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Edición testing    1 de marzo de 2021

José María Aznar

El Gobierno ha publicado una lista que recoge todos los inmuebles inmatriculados por la Iglesia católica gracias a la reforma de la Ley Hipotecaria llevada a cabo por el expresidente del PP, José María Aznar. El listado recoge las propiedades registradas desde 1998, año de la reforma, hasta 2015, y contabiliza un total de 34.961 fincas. Ahora bien, de esta cifra, 30.335 bienes fueron registrados utilizando únicamente una certificación eclesiástica y sin ningún otro título que certificara la propiedad u otra titularidad que justificara su derecho sobre el inmueble. Ahora, la vicepresidenta, Carmen Calvo, anuncia la apertura de una vía para que las personas puedan reclamar la propiedad de uno de estos bienes de los que la Iglesia se pudiera apropiar aprovechando la brecha de legalidad abierta por Aznar.

Americanos, hace años os recibimos con alegría; os imitamos, aprendimos a cantar, a bailar y algunos hasta a hablar en inglés. En este nuevo siglo, estamos a punto de perder los últimos pelos de la dehesa. Ahora semos, como decía Ozores, más que europeos. Ahora semos más americanos que nunca. ¿Que no? A ver. Las derechas suben en las encuestas. Osease, que en España ya hay millones tan trumpistas como los senadores republicanos de América. Toma ya. Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío. Y viva España que es la que torea mejores "corrías", y que a moderna no le gana nadie porque sigue y seguirá siendo, con todo el orgullo de los españoles de verdá, el país de Don Pablo, el alcalde; el país de gloriosa memoria; el país de mi mare, de mi suegra y de mi tía.

El magistrado encargado de la investigación de los papeles de Bárcenas, José de la Mata, ha abierto unas nuevas diligencias que involucran al Gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Concretamente, Bárcenas habría tramado una adjudicación para el Canal de Isabel II de cinco contratos con el empresario Rafael Palencia, de la empresa Degremont, en 2008, durante el mandato de Aguirre. El concurso se habría dividido en cinco lotes con un valor total de 23’59 millones de euros que ahora están bajo investigación por haber supuestamente servido para inyectar dinero en los fondos del PP. Esta línea de investigación se abre por un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y recoge una conversación entre Palencia y el que era el director gerente del Canal en el momento, Ildefonso de Miguel, en la que el empresario mostraba su interés por el proyecto y que supuestamente se habría realizado tras una conversación previa con el extesorero del PP.

Viendo la evolución de la transmisión del Covid19 en España, en Europa y el en el resto del mundo es obvio que algo estamos haciendo mal, nosotros, la ciudadanía, en esta guerra contra la enfermedad en la que todos deberíamos estar implicados. De nuestra responsabilidad o irresponsabilidad penden muchas vidas. Y lo sabemos. Podemos tranquilizar nuestra conciencia, o “desconciencia” saliendo caprichosamente a los bares, restaurantes, viajes, compras, hoteles, o a manifestarnos cuerpo a cuerpo y gritando sin mascarillas, repitiendo como loritos consignas ultraliberales de que "hay mover la economía". Y después les llevamos el virus a los nuestros a casa. Pero estos movimientos son falsos, y lo sabemos. Porque poca economía hay que valga más que la vida humana. Aunque algunos políticos incompetentes y desalmados nos empujan a creer que si tienen que morir los vulnerables y mayores, para salvar la economía bien vale la pena. Tenemos ejemplos mundiales claros como Trump, Bolsonaro, Johnson, y aquí en España, mire usted por donde, nos ha salido una marioneta que sigue los dictados de sus jefes, en la línea ultraliberal de Aznar, M.A. Rodríguez, Casado, Abascal, Espinosa, Smith, Olona, etc. No podemos dejar que estos personajes sean los que laven las conciencias de los irresponsables.

