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Edición testing    27 de enero de 2021

sanitarios necesarios

Un repunte de los contagios del 15% en siete días ha obligado a la Comunidad de Madrid a estrenar nuevas medidas para hacer frente a la pandemia. Desde este lunes 25 de enero y hasta mínimo 15 días, el toque de queda establecido en la capital se amplía entre las 22.00 y las 06.00 horas y todos los establecimientos considerados no esenciales, como la hostelería, el comercio o los locales de ocio cierran a las 21.00 horas. Asimismo, quedan prohibidas las reuniones en casa entre personas no convivientes, salvo para aquellos ciudadanos que se encarguen de cuidar a mayores, menores y dependientes, o que vivan solos o tengan un vínculo matrimonial o de pareja. Además, el 24% de los madrileños tienen también desde este lunes restringida su movilidad, al confinar un total de 56 Zonas Básicas de Salud (ZBS) y 25 localidades de la autonomía. Por otro lado, ante el avance del coronavirus, se está ampliando a toda prisa el tercer pabellón del Hospital público Enfermera Isabel Zendal con 352 camas más de hospitalización, aunque siguen las denuncias de pacientes y trabajadores por las deficiencias que presenta este pseudohospital.

Las calles de Madrid se llenaron ayer con miles de manifestantes que denunciaban la construcción del nuevo negocio de Ayuso que ya supone, como mínimo, 100 millones de euros. El hospital se ha inaugurado supuestamente hoy con, tan solo, 111 trabajadores de los 699 que necesitaban para abrir uno de sus pabellones. De las 1.000 camas prometidas, solo se han instalado 240 pero, aun así, la comunidad continúa con sus esfuerzos de reubicar personal en vez de contratar refuerzos, lo que CC.OO. califica como “surrealista”. Los sindicatos y organizaciones sanitarias protestaban por “el ladrillazo hospitalario” que solo ha servido “para la gloria de Ayuso y sus amigos los constructores”, con contratos a dedo que aun no se conocen en su totalidad. Los profesionales reclaman que se destine dinero a reforzar una sanidad pública que queda más deteriorada cada año con el negocio de las privatizaciones y que se acabe con este tipo de construcciones que suponen “un insulto para la ciudadanía”. “Si tenemos, por desgracia, una tercera ola en enero, vamos a tener muchos más problemas sanitarios que ahora porque estarán llenos los hospitales otra vez. Los trabajadores están en estrés y no van a poder aguantar mucho más”, mantienen desde UGT con preocupación por la falta de contratación y dinero realmente invertido para la sanidad pública.

Desde el inicio del confinamiento a consecuencia del Estado de Alarma, decretado el 14 de marzo, para frenar la pandemia del Covid-19, los españoles han sido ejemplo ante mundo, llevando arte, música, alegría, bailes, y sobre todo muchos aplausos al colectivo de más de doscientos mil sanitarios que lucharon en primera fila, arriesgando sus vidas, para salvar las nuestras. Tras dos meses de aplausos diarios,el doctor Fernando Simón y el ministro de Sanidad, anunciaron que se estaba doblegando al virus, y los datos empezaron a descender, relajando las emergencias y las UCIs desbordadas de los hospitales. Elló costó casi 50.000 sanitarios contagiados, más de doscientas mil personas contagiadas en toda España, además de casi 27.000 muertos. Cuando la gente ha podido salir a la calle, los aplausos ya no eran necesarios, pero lamentablemente han sido sustituidos por un puñado de insolidarios y ultras con las cacerolas, que han puesto en riesgo la salud de todos, en aglomeraciones no permitas en sus calles, de barrios ricos. Este lunes, miles de personas se han desplazado a las puertas de los hospitales, guardando rigurosamene las distancias y con sus mascarillas, a homenajearles desde la calle y pedir conjuntamente: "Sanidad Pública" y recordar a los gobiernos del PP que "la Sanidad Pública se defiende, no se vende"

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