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Aznar mueve los hilos de Ayuso para recuperar el PP radical de los nostalgicos
Aznar mueve los hilos de Ayuso para recuperar el PP radical de los nostalgicos

"Comunismo o Libertad" el trumpismo declarado de Ayuso

jueves 18 de marzo de 2021, 15:59h
“Comunismo o libertad”. Sin pensarlo dos veces ni consultar con los muñidores de su imagen, la candidata IDA ha creado el slogan de su campaña electoral del 4-M. Un slogan que el mismo Abascal aceptará sin ningún problema. La frase, clara y definitoria de su pensamiento político, respondía a la sorpresa que supuso para ella enterarse sin previo aviso de que uno de sus rivales en la cita electoral iba a ser su antiguo contertulio en La Tuerka y compañero de cañas en las tascas madrileñas que tan bien conoce, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno socialcomunista y líder de Unidas Podemos, partido que reúne las esencias del asamblearismo comunista.

La decisión de Iglesias, meditada con el entorno más cercano del presidente Sánchez, ha cogido por sorpresa no solo a la candidata IDA, sino también al resto del espectro político español y supongo que también europeo. El motivo de esta decisión es evidente. Evitar que una izquierda dividida entregara en bandeja de plata el Gobierno madrileño a la ultramontana derecha que forman el PP de Ayuso y Aznar y, dentro de poco tiempo, también de VOX. No en vano la candidata IDA ha revelado su militancia en Falange y de las JONS al señalar como eje de su campaña -comunismo vs libertad- y considerar el fascismo -Mussolini, Hitler, Hirohito- como el lado bueno de la Historia. El resto del mundo que luchó contra ese fascismo está en el lado malo que hay que eliminar. Es la última teoría urdida en esa fábrica de mentiras que es FAES.

Con estos principios, todo apunta a que durante la campaña electoral del 4-M volveremos vivir el ambiente de la España que nació con el golpe de Estado que derribó a la II República y que, tras una guerra civil cruenta, dio paso a cuarenta años de una dictadura fascista que robó la libertad de todos los españoles. Será duro escuchar de nuevo en las tertulias y entrevistas comparar a la izquierda con el Frente Popular y unas elecciones democráticas con la batalla de Madrid. Será duro leer de nuevo en la prensa del Movimiento soflamas patrioteras inculcando el odio y el miedo hacia los partidos de izquierdas, sacando del imaginario común de los mayores más vulnerables y de sus adoctrinados descendientes las imágenes que suscitan el slogan electoral de la candidata IDA. Será duro, sí, escuchar que el fascismo es la cara buena de la Historia.

Curiosamente, la jugada que la derecha consideraba maestra -inmolar a Ciudadanos en el altar del centro derecha- para recuperar la hegemonía política en Madrid y exportarla luego al resto de España, se les ha vuelto en contra. Tan segura estaba de su victoria, que la candidata IDA se ha presentado sin mascarilla, sin maquillaje y a cara descubierta su programa electoral. Acabar con la izquierda y entronizar el fascismo. Ayuso ha logrado, ahora sí, que España le deba una. Motivar al electorado natural de la izquierda, que esta vez no tiene excusas para prolongar la fiesta del día del Trabajo y del 2 de mayo. Estas son unas elecciones decisivas en las que Madrid, y el resto de España, en las que el tradicional abstencionismo crítico y purista de la izquierda, que tantas victorias le ha dado a la derecha, debe dar paso a una participación masiva en los comicios. Una fecha situada de forma estratégica en la esperanza de que la participación sea baja, en las filas de la izquierda, claro.

En este nuevo escenario político, en el que Más Madrid y Unidas Podemos quieren sumar en vez de restar, será vital el papel que juegue el PSOE y su candidato, Ángel Gabilondo. Esta será una campaña electoral muy polarizada y tanto el PP como VOX van a lanzar todos sus dardos contra la diana de Más Madrid y Unidas Podemos. Si desactivan a la izquierda pura aireando el fantasma del comunismo dictador y Mónica García y Pablo Iglesias se defienden pagando con la misma moneda, Ángel Gabilondo queda solo en el centro puro tras el transfuguismo hacia la derecha radical del PP y la inmolación de Ciudadanos. Con su estilo dialogante y didáctico, Gabilondo puede atraer a esos votantes conservadores pero mas cercanos a una socialdemocracia al estilo europeo y alejados del radicalismo guerracivilista que defienden Ayuso, Abascal y Aznar, que empieza a mostrar de nuevo la patita que ya sacó en 1979 cuando fue el mayor enemigo de la Constitución recién aprobada por todos los españoles.

En las manos y en la cabeza de los tres candidatos de la izquierda, Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias -citados por número de escaños en la Asamblea vallecana- está no tirar ningún voto a la basura de la abstención. Del entendimiento electoral -aunque no vayan en una lista común- de Más Madrid y Unidas Podemos, de su imagen de unidad en el fondo aunque no en la forma, va a depender en gran medida el destino político de Madrid. Y tal vez la imagen con mayor tirón popular sea la de Mónica García, que en este difícil año ha sido la voz que nunca tuvo el PSOE, ni en la Comunidad ni en el Ayuntamiento, ni mucho menos Unidas Podemos, que con solo siete diputados ha sido irrelevante durante estos dos años. Si tras el escrutinio de la noche electoral los tres partidos suman los diputados necesarios para gobernar, la generosidad debe imponerse sobre los intereses personales o partidistas para que una coalición de izquierdas forme un Gobierno estable, sin fisuras. Será la mejor prueba de que algo está cambiando en la sociedad española.

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