España se enfrenta a un momento difícil en lo político en el que los migrantes debemos luchar por nuestros derechos
No son tiempos buenos para los migrantes; ni en este ni en otros países de Europa. En este momento en el que estamos viendo como la extrema derecha, aún más radicalizada que lo que acostumbraba a estar, fomenta el discurso del odio en nuestro país acentuando la fobia que muestran a las personas de otro origen étnico, religión, color de piel, creencia religiosa o forma de vivir la sexualidad.
Si bien es cierto que ser migrante en España se está convirtiendo en un objeto de fobia, ser mujer y migrante se convierte en un verdadero motivo de lucha en contra de los discursos de quienes nos quieren eliminar nuestros derechos. Y es que, todos aquellos que aseguraban que a este país no iban a llegar las extremas derechas que desde hace años atentan en Europa, no querían reflexionar acerca de cómo a España todo llega tarde. Llegó tarde el fascismo, y aquí duró más.
No podemos mantenernos aletargados ante las injusticias. No podemos mantenernos aletargadas ante la violencia de género que se ha convertido, pese a que algunos lo nieguen, en un gran acto de terrorismo machista que atenta contra la integridad no sólo de las mujeres, sino también de las familias que sufren a causa de esos hombres que se creen superiores a nosotras por el simple hecho de ser hombres. Nuestro futuro pasa por ser feministas.
Desde estas modestas palabras me gustaría trasladarles mi opinión como mujer, paraguaya y trabajadora de lo que estoy viendo que ocurre en este país. Me da miedo ver cómo se destrozan los derechos a base del discurso de “vienen a robar nuestro trabajo”; ¿robar? ¿Robar significa trabajar más, cobrar menos y que te ninguneen día a día tus derechos? ¿Robar significa caminar con miedo por la ciudad porque más de una persona ha sufrido una agresión por su condición sexual, su color de piel o su ideología?
Este es el momento del contraataque. Contra el discurso del odio, educación. Salgamos a la calle, hablemos, dialoguemos y trabajemos por nuestros intereses. Salgamos y hagámoslo con el partido que siempre ha estado a nuestro lado, con la única entidad política que nos ha permitido tener presencia social mediante las distintas fórmulas que nos han ayudado a tener dignidad, la misma dignidad que otros partidos nos quieren quitar en este momento: El Partido Socialista. El Partido que hizo posible la regulación, con Rodríguez Zapatero, de miles de personas de todas las nacionalidades que vinieron a este bello país con la idea de tener una proyección de futuro. El Partido que ha hecho posible la libertad sexual, religiosa y la igualdad entre el hombre y la mujer. Porque somos la primera fuerza política feminista de la historia de este país. Mi partido, tú partido, el partido de todas las personas que nos sentimos y definimos como progresistas y feministas, deseosos de un futuro en el que la igualdad y la equidad sean las garantes del sistema democrático en el que vivimos.