internacional”?. En contraposición a los nacionalismos históricamente defendidos por las derechas oligárquicas. Ver para creer, en Cataluña ERC y algunos líderes de los Comuns priorizan el independentismo “inventado” por los conservadores corruptos de las oligarquías capitalistas catalanas, y gobierna con ellos.
¿Veis?, hasta los catalanes se parecen al resto de españoles por estos comportamientos tan peculiares.
-Y por no alargarme mucho, nosotros, los “irreductibles” vascos, diferenciándonos, como no, del resto del universo, en el País Vasco la derecha conservadora nacionalista intentando por todo los medios que se forme un gobierno entre partidos de la izquierda española y de la extremai zquierda. Aunque dada la correlación de fuerzas que actualmente conviven de forma crispada en el Parlamento, tampoco hay muchas otras opciones. ¿Cómo no van a pensar en el resto del mundo que somos diferentes?
- Hasta el PSOE se diferencia del resto de los partidos socialdemócratas europeos, empeñado en regenerar el estado de bienestar y en salvar a la socialdemocracia europea, sí, también somos diferentes, porque, le pese a quién le pese, lo vamos a conseguir....

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