lahoradigital.com

José María Aznar

“A mi mirándome a la cara nadie me habla de derechita cobarde”. No señor Aznar, a usted que fue capaz de conseguir unos abdominales envidiables, donde sólo había flacidez. A usted que hizo de sí mismo "uno de los grandes protagonistas de la historia" -según su propia versión claro-. Que le metieron a la cárcel a doce de sus catorce ministros del "milagro español". Que nos llevó "heroicamente" a la Guerra de Irak, que ensalzó a "ese chico lleno de cualidades", Santiago Abascal, y que pretende reencarnar su "mando en plaza" a través del retoño Pablo Casado ¿quien le va a acusar de cobardica?

Hay momentos en la historia de la humanidad en que parece desatarse una epidemia de locura. Psicólogos y sociólogos achacan el fenómeno a las crisis que afectan a los sufridos componentes rasos de la sociedad. Cientificistas aquejados de pesimismo afirman que la humanidad se dirige a su destrucción impelida por el destino inexorable que exterminó a los dinosaurios. Uno que no descarte otras realidades podría creer que, un buen día, unos dioses burlones decidieron paliar su aburrimiento privando a los mortales del recto uso de su razón. La causa puede ser cualquier cosa, pero es lo de menos cuando las consecuencias de la chifladura universal amenazan conducir a todos a la ruina; la ruina intelectual, moral y, lo que más importa, económica.

Por Concha Minguela

A vueltas con la prisión permanente revisable. O lo que es lo mismo, los monstruos que la sociedad crea, que la sociedad los meta en un cajón o directamente que los mate. Creará otros nuevos y pronto no tendremos cajones donde guardarlos a todos de por vida. Prevenir y tratar las causas, tratar al delincuente, darle calificación y tratamiento penitenciario reinsercitivo, y sobre todo, que es lo que ahora mismo está faltando crear "políticas de control y vigilancia permanente para estos criminales sexuales y medidas inmediatas de protección para las mujeres y para la sociedad en general", como anunció de forma sosegada pero contundente y pedagógica la vicepresidenta del Gobierno, Camen Calvo este martes en la sesión de control.
  • 1

El ex presidente del Gobierno, Jose María Aznar, vuelve a pedir el voto para su partido después de su acercamiento a Ciudadanos y sus elogios al líder de la extrema derecha española. Tras la época 'moderada' de Rajoy, ahora el PP vuelve a manos de la parte más conservadora del partido, liderados por Pablo Casado, a quién José María Aznar ha dado su bendición tal y como hizo con él Manuel Fraga hace 30 años "sin tutelas ni 'tutías'". La convención nacional del PP que, dicen, ha servido para rearmar ideológicamente el partido, no es más que la vuelta al aznarismo mientras se olvida el liderazgo de la etapa de Rajoy que también participó en el evento el pasado viernes. Ahora todos encumbran a Casado y su discurso nacionalista y conservador radical que pretenden llevar a todas las instituciones de la mano de las otras dos derechas, la liberal y la extrema.

El presidente de la formación conservadora, que ha compartido mesa de diálogo con José María Aznar durante la presentación del último libro del presidente, ha reunido a buena parte de ex ministros como Esperanza Aguirre, Ángel Acebes, Jaime Mayor Oreja o José María Michavila.