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Iglesias intenta salvar su hiper liderazgo entregando la cabeza de Echenique
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Iglesias intenta salvar su hiper liderazgo entregando la cabeza de Echenique

miércoles 05 de junio de 2019, 13:45h

Pablo Iglesias sigue en su empeño de ser titular de un ministerio del Ejecutivo de Sánchez, quizá como última tabla de salvación de su liderazgo tras el hundimiento de Podemos en las elecciones generales, donde perdió más de dos millones de votos, y en las municipales donde siguió perdiendo apoyos y se quedó sin su principal seña de identidad, los ayuntamientos del cambio. Además, ha presentado la cabeza de Echenique, ex secretario General de Organización de Podemos, como cabeza de turco por los malos resultados y lo ha sustituido por el canario de las "rastas", Alberto Rodríguez. También ha reemplazado a Pablo Bustinduy, como líder en el europarlamento por Idoia Villanueva. Parece que toda la "cúpula" de Podemos ve que el hiper liderazgo de Iglesias es el problema, salvo él mismo que se ha quedado literalmente solo.

Comenzaba la semana en Unidas Podemos con el extremo de una formación en crisis profunda de identidad, tras la secesión de Errejón, en Más Madrid, y parte de la cúpula fundadora y después de los malos resultados electorales tanto en las generales como en las municipales. Situacion agravaba por las declaraciones del que fuera secretario General de Podemos en la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar, que dió prácticamente por roto el proyecto político del que hace poco formaba parte y pedía la celebración de una Asamblea Ciudadana que fijara un nuevo rumbo. Todos entendieron que era un claro eufemismo para pedir, un nuevo líder. Salvo Iglesias, la ex cúpula de Podemos, señala el hiperliderazgo de Pablo Iglesias y de Irene Montero, como el problema de la formación morada. Mientras la pareja dirigente, se ven como la salvación y el problema "son los otros".

En la tarde de este mismo martes se hacía público que Pablo Echenique deja de ser el secretario de Organización del partido. Fuentes de la organización dejan claro que la razón de esta destitución se debe a la fuerte bajada de votos que ha registrado Unidas Podemos en los últimos procesos electorales. No se prescinde del diputado morado, sino que se le van a asignar otras tareas. Echenique seguirá formando parte de la ejecutiva como responsable de Acción de Gobierno e Institucional y será el encargado de supervisar y seguir los pactos postelectorales con otras formaciones. Con esta entrega de la cabeza de Echenique, tras el abandono de todo el equipo fundador, el líder máximo, Pablo Iglesias, intenta atajar frente a los suyos, lo que es la peor crisis interna desde que la formación surgiera hace más de cinco años. Incluso, forzado por las circunstancias, ha anunciado que este sábado habrá un Consejo Ciudadano, el máximo órgano elegido por la Asamblea Ciudadana, y se prevé que allí se dará respuesta y soluciones a los malos resultados obtenidos en las urnas.

Fuentes de Podemos han filtrado que es urgente hacer una reestructuración tras la amplia pérdida de apoyos electorales y marcar un nuevo rumbo para el partido. Por todos los medios, Iglesias ha tratado de tapar todo este ruido para que no afectara en su actual objetivo primordial, que no es el presente y futuro de Podemos, no, sino la posibilidad de "entrar el mismo, en primera persona en el Gabinete ministerial de Pedro Sánchez", algo que cada día que pasa ven más improbable en el Partido Socialista. Dado que no parece muy eficaz frente a la ciudadanía, incorporar en el Consejo de Ministros, a un líder fuertemente cuestionado por su partido, que además se encuentra en franca descomposición.

De una forma obsesiva e insistente, sin argumentación nueva que la sustente, Iglesias reclama al PSOE de Pedro Sánchez ser parte activa del futuro Ejecutivo socialista. La propia tradición en la formación de gobiernos en España, desde el inicio de la democracia, ha sido que el partido más votado, se basa en el apoyo de otro u otros grupos, mediante el apoyo propio o la abstención, pero no con la obligación a cambio de introducir en el Consejo de Ministros a los dirigentes o fundadores de otros partidos por muy afines que estos sean. Máxime en la actual situación política española que, debido a la irrupción, de hasta tres partidos nacionales nuevos, Cs, Vox y Podemos, la fragmentación es tal, que la formación de gobiernos regionales y municipales se ha convertido en una auténtica tómbola donde se intercambian cromos de poder, pero se habla poco de programas y propuestas para mejorar la vida de los contribuyentes y ciudadanos. Y esto es precisamente lo que el Psoe, en boca de su secretario de Organización, Jose Luis Ábalos, denuncia constantemente.

Eso, sin citar los propios vetos que otras formaciones políticas producen unos sobre otros, lo que hace aún mas difícil los acuerdos. Por lo tanto, en el PSOE desde el principio trabajan por un gobierno monocolor, con independientes que bien podrían ser propuestos por Podemos, pero que en ningún caso quieren un Ejecutivo de coalición. Muchos ven cada vez es más lejana la posibilidad de ver a Pablo Iglesias con una cartera de ministro bajo el brazo que, en definitiva, es lo que el secretario general de la formación morada siempre ha perseguido.

En clave interna, la sustitución de Echenique por Alberto Rodríguez supone ya una importante pista de cómo pretende resolver la dirección de Podemos esta crisis. Echenique llegó a la secretaría de Organización en 2016 apoyado por la mayoría de los líderes territoriales. Hasta entonces, el ahora diputado lideraba al partido en Aragón y representaba cierta oposición al poder centralista que ostentaba y ostenta Pablo Iglesias. Eran tiempos en los que su tándem con la andaluza Teresa Rodríguez le hacía tener el apoyo de aquellos sectores de la organización que apostaban por la elección de los cargos por primarias y por impulsar procesos abiertos. Ahora, el propio Echenique ha tenido unos resultados malos en Argagón, Podemos ha perdido uno de sus ayuntamientos estrella, el de Zaragoza, y el máximo líder, Iglesias, ha decidido sustituirle.

Echenique era de los pocos fieles que le quedaban a Iglesias, después de que Teresa Rodríguez y Jose María González, Kichi, Luis Alegre, Carolina Bescansa, Pablo Bustinduy, el propio Íñigo Errejón, y ahora Ramón Espinar, le hayan abandonado. A su llegada a Madrid, Echenique fue acumulando poder lo que hizo que en Vistalegre II obtuviera incluso más votos que Iñigo Errejón. Su principal objetivo entonces fue ensanchar el partido en las distintas regiones pero, a la vista de los resultados, no ha conseguido ni de cerca, cumplir dichos objetivos.

Ahora se le presenta a Aberto Rodríguez, su sustituto, una dificilísima tarea de refundación de los restos. Tiene que recoger los cascos de todas las roturas producidas por los abandonos y marcar un nuevo rumbo con lo que queda de Podemos. El futuro secretario de Organización es conocido en el Congreso de los Diputados por su habitual peinado de rastas jamaicanas en el pelo. Con los años y con sus correctas intervenciones en la cámara alta se ha ido ganando el respeto no solo de los suyos sino también de sus adversarios políticos. Para el recuerdo queda su elegante despedida a un diputado del PP que se jubilaba desde la tribuna del Congreso de los Diputados. Ahora, se enfrenta a un reto mayúsculo, que no es otro que tratar de recuperar para su formación los millones de votos que han perdido, pero también reestructurar una formación que está prácticamente roto en numerosos territorios.

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(Foto: Europa Press)
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