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Edición testing    3 de julio de 2020

Borja Sémper

Políticos de nuevo cuño y poca experiencia vienen afirmando en los últimos cinco años que la división entre la derecha y la izquierda no tiene ya razón de ser en España ni en el mundo. Se trata de una intencionada confusión mental. Hoy, las clases trabajadoras están en un proceso de explotación creciente que creímos superado durante las décadas de los ochenta, noventa y primeros años dos mil. Concretamente, los gobiernos conservadores de Aznar y Rajoy, se encargaron de retroceder notablemente los logros laborales y derechos civiles adquiridos tras la muerte del dictador, y que con tanto ahinco trajeron los gobiernos socialistas de González y Zapatero. Una gran parte de la llamada clase media, de los noventa, ha visto como se convertía en "clase pobre", o en trabajadores que no llegan a fin de mes, excluidos sociales en paro y sin prestaciones. Al tiempo que el poder y la riqueza se acumulaba en las élites, defendidas por los partidos de la derecha. Hoy más que nunca, la ciudadanía debe saber que los autodenominados partidos de centro, Ucd, Cds, UpyD, o más reciente Ciudadanos, incluso de centro derecha, PP, han acabado arrastrados por las políticas de la extrema derecha racista, xenófoba, homófoba. Aquí intentamos explicarlo.

Hace ahora un año, el presidente del Partido Popular en Guipúzcoa advertía: "Si continúa esta política de decir la cosa más fuerte; si el populismo reaccionario nos arrastra a los demás, yo no pinto nada en política. No me sentiré útil. En el barro siempre gana el populista". Hoy, Borja Sémper ha cumplido su promesa y ha decidido abandonar la política, al parecer, decepcionado con el devenir de su formación en los últimos tiempos.

Las negociaciones con Vox en Andalucía, que empezaron con un documento que el propio Partido Popular calificó de "inasumible", están abriendo discrepancias entre los barones populares, incluido el gallego Alberto Núñez Feijóo. El líder gallego se manifestó apoyando con rotundidad la lucha contra la violencia de género y advirtiendo de que no se pueden dar pasos atrás en la lucha contra esta lacra.

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