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Edición testing    10 de abril de 2021

Cumbre europea

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros de la Unión Europea se reúnen este jueves de manera telemática con la lucha contra la pandemia del coronavirus como principal orden del día. Pero también tratarán importantes cuestiones como el veto de Hungría y Polonia al presupuesto plurianual y el fondo de recuperación que se vincula al respeto del Estado de Derecho. Los gobiernos conservadores de ambos países a los que se les ha sumado el de Eslovenia, quieren reabrir los acuerdos cerrados el pasado mes de julio, algo que ha soliviantado al resto de socios, a la Comisión Europea y al Parlamento. España defenderá la validez de los acuerdos ya firmados y exigirá que no se dilate la llegada de los fondos necesarios para superar la crisis provocada por el Covid-19.

Al filo de la noche del cuarto día consecutivo de reuniones para negociar el Fondo de Recuperación post-Covid19, el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha lanzado una nueva propuesta basada en los 750.000 millones de euros de los que 390.000 millones de euros se destinarían a ayudas directas o subvenciones a fondo perdido y el resto correspondería a préstamos. Esta propuesta, con algunos matices sobre el control y la unanimidad exigida, desbloquea en parte las negociaciones, multilaterales, que se vienen produciendo desde hace 4 días y en las que los grandes países tratan de vencer "la tacañería y las rigidez" de los llamados "países frugales", Paises Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca.

Thierry Breton, comisario de Mercado Interior Europeo, hace un llamamiento a los países para aprobar un “plan Marshall” para impulsar a la recuperación de sector turístico.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, participa este jueves 23 de abril en una nueva cumbre con los líderes del resto de países de la Unión Europea en la que propondrá a los socios europeos un ambicioso plan de recuperación de la economía que se basa en la creación de un fondo europeo multimillonario de alrededor de 1,5 billones de euros. España quiere que ese fondo esté ya en marcha a partir de enero del 2021, que tenga una duración de tres años y que permita transferir fondos no recuperables a los países de la UE bajo el paraguas de las instituciones europeas y que los intereses se paguen a través de nuevos impuestos a nivel continental de una forma mutualizada. Es una medida a medio camino entre los eurobonos que piden los países del Sur y que socios como Holanda o Alemania nunca aceptarán.

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