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Edición testing    17 de enero de 2021

Santiago Abascal

"Joe Biden jamás será presidente de los Estados Unidos", dijo el miércoles una de las fieles de Donald Trump entrevistada en la calle para una televisión; mujer bastante madura, muy maquillada, ojos de investigadora de otros mundos, expresión de sibila dopada. "El presidente de los Estados Unidos será Donald Trump mientras él quiera", concluyó con una sonrisa triunfal. Mientras Trump quisiera, sus zombis seguían en el Capitolio de los Estados Unidos escalando paredes, rompiendo ventanas, probando tribunas y butacas de Senadores y Representantes, robando muebles, cartas, documentos. La señora sibilina estaba a la puerta de un hotel a punto de entrar. Se ve que se había cansado de cargar con la bandera durante el rally de Trump previo al asalto al Capitolio y había decidido dejar la parte más arriesgada de la aventura a sus correligionarios más brutos.

Una encuesta realizada por SW Demoscopia para infoLibre posiciona al PSOE como el ganador de las elecciones con una diferencia de 30 escaños si se celebraran hoy. El partido gana dos asientos, aumentando a los 122, frente al 10N, mostrando que su estrategia de impulsar unos presupuestos progresistas con Unidas Podemos y los partidos nacionalistas sí ha funcionado. Unidas Podemos, por el contrario, es el partido que se ve más afectado, perdiendo ocho escaños y pasando de un 13 a un 11’1% en cantidad de voto. La mayoría de estos votantes se transfieren al PSOE, un 16’7%. Mientras, la formación de ultraderecha Vox es la que más fidelidad de voto mantiene, un 74’2% de los votantes que apostaron por Abascal lo volvería a hacer. Ganarían un total de 7 diputados llegando a los 59, muchos votos transferidos del PP y Ciudadanos, mostrando que su estrategia de moción de censura para transferir opiniones sí funcionó. Las formaciones de derecha y ultraderecha superarían así al Gobierno de coalición actual, cosechando 158 escaños frente a 149, pero los progresistas seguirían gobernando con el apoyo de los partidos nacionalistas, que sería aun más clave que en las elecciones anteriores.

Así de contundente se ha mostrado la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ante la negativa de la formación liderada por Santiago Abascal a sentarse a negociar unos Presupuestos que ellos mismos han calificado como "de la ruina", en una serie de vídeos que han lanzado a través de las redes sociales: "¿Con vídeos en vez de enmiendas vamos a tener las UCIs funcionando, las escuelas abiertas, ayudas a los ciudadanos, a la dependencia?", ha lanzado al partido ultraderechista la dirigente socialista.

¿A quién le importan las elecciones americanas cuando en casa está enfermando y muriendo gente y se están cerrando locales para siempre y miles están rellenando formularios para pedir una ayuda o haciendo cola para conseguir un poco de comida? Trump es solo un nombre, una palabra que suena a golpe de tambor lejano. Pues bien, esta mañana, leyendo The Guardian, Trump me sonó en la mente con la fuerza de decibelios insoportables para el oído humano. Trump me sonó a golpe mortal contra el virus que asola el mundo, contra todos los negocios, grandes y pequeños, contra todas las ayudas, contra todas las colas. Trump me sonó a la solución de todos los problemas de la tierra por la vía de la muerte. Ayer, Donald Trump comunicó a su gabinete su intención de atacar las instalaciones nucleares de Irán antes de dejar la presidencia.

Un nuevo atentado terrorista vinculado al Estado Islámico ha dejado cuatro víctimas mortales y 17 heridos, 7 de los cuales se encuentran en estado de extrema gravedad y están luchando por sus vidas. Los hechos comenzaron ayer a las ocho de la tarde en la capital austriaca en las inmediaciones de una sinagoga que podría haber sido el objetivo del atentado. El perpetrador, un hombre de 20 años detenido anteriormente por intentar huir a Siria para unirse a ISIS, fue abatido por la policía poco después de los hechos. Ahora, las fuerzas de seguridad estudian 20.000 vídeos para comprobar que no hubo más atacantes que lograron escapar de la zona y durante la madrugada de ayer se realizaron una quincena de registros y “varias detenciones”, aunque aun no se han confirmado cuántas. Desde el Ministerio del Interior declaraban que se estudian a cuatro personas que podrían estar directamente vinculadas con el ataque y esta misma mañana se realizaban las dos últimas detenciones por el momento en la ciudad de Sankt Pölten.

Uno creía que era increíble que un individuo se atreviera a secuestrar la atención de todos los políticos, de toda la prensa, de todos los ciudadanos interesados en la política de este país proponiendo una moción de censura contra el gobierno, cuando todo ser humano, es decir, ser racional y empático, tenía su atención, como la tenía que tener, concentrada en defenderse y defendernos contra un virus que nos está aplastando como a moscas. Increíble, pero cierto.

“Hasta aquí hemos llegado, señor Abascal”. Esta frase resonó con fuerza en el Hemiciclo para sorpresa de los diputados presentes en el debate de la moción de censura presentada por VOX. ¿Quién la pronunció? No fueron ni el presidente ni el vicepresidente del Gobierno socialcomunista, objetivo último de la estrategia política del Partido Popular y de VOX. Quien la pronunció fue Pablo Casado, el socio del señor Abascal desde las pasadas elecciones del 10 de noviembre de 2019.

La moción de censura de Vox acabó con Santiago Abascal vapuleado y noqueado y con el líder del PP, Pablo Casado, como el gran triunfador de los dos días de intenso debate. La ruptura de los populares con la ultraderecha se celebra en Madrid y en Bruselas, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez espera a que las palabras se conviertan en hechos. No es la primera vez que el máximo dirigente del PP arremete contra la extrema derecha para después seguir ‘bailando’ al son de los desvaríos populistas de los de Abascal. No habrá que esperar mucho para saber qué hay de cierto de la nueva estrategia, en las próximas semanas socialistas y populares deberían desbloquear la urgente renovación de los órganos constitucionales.