Con Aznar volvemos a la casilla de salida. Muchos creyeron que la marcha de Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía del PP en el Congreso, a finales del mes de agosto, obedecía a un movimiento interno dentro del primer partido de la oposición hacia posiciones más moderadas. Algunos barones de ese partido acogieron con satisfacción la destitución de la Marquesa de Casa Fuerte y el nombramiento de Cuca Gamarra como portavoz en el Congreso. Pero pronto hemos tenido otra prima donna en primera plana de la zozobra política, el bloqueo, el negacionismo y la crispación. No es otra que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuya inacción y frentismo ha situado a Madrid en el epicentro del Covid de toda Europa. Los madrileños caen como moscas, pero a ella sólo parece importarle el negocio que hay tras la construcción del nuevo hospital, y la prestación de servicios de sus empresas amigas, para triplicar las UCI, llegado el caso. La contratación de médicos, rastreadores, personal sanitario, para la atención primaria, no da dinero, no interesa. Por otro lado, todo vale para enfrentarse y desgastar al Gobierno central, obligado a intervenir ante el crecimiento alarmante de los contagios.

Casado lleva dos años siendo rehén de la extrema derecha y a día de hoy, también se ha vuelto rehén de la corrupción de su partido. Hace unos pocos años, algunos politólogos, opinadores y comunicadores a sueldo, afirmaban taxativamente, que la histórica división ideológica entre izquierdas y derechas había pasado a mejor vida en nuestro panorama político. "Nuevos líderes” como Pablo Iglesias y Albert Rivera, que intentaban por cualquier medio hacerse un hueco entre los dos formaciones que se alternaron en el Gobierno de España desde 1982, abrazaron por puro tacticismo este nuevo dogma político que negaba la existencia de esos dos bandos opuestos. Hoy sin embargo, tenemos dos grandes bloques y Vox. Y hoy, también sabemos que España necesita una Oposición leal y responsable para reconstruirse tras la pandemia. Pero el líder del principal partido de la Oposición, Pablo Casado, ya no sólo es rehén de la ultraderecha, también lo es de la corrupción de su partido. No en vano fue jefe de Gabinete de Aznar y estaba en primera línea del partido durante los casos de Gürtel, Bárcenas, Púnica, Rato, y ahora Kitchen, entre otros.

España en los últimos 43 años ha ido evolucionando y madurando en su calidad democrática, subiendo puestos y colocándose a la vanguardia en materia de democracia, libertad, igualdad y Estado de Derecho. Así, hasta 2019 nuestro país ocupaba el lugar número 19 de una lista de 165 países que integran el Democracy Index, la clasificación anual elaborada por The Economist Intelligence Unit (EIU). Este organismo nos situaba como una de las 20 democracias plenas del mundo y, al menos hasta el año pasado, nos colocaba por encima de países con sistemas democráticos muy consolidados como por ejemplo Francia o Italia. En la actualidad, y viendo cómo la derecha y la extrema derecha no asumen ni respetan el Gobierno legítimo emanado de las urnas, concluimos que la Democracia española está en serio peligro de involución.

La leyenda del deporte del atletismo, Bernardino Lombao, ha fallecido a los 81 años de edad. A parte de ser conocido como el preparador físico del ex Presidente del Gobierno José María Aznar, también jugó en el Atlético de Madrid de balonmano.

Ante una pregunta de La hora Digital y la respuesta perfectamente lógica y clara del general de la Guardia Civil (hablando siempre en el contexto de combatir bulos perniciosos) , la derecha y la ultra ya quieren montar otra vez crispación y un golpe de Estado pidiendo de nuevo un gobierno de salvación nacional. Es lo que piden todos los días, cualquier excusa les sirve.

Todo les vale para deteriorar al Gobierno y justificar que, en lugar de ayudar en la peor crisis de todos los tiempos, la derecha y la ultra derecha se dedican a crear y difundir excusas, bulos, y hasta a justificar un golpe de Estado. Abascal lleva desde el inicio de la pandemia pidiendo que el Gobierno de Sánchez dimita en pleno para crear un Gobierno de Salvación nacional, eso en román paladino tiene un nombre que recuerda mucho a aquel 23F con el ruido de los sables. Casado no sólo no arrima el hombro sino que día si y día también, amarga a la población poniendo el foco en los muertos, como si le fuera el cargo en ello, en lugar de ayudar a los vivos a seguir viviendo. Y ahora, ante una pregunta de La Hora Digital sobre un bulo grotesco y hasta grosero -difunde la derecha en redes que el Ejército nos va a fumigar desde aviones a las personas- el general de la Guardia Civil, Jose Manuel Santiago, con su pulcra transparencia y mejor intención contesta que es completamente falso y que : “Estamos trabajando para atajar todos los bulos por un lado y para minimizar, por otro lado, las criticas [originadas por esos bulos se sobreentiende perfectamente] a la gestión del Gobierno”.

