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Edición testing    10 de julio de 2020

Turquía

En países como Yemen, Libia o Afganistán no hacía falta el COVID-19 para que la tragedia asfixiara la vida. La guerra ha seguido asolando esos lugares, sin apenas respiro (en Afganistán, a salvo de un alto el fuego, hay una tregua frágil y no siempre contrastable. Naturalmente, el coronavirus no se ha privado de extenderse por allí también y dejará un reguero de dolor y muerte. Duplicará el sufrimiento de las naciones y reforzará el autoritarismo de gobiernos, pseudogobiernos y caciques. El resultado: guerras al cuadrado.

Alemanía, Países Bajos, Bélgica. la República Checa, y otros paises se unen a la lista de naciones que han comprado material para luchar contra el coronavirus en el mercado exterior que ha resultado defectuoso o cuyo envío estaba contaminado. En el caso de Alemania, un envío de 241 millones de euros de valor no ha llegado todavía al país. La diferencia con respecto a España es que la oposición de sus países actúa con solidaridad y lealtad, sin crítica feroz.

Sea cual fuere la resolución del caso del barco Open Arms y de otras embarcaciones de ONG’s que participan en el salvamento de personas que embarcan en lanchas neumaticas de las mafias por el Mediterráneo, estas situaciones inhumanas tendrán continuidad. La clave reside en la adopción de respuestas sólidas y solidarias a las Migraciones acordadas por los Estados de la UE. Lo último es que los gobiernos se desentiendan o anden improvisando, porque el problema se agravará hasta niveles insostenibles.

Uno de los síntomas de este tiempo convulso -llámese resquebrajamiento del orden liberal, debilitamiento de la democracia o simplemente crisis del sistema- es la fragilidad de las alianzas. El nacionalismo pujante cuestiona lealtades que no estén sujetas a grandilocuentes pero confusas alineaciones identitarias, que enmascaran necesidades o urgencias de afianzamiento del poder personal o de clan. La noción de alianza y la condición de aliado se encuentran devaluadas.

Las fuerzas de seguridad turcas han encontrado los cuerpos de tres refugiados afganos que murieron aparentemente por hipotermia en Edirne, provincia del noroeste de Turquía, colindante con Grecia. Según declaró un testigo a la Policía, los tres migrantes fueron obligados a dejar el campo de refugiados y regresar a Turquía sin ropa de abrigo.

La Fiscalía General de Estambul, encargada de la investigación del periodista saudí, señala que Jamal Khashoggi fue "asfixiado hasta la muerte, de acuerdo con un plan ideado de antemano". Añade en un comunicado que "su cuerpo fue descuartizado también de manera planificada".

Un total de 24 refugiados han sido trasladados de vuelta a Turquía tras ser interceptados por la guardia costera mientras navegaban en dos barcas hacia las islas griegas del Egeo.

Esta semana han sido hallados los cadáveres de tres mujeres degolladas en la frontera terrestre entre Grecia y Turquía. Algunos medios locales especulan con que pudieran haber sido víctimas de radicales islámicos.
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