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Edición testing    21 de enero de 2021

Kiko Ribera

De todas las relaciones humanas se dice desde los tiempos más remotos que el único vínculo que puede sobrevivir, sin mantenimiento y sobre todas las calamidades, es el de la madre. Vender a una madre es el mayor de los oprobios. No por casualidad, las puertas y alrededores de las cárceles están llenas de madres afligidas que visitan a sus hijos, ya sean asesinos, violadores o criminales de toda calaña. Una madre no deja jamás de ser madre. España entera asiste estupefacta al linchamiento atroz y descarnado de la telebasura en pleno a una de las artistas, "española y universal“, más castigadas de la historia. Lo más abyecto es que este show mediático utiliza como vehículo al “marinero de (cortas) luces" nacido del torero y la tonadillera más universal que tenemos en España aún viva.

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