El partido de Santiago Abascal ha cosechado un fracaso sin paliativos en el Congreso de los Diputados a su moción de censura que proponía sustituir al Gobierno actual por otro Ejecutivo liderado por los ultraderechistas. Sólo los 52 diputados de la extrema derecha han apoyado la moción que ha tenido el peor resultado de la democracia al recibir el no rotundo de 298 diputados que representan a 15 grupos políticos distintos sustentados en 20.850.736 votos de los españoles y españolas en las elecciones de noviembre de 2019. Pedro Sánchez se ha mostrado satisfecho del desarrollo de la moción y se ha alegrado de que el PP, al menos por una vez, haya hecho frente a los ultras con los que a su vez, sustenta sus gobiernos regionales en Madrid, Andalucía y Murcia.

El líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha sido el autor de uno de los discursos más celebrados este jueves en el Congreso de los Diputados, donde incluso ha tenido buenas palabras hacia el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, tras hacerse oficial su ruptura con la ultraderecha gracias a su 'no' a la moción de censura planteada por Santiago Abascal y los suyos contra el Ejecutivo de coalición.

Unidas Podemos ha elegido a cuatro mujeres para tomar la palabra frente a la moción de censura de Vox al Gobierno de España. Lo ha hecho con un claro mensaje: "Defender los derechos de las mujeres frente al machismo extremista de Vox". Asegurando que pretenden que España camine "hacia una republica feminista". Además, ha afeado a la formación liderada por Santiago Abascal que su proyecto se base en el odio, defendiendo los privilegios de unos pocos, "ciego a la violencia machista e incluso a la ciencia que avisa del cambio climático y, sobre todo, alejado de la España real a la que dice defender".

Pablo Casado rompe puentes con la extrema derecha y vota ‘no’ a la moción de censura de Vox. Abascal se queda perplejo, según el mismo reconoce.

En un duro, durísimo discurso contra la ultraderecha, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha dado un fuerte puñetazo en la mesa, algo que muchos españoles esperaban desde hace mucho tiempo. Y ha supuesto una ruptura, que habrá que esperar para ver si se confirma en los próximos meses, que lleva al PP a ‘europeizarse’ alejándose de la extrema derecha, una estrategia que los conservadores del resto del continente llevan haciendo desde hace años. El discurso de Casado ha sido tan contundente que el candidato en esta moción de censura, Santiago Abascal, ha dicho quedarse perplejo, y así se ha podido vislumbrar en su réplica dónde se le ha visto descolocado y sin saber muy bien qué responder. Comienza así una nueva etapa política que, quizás, devenga en lo que hace mucho tiempo que debía haber sucedido, levantar un cordón sanitario a la ultraderecha.

El presidente del Gobierno ha desmontado el mitin político de Santiago Abascal, el ‘candidato a presidente’ de la fracasada moción de censura de Vox en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez, además, ha rebatido todos y cada uno de los argumentos de la ultraderecha a quien ha acusado de “utilizar la Constitución democrática para promover un acto de propaganda de un mensaje de odio, furia y choque”. Y, además, ha exigido a Pablo Casado, líder del PP que deje de engordar a la ultraderecha que solo busca “dividirnos, provocarnos y enfrentarnos. Esta es y no otra la razón última de su moción de censura”. La mayoría de partidos políticos han recriminado a Abascal que gaste recursos del Estado y el tiempo de los dirigentes, en actos tan vacuos e inútiles.

El Pleno del Congreso de los Diputados ha comenzado este miércoles con el debate de la moción de censura de la ultraderecha de Vox que propone como candidato a la presidencia de España a su líder, Santiago Abascal. El diputado ultraderechista, Ignacio Garriga, que será candidato de Vox a la Generalitat de Catalunya, ha sido el encargado de presentar esta iniciativa parlamentaria y ha estado más de una hora y media en la tribuna del Congreso lanzando sus soflamas contra la inmigración, la igualdad o la estructura autonómica del Estado. Después ha comenzado su discurso Santiago Abascal que prometía relatar su programa de gobierno pero se ha limitado a prometer unas elecciones antes de que acabe el año y después ha convertido su discurso en un mitin político en el que ha arremetido contra el Gobierno de Pedro Sánchez, contra el vicepresidente Iglesias, contra su indumentaria; pero también contra el proyecto europeo, la Unión Europea, contra China, contra los cómplices de los comunistas… en definitiva una retahíla de falsedades, de insultos, de datos falsos o de teorías conspiranóicas y negacionistas más propias de Donald Trump que de un político responsable y con altura de Estado.

Yo acuso a los neocon y los ultra radicales de haber contaminado la política española y querer llevarnos al abismo. Les acuso de no respetar las normas democráticas, de vejar la Constitución y estirarla a su antojo. Les acuso de no respetar las reglas del juego democrático que todos los españoles nos hemos dado. Les acuso de crispar, de emponzoñar, de obstaculizar y sobre todo, de retorcer y atacar a la verdad y de debilitar el debate democrático y las normas de este país al que tanto le costó salir de las garras del fascismo. Y finalmente, acuso al partido popular, que alguna vez fue partido de Gobierno, de haber abierto las puertas al rencor, a la venganza, a la cripación, al insulto y la falta de debate parlamentario al no aportar ni propuestas ni soluciones. Y todo ello, en un momento en el que la unidad y el apoyo al Gobierno legítimo de la nación pueden evitar mucha enfermedad y muchas muertes.