“Si algún día me matan quiero que tengáis muy en cuenta lo que voy a deciros…", así comienza la carta publicada en El Heraldo de Aragón de Beatriz García Boldova, letrada amiga de Rebeca Santamalia Cáncer, asesinada en Zaragoza por su ex defendido. “No habrá mejor homenaje que podáis rendirme que cumplir lo que os pido. Lo primero que quiero es que respetéis mi memoria y a todos aquellos que me quieren (…). Mi familia y mis amigos estarán rotos de dolor. Por eso os pido por favor que no les añadáis lágrimas sino que los cuidéis…”.
La abogada zaragozana Beatriz García Boldova lo tiene claro. En su emotiva carta publicada este viernes por El Heraldo de Aragón, en homenaje a su compañera de toga asesinada dice: “No habrá mejor homenaje que podáis rendirme que cumplir lo que os pido, a quienes me hayáis conocido y a quienes no hayáis tenido la oportunidad de hacerlo”.
Sobre el tratamiento de la muerte y el trato mediático que se le ha dado a su compañera: “Lo primero que quiero es que respetéis mi memoria y a todos aquellos que me quieren. Yo ya no sufriré, pero mi familia y mis amigos estarán rotos de dolor; por eso os pido por favor que no les añadáis lágrimas sino que los cuidéis”.
Justicia, pero no venganza: “Quiero que se investigue mi muerte con detalle, pero sobre todo con el máximo respeto a las garantías constitucionales; y cuando se conozca al culpable de mi muerte, que se aplique la pena que le corresponda, porque no quiero venganza sino justicia”.
“Lo que no quiero es que mi nombre y apellidos salgan durante semanas en todos los medios de comunicación para pasar al olvido con la siguiente muerta, con el siguiente hecho con tirón mediático. No quiero que la imagen de mi cadáver recorra las redes sociales. Si publicáis una foto mía, que sea aquella que esté llena de vida, sonriente, solo aquellas fotos que os recuerden todo lo que bueno que compartisteis conmigo”, pide la letrada en su carta en El Heraldo de Aragón.
Sobre el asesinato de su compañera Rebeca Santamalia esta misma semana los medios de comunicación recogen rumores privados sin contrastar y, sobre todo, sin respeto ni miramiento a la familia de la abogada, y a la propia víctima: “No quiero especulaciones sobre los motivos de mi muerte; sobre cada una de las circunstancias en las que ha ocurrido el hecho que ha terminado con mis días. No quiero juicios paralelos ni en un sentido ni en el otro. No quiero juicios de valor ni lecciones sobre mi vida, sobre mi trabajo, sobre mis relaciones amorosas, sobre mis amigos. Mis elecciones vitales fueron mías y nadie tiene el derecho de juzgarme y menos una vez muerta”.
Tampoco se olvida García Boldova de aquellos que especulan con el dolor ajeno: “No quiero declaraciones de políticos a los que no he tenido el placer de conocer en mi vida y mucho menos que se trate de obtener ningún tipo de rédito electoral, me da igual de las siglas que sea. Déjense de palabras huecas y doten presupuestos”.
“Y si mi muerte tiene que ver con mi toga, compañeros, continuad con ánimo y con una sonrisa el trabajo que yo ya no podré hacer”, alienta a sus colegas de profesión, a los que reivindica que no tengan miedo, “no desfallezcáis, os lo debéis a vosotros mismos y a todo hombre y mujer de bien que habita este planeta”.
“Si algún día me matan”, concluye, “recordad mis luchas por los derechos y libertades, por la igualdad y no la discriminación, por un mundo más justo y no las dejéis sin capitán; estoy segura de que no lo haréis. A pesar de que no quiero que nadie me mate, por si acaso, ya sabéis lo que quiero”.