Los actuales lodos que embarran la política española proceden de los polvos que durante años han diseminado los vientos quien aspira a ser el nuevo Jefe del Estado, con o sin Corona, con o sin República. Me refiero a José María Aznar, un político que ha inoculado en el Partido Popular y en todas las facciones del derecha española el virus de la destrucción. Para el ex presidente español, la política no es el arte de lo posible sino una maquinaria de destruir Estados para lograr el poder. Sus rivales democráticos son enemigos a los que no hay que vencer en las urnas, sino destruir y enterrar.

El día 1 de junio del pasado año, pocos días después de las elecciones municipales y autonómicas de finales de mayo, analizaba en este periódico los resultados electorales del 28-M y hacía una dura crítica a la situación de la Federación Socialista Madrileña y a la elección de los candidatos al Ayuntamiento y a la Comunidad, Pepu Hernández y Ángel Gabilondo, incapaces de obtener unos resultados que impidieran la llegada de VOX a las instituciones madrileñas y así crear un tripartito con PP y Ciudadanos. El análisis no cayó muy bien entre la cúpula del socialismo madrileño. Criticar de forma abierta a Gabilondo y al amigo baloncestista de Pedro Sánchez era un tabú. Apoyados en este silencio, Martínez Almeyda y Díaz Ayuso, dos marionetas que carecen de personalidad para convertir la política en un arte al servicio de los ciudadanos, se han crecido ante la parálisis de los dos líderes, es un decir, del socialismo madrileño.

Políticos de nuevo cuño y poca experiencia vienen afirmando en los últimos cinco años que la división entre la derecha y la izquierda no tiene ya razón de ser en España ni en el mundo. Se trata de una intencionada confusión mental. Hoy, las clases trabajadoras están en un proceso de explotación creciente que creímos superado durante las décadas de los ochenta, noventa y primeros años dos mil. Concretamente, los gobiernos conservadores de Aznar y Rajoy, se encargaron de retroceder notablemente los logros laborales y derechos civiles adquiridos tras la muerte del dictador, y que con tanto ahinco trajeron los gobiernos socialistas de González y Zapatero. Una gran parte de la llamada clase media, de los noventa, ha visto como se convertía en "clase pobre", o en trabajadores que no llegan a fin de mes, excluidos sociales en paro y sin prestaciones. Al tiempo que el poder y la riqueza se acumulaba en las élites, defendidas por los partidos de la derecha. Hoy más que nunca, la ciudadanía debe saber que los autodenominados partidos de centro, Ucd, Cds, UpyD, o más reciente Ciudadanos, incluso de centro derecha, PP, han acabado arrastrados por las políticas de la extrema derecha racista, xenófoba, homófoba. Aquí intentamos explicarlo.

“A mi mirándome a la cara nadie me habla de derechita cobarde”. No señor Aznar, a usted que fue capaz de conseguir unos abdominales envidiables, donde sólo había flacidez. A usted que hizo de sí mismo "uno de los grandes protagonistas de la historia" -según su propia versión claro-. Que le metieron a la cárcel a doce de sus catorce ministros del "milagro español". Que nos llevó "heroicamente" a la Guerra de Irak, que ensalzó a "ese chico lleno de cualidades", Santiago Abascal, y que pretende reencarnar su "mando en plaza" a través del retoño Pablo Casado ¿quien le va a acusar de cobardica?

Hay momentos en la historia de la humanidad en que parece desatarse una epidemia de locura. Psicólogos y sociólogos achacan el fenómeno a las crisis que afectan a los sufridos componentes rasos de la sociedad. Cientificistas aquejados de pesimismo afirman que la humanidad se dirige a su destrucción impelida por el destino inexorable que exterminó a los dinosaurios. Uno que no descarte otras realidades podría creer que, un buen día, unos dioses burlones decidieron paliar su aburrimiento privando a los mortales del recto uso de su razón. La causa puede ser cualquier cosa, pero es lo de menos cuando las consecuencias de la chifladura universal amenazan conducir a todos a la ruina; la ruina intelectual, moral y, lo que más importa, económica.