Las dirigentes de la Women’s March Inc condenaron el antisemitismo, se reunieron con rabinos e incluyeron a tres judías en una nueva comisión de supervisión
El pasado sábado miles de personas se manifestaron en algunas ciudades de Estados Unidos, con el fin de respaldar la tercera edición de la Marcha de Mujeres (Women´s March Inc).
Defender los derechos de las mujeres y mostrar su rechazo al gobierno del presidente, Donald Trump, es el objetivo principal de este movimiento en el que se observó una menor participación que en años anteriores. A pesar de que la convocatoria fue lanzada con antelación, la respuesta de los asistentes no fue la esperada debido a las acusaciones de antisemitismo en contra de los organismos convocantes.
A pesar de que previeron la caída de nieve y lluvia, las acciones de protesta no fueron canceladas y se reunieron en la Plaza de la Libertad (Freedom Plaza), para después desplazarse por Pennsylvania Avenue con el fin de caminar frente al Trump International Hotel.
Fue en la primera Marcha de las Mujeres del 2017 donde se registró la asistencia de cientos de miles de manifestantes, movimiento que fue calificado como uno de los de mayor participación en la historia, sin embargo, para esta edición los organizadores calcularon una participación real de hasta 500.000 personas.
Algunas de las denuncias que hicieron mediante mensajes escritos, fueron: la separación de las familias migrantes arrestadas en la frontera con México, protestaron también contra la construcción del muro y contra el veto a la entrada desde países de mayoría musulmana.
Exigieron que se promuevan leyes progresistas incluidas en el documento Agenda de la mujer, en donde se aborden medidas contra la violencia hacia las mujeres, derechos y libertades civiles, medio ambiente, entre otros.
Cabe señalar que esta movilización se vio afectada luego de que una de las copresidentas, Tamika Mallory, asistió a un acto de la organización religiosa Nación del Islam, en donde el nacionalista afroestadunidense, Louis Farrakhan, lanzó declaraciones contra judíos.
Es por ello que ante dicha declaración otra copresidenta la palestino-estadunidense, Linda Sarsour, rechazó tales acusaciones y dijo que el propósito del movimiento es “combatir el fanatismo y la discriminación en todas sus formas, incluyendo la homofobia y el antisemitismo”.
Esto condicionó la participación al movimiento, lo que impulso que muchas mujeres dejaran las actividades preparadas para esta marcha y se unieron al March On, ambos movimientos fueron realizados en diferentes formas en las ciudades de Atlanta, Chicago, Washington, Nueva York y Los Ángeles.