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Edición testing    11 de abril de 2021

Miguel Bosé

No sólo me estoy refiriendo a histriónicos personajillos faranduleros como Victoria Abril, Miguel Bosé y otros tantos bufones ociosos a causa de la pandemia que nos asola. No solo me estoy refiriendo a esos freakys que incluso niegan que el hombre haya conseguido pisar la superficie lunar, o no se crean que el vehículo no tripulado de la NASA, Perseverance, haya pisado Marte. Estos freakys negacionistas que en todo ven conspiraciones y amenazas, pueden tener una cierta utilidad para generar contenidos audiovisuales en programas llamados ”de misterio” para el entretenimiento general. En definitiva, circo para el pueblo, carente de cualquier rigor o análisis profundo. Lo peor es cuando son dirigentes con mucho poder, que aparecen en plena pandemia global y arrastran a miles, millones, de mentes paranoicas y esclavas de su ignorancia, hacia la enfermedad e incluso a la muerte, no solo propia, sino también ajena.

"Váyase y cuando salga no cierre la puerta. Después le seguirá el resto del Gobierno”. Con estas palabras, -precedidas por una sarta de insultos impropios de un lugar que representa el respeto a la libertad y a la democracia- cerró la diputada del PP por Navarra Ana Beltrán, su dura descalificación al ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, tras la destitución del coronel de la Guardia Civil Enrique López de los Cobos. Amenaza, premonición, impotencia… Estas palabras encierran toda, mejor única, estrategia política del Partido Popular de Aznar y Pablo Casado.
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