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Edición testing    10 de abril de 2021

Partido Demócrata

Joe Biden disfruta de sus primeros días como vencedor de las elecciones, desde su casa-refugio en Wilmington, Delaware. Le llega muy mitigado el ruido del presidente caído, que agita su arma preferida (las mentiras: fraude o robo electoral) y rumia una venganza inútil y egotista. El vencedor se solaza con las celebraciones comprensibles de seguidores o de los neutrales que prefieren una vuelta a la antigua normalidad política. Tiempo habrá de analizar equipo, programas y estrategias del presidente electo. Hagamos hoy vista de pájaro.

Donald Trump tendrá que dejar la Casa Blanca antes del 20 de enero. Mientras tanto las calles se llenan de alegría, música y bailes en contraposición con los seguidores de Trump, armados hasta los dientes, que se baten en retirada.

No sólo el candidato demócrata, Joe Biden, se ha convertido este sábado de forma oficial en presidente electo y será, a partir del 20 de enero el cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos de América, sino que además, su compañera de partido, Kamala Harris, será la primera mujer, y además afroamericana, nombrada vicepresidenta en toda la historia de EEUU. Serán la pareja perfecta y el futuro del partido demócrata. Ambos han conseguido que más de 74 millones de americanos les hayan votado, la cifra mayor de todos los tiempos, otro hito. El recuento, junto al enrocamiento del errático Trump, ha supuesto cuatro días de zozobra. Pero la elección de Biden finalmente, ha originado que la alegría haya irrumpido en las calles, sustituyendo a los rabiosos trumpistas, armados hasta los dientes, y ha dejado claro que el nuevo Presidente va a gobernar para todos los estadounidenses. Para recuperar la fe en los EEUU y en la fuerte democracia americana. No obstante, a nadie se le escapa que la pataleta de Trump aún puede durar unas semanas en los tribunales, con escasas, o nulas posibilidades de prosperar.

El recuento de las históricas elecciones estadounidenses está siendo más largo de lo previsto. Los dos candidatos mantienen una reñida disputa y cada papeleta cuenta. La noche acaba sin un vencedor claro ya que Trump conserva los Estados del Sur y la batalla se desplaza al norte, al denominado ‘cinturón del óxido’. El objetivo de los demócratas es llegar a los 270 votos electorales, pero para ello necesita recuperar alguno de los territorios que conquistó hace cuatro años el candidato republicano. El propio Biden ha puesto el foco en Arizona, Minessota, Georgia, Wisconsin y Michigan y ha afirmado que la victoria está cerca, aunque deben esperar. Por su parte, Donald Trump ha tuiteado que “Estamos en grande, pero están tratando de robar las elecciones. Nunca les dejaremos hacerlo”. Se espera una batalla tremenda.

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