lahoradigital.com
Edición testing    27 de febrero de 2021

Salvardor Illa

El infantilismo político de Ayuso, cuya ineficacia ha originado el descontrol de la pandemia en Madrid, foco pandémico europeo, basó su acuerdo con el Gobierno en extender normas al resto de CCAA

Las posiciones del PP y de su gobierno en la Comunidad de Madrid, en manos de Isabel Díaz Ayuso, siguen una actitud frentista contra el Gobierno de España en medio de la peor pandemia de los últimos 100 años. El Ejecutivo de Pedro Sánchez, instalado desde hace meses en "la unidad y centrado en la lucha contra la Covid-19", sufre permanentemente una política de tierra quemada, plagada de provocaciones de la derecha y la ultra derecha que les invitan a la confrontación. Ante esto, el Gobierno ha optado por armarse de paciencia para priorizar lo verdaderamente importante ahora: "controlar la incidencia del Covid, especialmente en Madrid, que ostenta el 30% de los casos, muertes y hospitalizaciones". Así, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, armado de "paciencia infinita" en su negociación con el Gabinete de Ayuso, ha conseguido alcanzar un acuerdo para que Madrid asuma que debe endurecer las restricciones en su región para frenar el descontrol comunitario de la Covid-19, que es el más alto de toda Europa. Muchos pedían "Ya" una intervención inmediata del Gobierno que hubiera conllevado a un "choque de trenes y a un conflicto judicial entre administraciones", olvidando lo urgente de la situación. Si el "infantilismo político" de Ayuso, para tapar sus errores, exigía "un criterio común para todas aquellas ciudades españolas de más de 100.000 habitantes por el que se llevarán a cabo limitaciones a la movilidad cuando se superen unos determinados umbrales en tres parámetros concretos", Illa se lo ha concedido y de esa forma salvar a Madrid sin más dilación, donde ya se está llegando tarde.

  • 1